El contraataque de los alcistas: explicaciones al repunte del 7,7% del Nikkei


Una curiosidad: al contrario que en el mundo occidental, en el parqué japonés los números rojos indican las subidas, y los verdes, las bajadas del mercado. Por tanto, que el Nikkei 225 se tiñera de números rojos fue una gran noticia para los inversores: el principal índice de la bolsa japonesa registró en la sesión del miércoles un repunte del 7,7%, hasta los 18.770,51 puntos. Se trata de la mayor subida en un día del selectivo de los últimos siete años, y de la octava revalorización intradía más importante para este mercado desde el año 1970. 

La subida ha sido especialmente celebrada después del sufrimiento con el que terminó agosto, con múltiples materias primas y divisas en mínimos y con numerosos parqués en negativo en el año después de acumular alzas durante el primer trimestre. A esto se añade “la atonía de China y otros mercados emergentes (tanto a nivel económico como en las plazas bursátiles), la preocupación sobre el próximo paso de la Reserva Federal y una cierta apreciación del yen, que ha pasado de 125 yenes el dólar a 119 yenes” comenta John Millar, responsable del equipo de Japón en Martin Currie, filial de Legg Mason Global AM.  Millar afirma que un componente clave de la corrección de agosto fue el espectacular repunte de la volatilidad en un periodo muy corto de tiempo. “El mercado había caído a un nivel de fuerte sobreventa en el corto plazo, por lo que se esperaba un rebote en algún momento”, indica. 

¿Por qué precisamente el miércoles? Millar comenta que ya el martes Japón se había perdido (cerró antes de que se iniciara el movimiento) un rebote que sí registraron otros mercados de la región (Australia, Corea del Sur y, en China, Hong Kong y Shanghái) gracias a que las autoridades chinas anunciaron la creación de un mecanismo para controlar la volatilidad de sus bolsas. Añade que “hubo un movimiento positivo de noche en EE.UU. y algunos comentarios dovish más procedentes de la Fed, lo que podría haber ayudado”. Otras fuentes del mercado han añadido a estos motivos el anuncio por parte del Gobierno nipón de una rebaja en el impuesto de sociedades al menos para los dos siguientes ejercicios. 

Sobre la continuidad de este rally, el experto se muestra claro: “No podemos afirmar que hayamos asistido a un punto de inflexión definitivo en la dirección del mercado a corto plazo, pero sí seguimos pensando que el mercado alcista a medio plazo sigue estando totalmente vigente en Japón”. Millar opina que “los riesgos más importantes para la bolsa japonesa en este momento están fuera de sus fronteras”, y fundamenta su visión positiva sobre el mercado en el crecimiento de beneficios, concretamente en el incremento del 30% interanual del beneficio total antes de impuestos, “un marcado avance frente a la previsión de las empresas, que apunta a un crecimiento total para el ejercicio completo del 9%”. Asimismo, indica que “las políticas generales en Japón seguirán siendo favorables”.

Paul Tsai, director de análisis dentro del equipo de inversiones que tiene Fidelity Worldwide Investment en Tokio, refuta la visión positiva sobre la economía japonesa y, especialmente, sobre la renta variable: “La tesis de inversión japonesa es fuerte. Al mirar los resultados del primer trimestre, los beneficios corporativos han marcado un máximo histórico, incrementándose un 28% anual y un 18% intertrimestral (ajustado estacionalmente). Las revisiones alcistas sobre los beneficios superaron significativamente a las bajistas. La fortaleza de los sectores domésticos pesó más que la debilidad de los sectores industriales”, resume. 

Tsai ha identificado a partir de reuniones del equipo con compañías niponas una serie de tendencias que considera que van a ser sólidas en el medio a largo plazo. En primer lugar, indica que el sector consumo ha estado impulsado por la fuerte demanda doméstica, la recuperación después del impacto inicial de la subida del IVA y, en general, por la fortaleza de la economía doméstica, que no se ha visto afectada por la corrección de las bolsas chinas. Además, destaca en este apartado que los puestos de trabajo vacantes están en máximos de todos los tiempos y que los salarios están subiendo. 

Por sectores, Tsai destaca la fortaleza de los beneficios en el sector bancario gracias a los bajos costes de la concesión de crédito y a un crecimiento modesto de los préstamos; gracias a la debilidad del yen y la mejoría del ciclo también están comportándose bien los beneficios de los fabricantes de automóviles; y las farmacéuticas con productos innovadores y globales están mostrando fuertes previsiones de crecimiento a medio plazo. A esto añade que una serie de compañías cuyo negocio está vinculado a internet “se encuentran en una fase de crecimiento estructural y no sufren el impacto de la demanda china o del cambio de divisa”. 

Precisamente sobre la depreciación del yen el experto opina que su impacto sobre los beneficios “es mucho más pequeño que la reacción a la caída de la bolsa china y los movimientos de las divisas”. “Esto sugiere que la corrección era excesiva, reflejando miedos y una apresurada recogida de beneficios según nuestro análisis interno”, añade. 

El último factor positivo que detecta Tsai es la mejoría de las políticas a favor de los accionistas de las empresas niponas, a través del incremento de los pay out o la recompra de acciones. Todos estos factores le llevan a declarar que “Japón es un activo refugio de crecimiento en un mundo cada vez más incierto”. 

Una tesis contrarian

Jeffrey Atherton, gestor de uno de los fondos estrella de Man – el Man GLG Japan CoreAlpha Fund- pone en contexto esta extraordinaria jornada alcista con el rally que viene experimentando el índice desde la llegada de Abe al poder, que ha permitido que el Nikkei escalase 12.000 puntos en dicho periodo. No obstante, el experto se muestra muy crítico con la efectividad de las “Abenomics”, que compara con el “Nuevo Laborismo” que acuñó en su día Tony Blair: “Habría sido mucho mejor si las Abenomics no existieran, porque todo lo que se está haciendo es imprimir dinero y hacer caer a la divisa, que es un juego de suma cero”. 

No obstante, el gestor considera que una parte de la política de las tres flechas sí está siendo positiva para el mercado nipón, “porque está transfiriendo dinero desde la masa laboral al capital”, algo que en su opinión “aunque es una gran pérdida para el consumidor japonés arquetípico, es un enorme beneficio para compañías como Toyota”.  “El tamaño de la tarta no está cambiando. Por lo que no es necesariamente bueno para Japón, pero sí lo es para la bolsa, y los beneficios corporativos están subiendo”, añade. 

En opinión de Atherton, más que los efectos cuantitativos de las Abenomics, los inversores deberían fijarse en los esfuerzos de las compañías por mejorar su rentabilidad y sus políticas de gobierno corporativo: “Japón es barato, y ese necesita ser el mensaje, más que quedarse enredado en lo que está haciendo el primer ministro. Abe se habrá ido en tres años, por lo que es responsabilidad de las compañías conducir el cambio, y creo que harán algo”, declara. 

Para el gestor, lo que se ha visto hasta ahora – incremento de dividendos, aumento de los ROEs- es sólo “la fruta que cuelga más baja del árbol”, porque aún no se ha visto en la bolsa japonesa “ninguna reestructuración real u OPAs hostiles”. “Hay muchísimas compañías en cada sector y son demasiado pequeñas a nivel global, esta es la oportunidad para hacer algo”, concluye. 

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