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Dudas y fortalezas del mercado europeo tras las elecciones alemanas


La canciller alemana, Angela Merkel, ha ganado las elecciones, sí, pero sin la mayoría necesaria para formar gobierno en solitario. Merkel necesita ahora pactar si quiere liderar un gobierno de coalición estable y, en esta ocasión, los liberales, el que ahora había sido su socio natural, se ha quedado fuera del Parlamento al no alcanzar el mínimo del 5% de los votos que se requieren para entrar en el Bundestag. Sobre el papel, y a pesar del fuerte crecimiento en votos, esta circunstancia podría hacer que la influencia de la izquierda en el gobierno fuese mayor. ¿Han eliminado las urnas la incertidumbre o ahora la futura política comunitaria podría volverse aún más intrigante? ¿Qué deberían esperar los inversores? Las gestoras internacionales han querido arrojar algo de luz sobre esta cuestión analizando el resultado de los comicios.

Para Holger Fahrinkrug, economista jefe de Meriten, filial de BNY Mellon, a los comicios le seguirá un periodo de incertidumbre que, tal y como advierte, “podría durar meses, más que semanas”. El CDU/CSU tiene que encontrar puntos comunes con los socialdemócratas del SPD para crear una base sólida sobre la que se asiente un pacto firme de gobierno. En este sentido, en cómo se repartan el poder estará la clave. “Teniendo en cuenta que entre ambas formaciones existen notables diferencias tanto en política nacional como internacional, creemos que ambas partes deben ser capaces de llegar a un acuerdo por el cual Merkel conserve el poder en temas de política exterior y el SPD se centre más en aspectos internos y sociales, como en lo que respecta a políticas relacionadas con el mercado de trabajo. Así, Merkel estaría dispuesta a ceder en lo que respecta al salario mínimo e impuestos sobre el patrimonio, mientras que los socialdemócratas aceptarían que hay pocas alternativas en política europea, dejando a la canciller manos libres para seguir adelante con la esgrimida hasta el momento”.

Según Jeff Taylor, director de renta variable europea de Invesco en Henley, la buena noticia es que “el nuevo Ejecutivo será, como mínimo, tan pro-europeo y pro-euro como el anterior”. Eso no quiere decir que todo vaya a ser un camino de rosas. “Para empezar, el inversor debería esperar varias semanas de duras negociaciones políticas”. Otro caso es que ese proceso vaya a servir de excusa para ver tensiones en los mercados, dado que “el resultado más probable se presenta relativamente claro, esto es, un gobierno con una amplia mayoría en el Bundsestag”. Tal y como explica el experto, la influencia de los socialistas del SPD en una futura coalición podría traducirse en políticas encaminadas al fomento del crecimiento interno. En este sentido, Taylor considera que un gobierno con una amplia mayoría parlamentaria podría servir para poner en marcha reformas de carácter más estructural.

El sentimiento económico, en máximos desde abril de 2010

En una línea muy similar se pronuncian en J.P.Morgan AM, quienes consideran que “Alemania haría bien en avanzar en sus propias reformas domésticas para fortalecer su economía y mejorar la productividad. Cualquier economía que dependa demasiado de un único sector se expone de forma innecesaria a shocks económicos”. En opinión de la firma americana, las elecciones alemanas y los potenciales debates acerca de un nuevo gobierno de coalición no han tenido efectos negativos en el sentimiento de los inversores en el país. “El indicador ZEW de sentimiento económico ha alcanzado en septiembre su nivel más alto desde abril de 2010. Alemania se está beneficiando del cambio de rumbo en la economía de la eurozona, ya que, en comparación con otros países miembros, sus exportaciones están destinadas en mayor medida a otros países de la moneda única. Es previsible que ahora se abra el debate sobre el ritmo de las reformas económicas en los países periféricos”, afirman.

Ahora, el interrogante se centra en saber quién será el socio de gobierno del CDU. Para Christian von Engelbrechten, gestor del FF Germany Fund, tras la debacle de los liberales, dicho socio solo pueden ser los Socialdemócratas o los Verdes (aunque seguramente sean los primeros, como hizo en 2005-2009). “Cualquiera de las dos combinaciones significaría una continuación de las actuales políticas, pero con un ligero giro a la izquierda”, explica. De cara a la política alemana, falta por ver cuáles serán las prioridades clave del SPD o los Verdes, lo cual podría conllevar el riesgo de elevar moderadamente los impuestos sobre ingresos personales netos, incluyendo un incremento potencial de los impuestos sobre ganancias de capital. En lo que respecta a Europa, esto significa una continuación del apoyo a las reformas y políticas de ahorro (aunque Merkel podría reducir un poco la presión sobre los países periféricos pues el SPD está a favor de la mutualización de la deuda).

Sectores que se podrían ver perjudicados

A nivel empresarial, el gestor entiende que el impacto más negativo podría estar en las utilities si hubiera un ministro de la energía de izquierdas, así como impuestos más altos. “También esperaría mayores acuerdos sobre salarios mínimos pero no a un amplio nivel nacional”, revela el experto de Fidelity Worldwide Investment. En cuanto a las perspectivas de la mayoría de las empresas alemanas en general, el resultado de las elecciones significa que el entorno estable y fiable en el que desarrollan sus negocios continuará. “Creo que la Alemania corporativa seguirá incrementando sus ingresos y repartiendo dividendos atractivos apoyados en fuertes balances, lo cual aún no está enteramente reflejado en las valoraciones”, indica.

 

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