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El cambio en la política de la Fed constituye el mayor riesgo al que nos enfrentaremos en 2014


Tradicionalmente en estas fechas, los inversores se preguntan por las perspectivas del año que viene. Si bien el mero hecho de cambiar de año no suele influir de forma radical en las condiciones de mercado, la naturaleza humana nos lleva a mirar al futuro con optimismo. Así, nuestras expectativas para 2014 se basan en una continuación de las tendencias que han favorecido la subida de las bolsas en 2013. En primer lugar, esperamos que el crecimiento económico siga acelerándose, pasando del 3,1% al 3,7% en 2014.
 
Esta mejora será especialmente palpable en Estados Unidos, que aumentará su ritmo de crecimiento hasta el 2,8% desde el 1,7%, en la eurozona (+0,7% frente a -0,4%) y en el Reino Unido 2,4% desde 1,4%. En cuanto a España, confiamos en que la estabilización observada en la segunda parte de 2013 deje paso a un crecimiento moderado pero sostenible basado en la recuperación de la competitividad de nuestra economía. En cambio, los países emergentes, que han mostrado mayor crecimiento en años pasados apenas mejorarán. Este sería el caso de China que, siempre según nuestras estimaciones, mantendrá constante su velocidad de crucero en un envidiable 7,5%.
 
Además, confiamos en que los bancos centrales sigan mostrando su apoyo, manteniendo una política de tipos de interés en mínimos históricos. Tanto el BCE como el Banco de Japón están demostrando una mayor disposición a estimular la economía que en épocas pasadas. Sin embargo, la Reserva Federal ha anunciado que empezará a reducir sus medidas cuantitativas (QE) en enero. En nuestra opinión este cambio en la política de la Fed constituye el mayor riesgo al que nos enfrentaremos en 2014. Su impacto dependerá en gran medida de las variaciones que se observen en la rentabilidad de deuda a largo plazo.
 
En efecto, tal y como tuvimos ocasión de experimentar en mayo y junio de este año, cuando el mercado anticipa menor estímulo por parte de la Fed, la rentabilidad de los bonos tiende a subir y los países con mayor posición deficitaria en su cuenta corriente y gasto público sufren también el mayor castigo. Concretamente, las economías emergentes se muestran las más vulnerables, dado que muchas de ellas (Brasil, México, Turquía entre otras) dependen de la inversión extranjera para cuadrar sus cuentas y mantener el ritmo de crecimiento actual. Nuestros expertos pronostican que la rentabilidad de la deuda estadounidense a 10 años podría alcanzar el 3,55% a finales de 2014. Sin duda se trataría de un nivel lo suficientemente atractivo como para que algunos inversores pudieran plantearse volver a posicionarse en el treasury americano, en detrimento de mercados más arriesgados. 
 
Con todo esto, nuestra estrategia para el año próximo favorece la inversión en renta variable frente a la renta fija. Entre las bolsas, preferimos aquellas donde el ritmo de crecimiento económico mejorará de forma más acusada. Nuestras estimaciones nos llevan a recomendar la eurozona, el Reino Unido y los Estados Unidos. Evitaríamos por tanto tácticamente los emergentes, hasta tener mayor claridad en cuanto a los efectos de la política monetaria de la Fed.

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