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“El inversor institucional español empieza a utilizar los ETF en sustitución de los futuros. Es una tendencia clara”


El 2014 fue un año histórico para la industria de ETF tanto en España como en Europa y todo apunta a que 2015 podría ser otro año récord. Eso es algo que están empezando a percibir ya los proveedores de fondos cotizados. Es el caso, por ejemplo, de Deutsche Asset & Wealth Management. “El negocio de ETF en Europa está ganando mucha tracción este año. El 2014 fue un año muy bueno, pero el 2015 está siendo el del despegue. Según cifras de Deutsche Bank Research, la industria de ETP ha registrado captaciones por 23.250 millones durante los dos primeros meses del año, de los que 2.500 han entrado en productos de nuestra entidad. En enero y febrero el ritmo de flujos de entradas netas en nuestros ETF ha sido muy fuerte, con un volumen de ventas a nivel europeo que supone aproximadamente el 40% de todas las entradas registradas el año pasado”, revela César Muro.

En una entrevista concedida a Funds People por el especialista de inversión pasiva de Deutsche AWM para Iberia, Muro explica que buena parte de este crecimiento se debe al mayor interés de fondos de pensiones y aseguradoras por estos productos, que se suma al que ya existía por parte de los gestores de fondos, que los utilizan para hacer su asset allocation. “En Europa, se está empezando a ver la introducción de estos productos en la gestión discrecional de carteras, combinando en la cartera productos de gestión activa y ETF. Aunque el inversor sigue utilizando los ETF de manera táctica, cada vez más los utilizan de forma estratégica para ganar exposición a los grandes mercados, principalmente de EE.UU y Europa, con el fin de mantener una posición estratégica a medio-largo plazo”, afirma el experto. Sin embargo, esta no es la única causa que explica el rápido crecimiento experimentado por la industria de gestión pasiva.

En Deutsche AWM han comenzado a apreciar un importante incremento de órdenes de compra de inversores institucionales europeos que buscan en estos productos un sustituto natural a los futuros. También en el caso de los inversores institucionales españoles. “El inversor institucional español empieza a utilizar los ETF en sustitución de los futuros, sobre todo cuando tienen horizontes de inversión superiores a los tres meses. Es una tendencia clara. Durante los dos últimos años, la rentabilidad que ofrece el futuro está por debajo de la del ETF. El coste que conlleva rolar el futuro les hace perder puntos en términos de rentabilidad frente al ETF. Además, por cuestiones normativas, como Volcker o Basilea III, los futuros se han convertido en productos que sus costes de cobertura se han incrementado en el balance de los bancos”, indica. Uno de los factores clave que ha favorecido el hecho de que el producto sea visto como una alternativa a los futuros es el significativo aumento experimentado por el patrimonio de los ETF, lo cual eleva la liquidez.

“En lo primero que se fija el cliente es en la liquidez y el patrimonio del ETF. Es lo más importante para pasar el primer filtro. También analizan cada vez más el comportamiento del producto, prestando especial atención al tracking difference”. En España, en Deutsche AWM las ventas de fondos cotizados a nivel institucional se centran en fondos de pensiones, sicavs y fondos de inversión. “Los gestores españoles al frente de fondos de asset allocation se están sofisticando cada vez más. En renta fija, por ejemplo, existe un mayor interés por ETF que les permitan ganar exposición a un determinado tramo de la curva. En renta variable, los utilizan para implementar estrategias a nivel de estilos, con el objetivo de generar alfa a partir de la selección de estilos de inversión (growth, value, size, mínima volatilidad, estrategias de dividendos…). El cliente empieza a seguir el Equity Factor Investing. Tarde o temprano es algo que va a despegar”.

Además de la liquidez, el patrimonio y el tracking difference, el cliente también valora el coste del producto. En este sentido, la tendencia en el sector ha sido la de aplicar rebajas en los precios. “La guerra de comisiones en la industria es una realidad. Es un negocio de economía de escala. A medida que creces, te permite ser más agresivo en término de precio, aunque todo tiene un límite. Los productos de Deutsche AWM se han vuelto mucho más competitivos, con un TER que, en el caso de muchos productos que replican los principales índices bursátiles, es del 0,09%”. También analizan el tipo de réplica. “Deutsche AWM se ha convertido en el segundo proveedor de Europa de ETF de réplica física. De los casi 54.000 millones de euros de activos bajo gestión, aproximadamente 25.000 están en productos de réplica física y el resto en fondos de réplica sintética”.

La estrategia de la entidad pasa por ser agnósticos en lo que a tipo de réplica se refiere. “Nos dejamos guiar por cuáles son las preferencias del cliente y por la forma que consideramos sea más eficiente para hacer la réplica. El año pasado iniciamos una migración de varias estrategias de bolsa europea y asiática a réplica física. En emergentes no hicimos este movimiento, ya que vemos que no es eficiente hacer una réplica física. En el caso de los ETF que recogen la evolución de los índices de renta variable estadounidense o el MSCI World, hemos mantenido las dos opciones, física y sintética”. Pero, -a su juicio- más importante que esto es el servicio que se le ofrece al inversor. “El cliente valora el servicio, la información que le aportas y la visión de mercado. También la ayuda que le brindas. En el caso de Deutsche AWM contamos con nuestro equipo de capital markets, centrado en ahorrar dinero a los inversores en la ejecución o un servicio de publicación de estudios o nuestro Model Portfolios, que les ayudan a la hora de utilizar los ETF en la construcción de carteras”.

En términos de innovación, la estrategia de la entidad pasa por lanzar nuevos productos que permitan cubrir segmentos del mercado en los que todavía no hay oferta de producto, como por ejemplo ETF que repliquen índices de high yield de corta duración (1-3 años), donde la entidad ha sido pionera. En el caso de los ETF de renta fija, el especialista de inversión pasiva de Deutsche AWM para Iberia también recuerda la importancia de la optimización del producto. “En nuestro caso, los productos permiten reinvertir automáticamente los cupones, así como incluir de manera sistematizada en la cartera del ETF los nuevos bonos que entren en el índice”.

Según Muro, el cliente valora especialmente la reducción de los costes de transacción, la reducción de los bid offer spreads y liquidez para deshacer la posición. “Al contrario de lo que sucede en un fondo tradicional de renta fija, el inversor sabe cuál es la horquilla a la que puede comprar y vender. En un fondo tradicional, en un momento de fuerte estrés en los mercados, el custodio ofrecerá un precio teórico de valoración al que se puede liquidar todos los bonos y nos podemos encontrar con que el NAV del fondo se calcula sobre un valor estimado. Con el ETF pasas de tener una cesta de bonos cotizados un mercado OTC a un tener un precio en un mercado organizado, totalmente transparente y real, en el que hay un precio en firme para negociar. Además, como ventaja, está el hecho de que el coste que supone la entrada o la salida de un inversor no diluye al resto de partícipes que están dentro del fondo aunque esto también se está solucionando en los fondos de gestión tradicional con la aplicación del swing-price”, señala el experto.

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