Dos aproximaciones a renta variable europea para inversores con distintos perfiles de riesgo


Ahora que sólo queda por agotar un trimestre de 2015, los inversores siguen ávidos de oportunidades para llegar al final de un ejercicio que ha sido más complicado de lo que se esperaba con rentabilidades positivas. Tras la corrección del verano, uno de los activos que han recuperado lustre ha sido la renta variable europea, y por ello las gestoras están proponiendo distintos acercamientos tanto tácticos como estratégicos a esta clase de activo. Es el caso de Edmond de Rothschild AM, que recientemente ha traído de visita a España a su gestor Philippe Lecoq, responsable de los fondos EdR Europe Synergy y EdR Europe Value&Yield. Se trata de dos proposiciones muy diferentes para obtener exposición a valores europeos en función del perfil de riesgo de cada inversor. 

Antes de proceder a dar detalles sobre los fondos bajo su tutela, Lecoq ofrece un breve resumen sobre la visión del grupo con respecto al mercado europeo, sobre el que se siguen declarando optimistas: “La historia de inversión no ha cambiado en Europa. Se da la paradoja de que el mejor sitio para invertir en renta variable es también el sitio más visible. La recuperación es muy sólida”. Aunque el gestor resalta motores de rentabilidad que se han mantenido a lo largo de todo el año – las medidas del BCE, crecimiento superior al de mercados emergentes, mejoría de las economías periféricas…-, recuerda que “lo más importante es la previsión de beneficios, que está mejorando significativamente y se muestra un poco desconectada del entorno macro”. 

Lecoq indica que la previsión de crecimiento de beneficios en la zona euro para este año no sólo va a ser positiva, sino que podría alcanzar el 10%: “El momento es positivo, hay muchas revisiones positivas sobre los beneficios. Para 2016 esperamos más crecimiento de los ingresos brutos, que aumente el consumo y continúe la mejoría de los indicadores de confianza”. 

Dos maneras de invertir en Europa

El EdR Europe Synergy es un fondo que tiene como objetivo participar y obtener rentabilidad del ciclo de fusiones y adquisiciones (M&A) en Europa. “Es el momento perfecto para el M&A en Europa: hay baja inflación, los tipos están en niveles bajos y el crecimiento del PIB también lo es. En este entorno, las compañías luchan por incrementar su margen de beneficios y mantener su poder de fijación de precios. Además, es muy fácil financiarse, especialmente a través de la emisión de bonos, por lo que muchas compañías se plantean realizar adquisiciones”, detalla el gestor. Éste matiza que Edmond de Rothschild AM ha mantenido este punto de vista desde 2010, pero que se ha producido un cambio ostensible desde abril de 2014, cuando aumentó la aversión al riesgo. 

Aún así, cree que la recuperación de la actividad corporativa todavía es sostenible, y de hecho declara que “al fin hemos entrado en un ciclo de M&A y éste es cada vez más impresionante. No vemos signos de excesos, lo que son buenas noticias, porque significa que las compañías todavía son prudentes en la forma de utilizar su efectivo”. Además, afirma que “las compañías todavía están listas para financiar grandes acuerdos” y pone como ejemplo la reciente oferta de compra de SABMiller por parte de In Bev que está pendiente de cerrarse, que dará como resultado un gigante que controlará marcas tan reconocibles como Budweiser, Corona,  PilsnerUrquell o Fosters. De hecho, Lecoq indica que está encontrando numerosas oportunidades en el sector de fabricantes de bebidas alcohólicas, así como en el segmento del lujo. 

Sobre el rumbo futuro del M&A, el gestor se muestra constructivo: “Todavía quedan historias, especialmente en Italia y quizá en Francia. Esperamos que se produzca una consolidación paneuropea  en el sector de las telecomunicaciones. En el segmento de la energía estamos viendo muchas historias distressed que evitamos, porque no estamos familiarizados con ese tipo de inversiones”. 

En cambio, el EdR Europe Value&Yield ofrece a los inversores un enfoque mayor hacia la protección del capital, a través de una selección de valores (principalmente grandes capitalizadas) que presenten características value o que ofrezcan una rentabilidad por dividendo que sea tan atractiva como el cupón de un bono. Sobre las primeras, Lecoq señala que su acercamiento es de valor en términos relativos, es decir, que busca compañías que no están baratas en términos absolutos pero sí respecto a los competidores de su sector; sobre las segundas, el gestor comenta que “hoy es fácil encontrar negocios de buena calidad con una rentabilidad por dividendo entre el 3% y el 4%”. 

La selección de valores actual refleja una cartera equilibrada, con un 55% de valores que ofrecen una atractiva rentabilidad por dividendo y un 45% con sesgo value. Esto responde a la pretensión de la firma de que el fondo sea defensivo y presente una volatilidad inferior a la del mercado, enfoque con el que se persigue obtener un perfil asimétrico. De hecho, el fondo sufre sólo el 67% de las caídas registradas en momentos bajistas, pero participa de un 83% de las subidas. Gracias a esta estrategia, siempre ha conseguido batir a su índice de referencia, el MSCI Europe, en un 2,8%  por año desde su lanzamiento en 1999. 

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