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El camino alternativo que propone Invesco para la economía de Estados Unidos


La importancia de contar con un marco fiscal estable en Estados Unidos es fundamental para animar a las empresas a invertir, restablecer la confianza de los mercados y para que sus ciudadanos vuelvan a participar en una economía en crecimiento. “La reducción del déficit es la piedra angular para emprender un camino fiscal convincente. Como hemos visto en otras partes del mundo, los crecientes niveles de deuda representan una amenaza para la salud económica de un país a largo plazo. Por otra parte, una reducción drástica del déficit podría obstaculizar a corto plazo el crecimiento económico y sumir a Estados Unidos en una nueva recesión”.

Según explica Martin Flanagan, presidente y consejero delegado de Invesco, en un artículo publicado en Forbes, parece que Estados Unidos se debate entre dos escenarios no deseados: caer por el precipicio fiscal o ver cómo su deuda sigue aumentando. “Esto no tiene por qué ser así. Creo que hay una tercera vía: poner en marcha un plan que permita reducir de manera gradual la deuda, que equilibre el crecimiento económico a corto plazo y logre dar estabilidad fiscal al país a largo”. En este sentido, el experto considera que tanto demócratas como republicanos tienen que dejar a un lado sus diferencias partidistas y actuar con rapidez y decisión para alcanzar un acuerdo.

De no llegar a un entendimiento, el resultado serían los 600.000 millones de dólares en recortes de gasto y subidas de impuestos que tendrían lugar en los próximos meses, lo que derivaría en una reducción drástica del déficit federal, una situación que, si bien sería bueno a largo plazo, tendría un fuerte y repentino impacto tanto en la economía como en los mercados financieros, señala el máximo responsable de la gestora. Además del evidente efecto que tendría para el PIB de Estados Unidos, la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que de caer en el abismo fiscal el desempleo en el país podría subir el próximo año hasta el 9,1%.

Para Flanagan, esto provocaría un efecto dominó en las cuentas de ahorro y de jubilación en toda una generación de inversores ya quemados por la crisis financiera de 2008, lo que podría hacer dudar de los mercados y que los inversores se volviesen más reacios a entrar. Por el contrario, si Washington retrasase la introducción del programa de subidas de impuestos y reducción del gasto, podría ser algo muy positivo para el crecimiento económico a corto plazo, pero extremadamente negativo a largo plazo. La Oficina del Presupuesto del Congreso calcula que la deuda federal respecto al PIB se incrementaría hasta el 90% en 2022, "un nivel insostenible para las generaciones futuras”.

"Si se permite a la deuda estadounidense crecer sin control, con el tiempo el país se verá obligado a pagar mayores tasas de interés para colocar sus bonos, lo que a la larga requerirá mayores ingresos (a través de impuestos, recortes de gasto o ambos) y limitaría la capacidad de Estados Unidos para afrontar las crisis fiscales y económicas del futuro. No nos equivoquemos: esto tendría un impacto negativo a largo plazo tanto para los consumidores como para los inversores”, asegura el responsable de Invesco.

“A largo plazo, la reducción del déficit es una medida necesaria y positiva, pero tenemos que hacerlo de una manera que no interrumpa y sofoque el crecimiento de la economía de Estados Unidos a corto plazo. Y si tiene que hacerse de una manera que inspire confianza a nivel político”. En su opinión, los retos que deben abordarse son claros: los representantes electos sólo tienen que tener la voluntad de atajarlos. “No hay que evitar estrictamente el abismo fiscal, sino aplicar un enfoque sensible, lo que fortalecerá la economía, la creación de empleo y tranquilizará a los mercados”.

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