El entusiasmo por las reformas en la India y China está justificado


La elección de Narendra Modi como primer ministro en la India ha cambiado el escenario. Ha implantado reformas positivas, incluyendo la revisión de leyes laborales, reducción de subvenciones del petróleo y una iniciativa de administración pública electrónica destinada a hacer la máquina del Estado más responsable y medible. Incluso sus movimientos modestos tienen potencial. Se ha contratado a 1.000 nuevos funcionarios para la oficina de patentes, lo que debe reducir hasta 200.000 solicitudes sin procesar. Nos resulta particularmente atractivo las nuevas oportunidades asociadas a planes para mejorar y construir centros urbanos, lo que requerirá de la contribución del sector financiero, donde hemos tomado posiciones en algunos bancos.

Por su parte, en China destaca la reforma de su mercado de capitales, de difícil acceso para extranjeros, según estándares internacionales. La conexión de los mercados de Shanghai-Hong Kong desde el pasado noviembre facilita que los inversores de cada mercado compren valores en el otro con su agente local. De manera que el volumen promedio diario de contratación ha aumentado claramente y tenemos intención de tomar posiciones en compañías financieras que pueden beneficiarse de esta internacionalización. El potencial es considerable, pues la capitalización bursátil china es inusualmente baja en relación a sus depósitos bancarios.

Otra área de reforma en China son las empresas estatales, respecto a las que el gobierno trata de aumentar la eficiencia, atrayendo inversión privada y mejorando el gobierno corporativo. La rentabilidad promedio sobre activos de estas empresas es sólo el 4,6% en comparación con el 9,1% de las privadas. A ello se añade el potencial aumento de la rentabilidad por dividendo. Una de las empresas estatales que tenemos en cartera proporciona rentabilidad por dividendo de casi 6% y cotiza a sólo ocho veces beneficios previstos.

En cualquier caso, en China vigilamos las condiciones de liquidez y mercados de crédito, política de tipos de interés del banco central y sector inmobiliario. Los movimientos del precio del petróleo, materias primas, dólar y yen pueden afectar positivamente y negativamente a los beneficios empresariales y estamos identificando áreas, como petroleras o exportadores con alta exposición a Brasil o Rusia, que, a corto plazo puede ser conveniente evitar.

Además, un ritmo más lento de crecimiento en China inevitablemente causará problemas en algunas partes de Asia. Por ejemplo, puede tener impacto negativo en las perspectivas de beneficios de exportadores de caucho de Tailandia y empresas de materiales de Indonesia. Pero un menor crecimiento en China es indicativo de transición hacia una economía más equilibrada, impulsada por el consumo. Este cambio conllevará consolidación en varias industrias y los inversores que identifiquen las empresas que sobrevivirán pueden beneficiarse. En el caso de industrias del cemento y acero, nos estamos centrando en firmas de bajo coste, disciplinadas financieramente, que en dos o tres próximos años pueden convertirse en líderes.

Por otra parte, a medida que China reduzca la producción de mercancías baratas, la fabricación pasará a países asiáticos como Vietnam, Indonesia y Tailandia, cuyos costes laborales son más competitivos. Pero al mismo tiempo la aceleración del consumo en China aumentará el turismo hacia Asia y esperamos aprovechar esa tendencia invirtiendo en operadores de aeropuertos y empresas de ocio en la región.

En cualquier caso, las empresas de China –y de otras partes de Asia- continúan alejándose de la fabricación de bienes de bajo margen para desarrollar productos y servicios más sofisticados. Los orígenes se remontan a la década de los 70, cuando Corea empezó a desplegar su industria de alta tecnología. La innovación puede apreciarse en el volumen de solicitud de patentes, que aumentaron un 26% en China y un 8,3% en Corea en 2014, superando el 5,3% de EE.UU y una caída del 0,4% en Europa.  De hecho, la china Alibaba se ha convertido rápidamente en la compañía de comercio electrónico más grande del mundo por valor bruto de mercancías. Curiosamente su potencial de crecimiento mundial se ha originado en su enorme negocio doméstico, que le proporciona capacidad para asumir riesgos, innovar y expandirse en el extranjero. Por su parte, el fabricante de móviles Xiaomi es líder en costes y exporta a emergentes como India. Desarrolla aplicaciones sofisticadas y hardware con mayores márgenes, mientras introduce productos más baratos para competir con fabricantes de gama alta como Apple y Samsung.

En conjunto, los beneficios empresariales en Asia crecieron en 2014 al 10% y esperamos que aumenten en 2015 al 10-15%, mejor de lo que se puede esperar en mercados desarrollados. Ello se debe a que muchas empresas asiáticas hacen uso intensivo de energía y se benefician en mayor grado que otras regiones de la caída del 50% del precio del petróleo. Las economías asiáticas son en gran medida de fabricación y cuando aumenta la utilización de su capacidad disfrutan de apalancamiento operativo. Esperamos ver recuperación en el mundo desarrollado y la actividad exportadora en Asia y una vez que aumenten los ingresos los beneficios pueden subir muy rápidamente y proporcionar apoyo significativo. Estimamos que una bajada del 25% en el precio del petróleo puede agregar un 0,8% al PIB de Asia. La fortaleza del dólar proporciona además un estímulo adicional –aumenta la competitividad de las empresas asiáticas a nivel mundial-. A ello se añade que la abrupta caída de los precios del petróleo debe compensar parcialmente los efectos negativos de un ajuste de política monetaria en EE.UU. En cualquier caso, con el aumento del ritmo de crecimiento, pueden aumentar los pagos de dividendos, pues las empresas asiáticas han amasado grandes cantidades de dinero en relación a sus activos totales, en mayor medida que en otras regiones.

De momento, todo esto está por reflejarse plenamente en las valoraciones de las acciones en Asia, que por precio/valor contable y precio/beneficios están aún, inusualmente, a 0,5 desviaciones estándar por debajo de su media a largo plazo.

Actualmente, tenemos preferencia por tecnologías de la información, que proporcionan exposición al consumo interno y a la recuperación en mercados desarrollados. También sobreponderamos servicios públicos, a los que favorece la disminución de los costes del carbón y petróleo. En salud sobreponderamos acciones de India y China. Adicionalmente, en China hay empresas de alto crecimiento y valoraciones atractivas que están siendo pasadas por alto por el mercado y tenemos posiciones en tratamiento de aguas residuales. En conjunto infraponderamos consumo básico por valoraciones, especialmente respecto a consumo cíclico.

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