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"El inversor quiere mayor rentabilidad asumiendo un menor riesgo. Nosotros tenemos la fórmula"


En el actual entorno de volatilidad e incertidumbre, muchos inversores buscan estrategias que les permitan preservar el capital sin renunciar a la rentabilidad. ¿Cómo lograrlo? Valentijn van Nieuwenhuijzen, director de Estrategia y Asignación de activos en ING Investment Management tiene la fórmula. “Para satisfacer sus demandas, es necesario crear una cartera diversificada que sea capaz de soportar los ‘shocks’ que se puedan producir en los mercados al mismo tiempo que recoja las oportunidades que existen actualmente”, siempre contando con los beneficios que –a su juicio- ofrece una cartera bien diversificada.

En una entrevista a Funds People, el experto desvela cuál es la táctica que siguen desde la firma para satisfacer las demandas de sus clientes. “La estrategia pasa por un lado por destinar la mitad del capital a activos considerados seguros, que en un entorno de mercado normal no generarían una excesiva rentabilidad pero que, en caso de sobresaltos, sí lo harían”. Nieuwenhuijzen incluye en esta parte de la cartera activos líquidos, principalmente bonos soberanos de países como EE. UU., Alemania, Australia, Canadá o Suecia, sin descartar otros con características defensivas, como el oro. “Incluimos los activos más seguros que podamos encontrar en el actual entorno”, afirma.

La otra parte de la cartera estaría compuesta por activos de riesgo que, en un entorno de mercado normal, generarían sólidos retornos, principalmente de renta variable y renta fija. En este sentido, el experto muestra su preferencia por la bolsa. “Tanto si se comparan frente a otra clase de activos, como en términos históricos, las acciones están muy baratas. En Europa, las valoraciones son claramente más atractivas que las que se encuentran hoy en día en la Bolsa estadounidense”. En su opinión, no cabe ninguna duda de que apostar a largo plazo por la renta variable resultará ser una estrategia muy exitosa.

Según el director de Estrategia y Asignación de Activos de ING IM, es importante analizar el sentimiento del mercado y, en estos momentos, el inversor está posicionado muy defensivamente. “Si tuviera que inclinarme por un estilo de gestión concreto, en estos momentos veo más interesante el estilo ‘value’, ya que el primer movimiento que se produzca hacia las acciones será recogido muy favorablemente por esta clase de compañías”, afirma. En lo que respecta a la renta fija, el experto se muestra muy positivo en bonos con grado de inversión, títulos de renta fija europea respaldados por activos financieros (ABS) y deuda emergente en moneda local, categoría que –a su juicio- a medio plazo resulta muy atractiva.

El experto tampoco obvia otra clase de activos susceptibles de formar parte de una cartera diversificada que, a su entender, representan actualmente una buena oportunidad de inversión. Entre ellos está el mercado inmobiliario, sobre todo el europeo, al que sobrepondera. “Aunque la recuperación que está experimentando la vivienda en Estados Unidos es notoria, su valoración es más elevada. Desde un punto de vista táctico, el ‘real estate’ europeo es más atractivo. Además, este segmento ofrece una alta rentabilidad e ingresos, que es justamente lo que el inversor busca en estos momentos”, apunta.

La clave del éxito

Dicho esto, Nieuwenhuijzen resalta que lo verdaderamente importante no es sólo identificar dónde están las mejores oportunidades de inversión, sino contar con un equipo de gestores que sean capaces de ser dinámicos y mover rápidamente la cartera en caso de que fuese necesario. “La clave está en hacer una buena gestión del riesgo, conocer cuál es el riesgo exacto del activo en el que inviertes y el peso que tiene en la cartera. El éxito está en construir una cartera que proteja el capital sin renunciar a la rentabilidad. Los clientes demandan ante todo preservar el principal y generar más rentabilidad asumiendo un menor riesgo”, señala.

Aunque podríamos estar hablando de una cartera compuesta al 50% por activos defensivos y de riesgo, el peso de cada estrategia en la cartera dependerá del fondo y del perfil de riesgo del cliente. “Cuando hay que tomar más riesgo, la estrategia no pasa por darle una mayor ponderación a una frente a la otra, sino por elevar el riesgo en cada una de ellas”. En la parte defensiva de la cartera, por ejemplo, esto se hace con duraciones más largas. “El cliente no quiere productos estándar, sino específicos, que cubran sus necesidades. Quieren que se les ayude a saber lo que necesitan, a construir su cartera, a que se les explique cómo les afectan los cambios regulatorios… En definitiva, buscan respuestas a sus inquietudes”, indica.

Una encuesta muy interesante

En el ámbito institucional, el director de Estrategia y Asignación de Activos de ING IM asegura que al inversor le gusta sentarse con el equipo gestor y discutir los entresijos de la cartera para conseguir que ésta responda plenamente a sus exigencias, lo que permite a sus clientes sentirse más cómodos con el producto en el que invierten. Esto, en un momento en el que los nervios están a flor de piel, es muy importante. Lo demuestra una reciente encuesta realizada por la entidad, en la que se pone de manifiesto que el 40% de los inversores esperan para el próximo año la consecución de un eventual riesgo de cola.

“Yo entiendo el riesgo de cola como un acontecimiento con una probabilidad muy baja de ocurrir que, de hacerlo, tendría un gran impacto en el mercado. Cuando el inversor descuenta previamente el suceso, deja de serlo. A menudo, los inversores exageran los problemas”, afirma. Es cierto que las incertidumbres que hay en el horizonte son muchas. “De cara a los próximos dos meses me preocupa más el abismo fiscal; en los próximos dos años la crisis de deuda soberana europea y, a cinco años, la ralentización del crecimiento económico de China, cuyo PIB avanzará a un ritmo de entre el 5-6%, lo que en mi opinión no va a suponer un ‘shock’ para el mercado”.

En este aspecto, Nieuwenhuijzen reconoce que es frustrante hablar de previsiones de crecimiento cuando ello depende de las decisiones políticas, ya que esto lo hace más incierto. “Los políticos están influenciados por sus emociones, si bien en nuestro escenario base esperamos una recuperación cíclica de la economía global conducida por EE. UU. y China, con un crecimiento mundial del 3,3%”, un porcentaje sin embargo que el experto considera modesto en comparación con lo que ha crecido la economía en los últimos 15 años. En términos de inflación, el experto no cree que la política monetaria expansiva llevada a cabo por los bancos centrales derive en una fuerte escalada de los precios. “Durante los próximos 3-5 años, seguirá baja”.

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