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El futuro pasa por oportunidades en Latinoamérica


Las empresas españolas, que disponen de know-how, pueden participar de este fuerte desarrollo, especialmente en infraestructuras. De hecho uno de los pocos puntos positivos de la economía española son las exportaciones, donde también las Pymes deben intervenir, aprovechando los muy importantes planes de ayuda a la exportación de Icex y Gobierno.

En cualquier caso hay que dar cierta perspectiva a los inversores. Llevo más de diez años viajando y puedo decir que Latino América está en posición muy positiva, porque ha entrado en un ciclo que puede durar tres a cinco años. Lo lógico es que la región funcione razonablemente bien, mucho mejor que España. Hay que tener en cuenta que Latino América siempre se ha caracterizado por fuertes crisis, con situaciones políticas inestables y políticas económicas no consistentes en el tiempo.

Gobiernos de política económica continuista

De hecho en Latino América siempre hay que vigilar de cerca el riesgo político. Pero tras las elecciones en Brasil, Colombia y Méjico recientemente se han formado gobiernos de política económica continuista en beneficio de la población. Se están aplicando políticas económicas de expansión, claramente orientadas a consumo doméstico. En Chile Salvador Piñeira apoya políticas para crecer por encima de cinco por ciento los próximos cinco años y lo está cumpliendo. Por su parte Ollanta Humala en Perú dio muchísimo que hablar por su corte populista y generó incertidumbres cuando fue elegido. Pero esta haciendo una política económica muy pragmática y eficiente. Además Dilma Rosseff en Brasil ha anunciado un plan de infraestructuras a largo plazo que prolongará su influencia más allá de su legislatura. Mientras, Enrique Peña Nieto, en Méjico, va a seguir con la política económica con EEUU, que crece entre dos y 2,5 por ciento. Méjico llegó a sufrir mucho la durísima competencia asiática y China en manufactura, pero desde hace dos tres años las multinacionales están repatriado la capacidad de maquilas a Méjico. Es el caso de Ciudad Juárez, que ha pasado en fábricas de 250,000 trabajadores en 2005 a 370.000 actualmente, con pleno empleo. Se ha convertido en un competidor pleno de China.

En cualquier caso en nuestra opinión hay que hablar del G-5, donde hay más oportunidades, empezando por Brasil, siguiendo por Méjico y continuando por Chile, Colombia y Perú. El PIB en estos países está creciendo entre cuatro y el siete por ciento anualmente, lo puede prolongarse tres a cinco años. Invertir en otro país es oportunista, no estratégico.

Las infraestructuras es uno de los deberes pendientes

En este sentido las infraestructuras es uno de los deberes pendientes. El único país que ha hecho los deberes es Chile. Pero Brasil acaba de anunciar un plan de 66.000 millones de dólares en infraestructuras para los próximos 30 años, 60 por ciento a aplicar los próximos cinco años, coincidiendo con el Mundial de Futbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016. México también acaba de anunciar un plan de infraestructuras para cuatro o cinco años de 30 a 40.000 millones de dólares y Colombia puede recibir récord de inversión extranjera directa en 2014. Además de carreteas y puentes se trata también de infraestructuras energéticas, de telecomunicaciones o agua. Hay mucho que hacer.

Pero hay que tener en cuenta que el nivel de endeudamiento público de estos países del G5 está entorno al 20%, el de hogares diez por ciento y el de empresas no llega a 20%. En conjunto 50-60% sobre PIB, mientras en España estamos en 350%. De hecho Latino América está comenzando un ciclo de endeudamiento, mientras Europa ha comenzado un ciclo de reducción de deuda que puede durar de cinco a diez años.

El caso es que el ciclo positivo en estos países implica mayor acceso a crédito y consumo interno. Así, en Brasil, hasta 61% del PIB se genera ya en consumo doméstico. Sus tipos de interés han bajado 4,5 por ciento desde agosto de 2011 hasta 7,5% y su inflación está razonablemente controlada. Además, puede tomar medidas adicionales de incentivo de consumo doméstico, de manera que es más resistente a shocks externos.

Vemos oportunidades muy interesantes en renta fija

De hecho en renta variable las oportunidades están Brasil, por valoraciones. El resto está relativamente caro y, aunque se observe mayor crecimiento económico, hay que ser selectivos.

En cambio vemos oportunidades muy interesantes en renta fija en moneda local. Estos países están emitiendo deuda con rentabilidad entorno a seis por ciento, con grado de inversión al alza, incluso entre sus empresas -en lugar de a la baja como en países europeos-. De hecho cuentan con mejor grado de inversión que la deuda local de España. De manera que la inversión en peso chileno, sol peruano o peso colombiano puede proporcionar rentabilidad de 6 a 6,5%, más revalorización de la divisa. E el caso del real brasileño y peso mejicano sus cotizaciones han bajado mucho desde octubre de 2011, de manera que sus valoraciones actualmente son atractivas. Además, a medio plazo, las divisas deben reflejar el estado de estas economías, que pueden crecen al cuatro o cinco por ciento los próximos tres a cinco años. Es el tiempo recomendable de exposición a deuda en moneda local de Latino América.

A ello se añade que el sector financiero en la región está muy atractivo, mientras en Europa va a tener mucha volatilidad. En estos países G-5 el crédito crece a doble dígito, con márgenes de 10 al 15% y morosidad de cinco a seis por ciento. Pero en España tenemos márgenes negativos, con mora entorno a nueve por ciento. La capitalización del mayor banco Brasil es ya igual a la suma de la del Banco Santander, BBVA y Deutsche Bank juntos. Además queda muchísimo camino por recorrer. La suma de hipotecas y créditos personales en estos países representa sólo diez a doce por ciento sobre PIB, frente a 80 a 120 por ciento de países europeos. Además las entidades financieras en estos países de Latino América tienen balances muy sanos, sin exposición a activos tóxicos, ni burbuja inmobiliaria. Dada la creciente demanda de crédito se está generando consumo vertical, con acceso por vez primera a bienes como coches, lavadoras o microondas –mientras en países maduros el consumo es horizontal, de cambio de producto-. En conjunto en estos países de Latino América el consumo doméstico crece anualmente de 10 a 16 por ciento y va a mantener a ese ritmo, como mínimo, los próximos tres años.

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