¿Dondé se encuentran las oportunidades de dividendos en el actual entorno de mercado europeo?


Durante el presente ejercicio, los mercados de Europa han evolucionado favorablemente gracias a la política de apoyo explícito aplicada por Mario Draghi y el BCE. Además, la favorable valoración relativa de la renta variable europea frente a otros mercados y clases de activos en el arranque de 2015 ha ido acompañada de una amplia reasignación hacia Europa tras los grandes esfuerzos realizados durante 2014. Parte de las compras parece haberse realizado de forma bastante indiscriminada, con adquisiciones tanto de fondos índice como de ETF anticipando una aceleración del crecimiento en Europa. Como sabemos, los ETF son un medio económico y su liquidez permite tomar exposición rápida a la renta variable, y están ejerciendo una influencia creciente sobre los mercados.

Sin embargo, si lo que se trata es de captar las oportunidades que presenta la renta variable europea en términos de ingresos por dividendos, la experiencia de los últimos seis años revela que la clave reside en aplicar un enfoque bottom up a la selección de valores. Si se analiza el conjunto del mercado, puede observarse que los dividendos se encuentran en niveles bajos en términos absolutos desde el comienzo de la crisis financiera en 2008, y desde entonces su volatilidad ha sido muy elevada. Durante los últimos años, una serie de sectores que tradicionalmente abonaban dividendos –entre ellos la banca, los servicios públicos, las telecomunicaciones y, más recientemente, la industria petrolera– han atravesado serias dificultades en lo relativo al crecimiento de los beneficios, flujo de caja y dividendos. En consecuencia, un enfoque centrado en el histórico de aquellas empresas con mejores rentabilidades por dividendo de Europa habría sufrido graves problemas y ofrecido un valor muy limitado a los inversores.

Entonces, ¿dónde se encuentran las oportunidades de dividendos en el actual entorno de mercado europeo? Estas, desde mi punto de vista, adoptan tres formas distintas: compañías que ofrecen rendimientos por dividendo superiores y sostenibles, aquellas que pueden incrementar la distribución de dividendos más rápidamente que el mercado y compañías cuyo potencial de pago de dividendos no se refleja en su precio.

Endesa, la eléctrica española, constituye un buen ejemplo de empresa que ha resurgido de la crisis financiera en mucha mejor forma. Tras emprender una reestructuración y desprenderse de sus activos latinoamericanos, en la actualidad es, en esencia, una empresa de servicios públicos nacional altamente previsible. Gracias a ello, ha redescubierto su capacidad de generar liquidez y se ha comprometido a mantener e incluso incrementar (a una tasa del 5% anual) sus dividendos, que hoy por hoy se encuentran en un atractivo 5,5%.

En términos de crecimiento de los dividendos, basta con fijarse en la empresa francesa BIC, famosa por sus bolígrafos, encendedores y cuchillas de afeitar. La firma ofrece a sus clientes una propuesta de valor y calidad que la ha convertido en número uno o dos en la mayoría de sus mercados finales. Valiéndose de este enfoque y de su actividad de innovación constante, BIC ha sido capaz de proporcionar una tasa anual de crecimiento compuesto de sus dividendos del 15% durante los últimos cinco años, y es probable que abone una dividendo extraordinario en 2016.

Por último, el sector de las telecomunicaciones está adquiriendo mayor interés desde el punto de vista de la recuperación de los dividendos. En los últimos años, el sector se ha visto afectado por las presiones sobre los precios, la ausencia de beneficios, la inflexibilidad en los costes, la tensión sobre sus balances y un regulador convencido de que la implantación de mercados de cuatro participantes resultaba adecuada para la competencia. Pero, ¿cómo han reaccionado las empresas ante tales presiones? La respuesta es previsible: adoptando decisiones como la de rebajar dividendos (para desgracia de aquellos que las habían comprado), recortar costes, vender activos y refinanciar deuda. KPN, el valor holandés por excelencia, se encamina hacia la recuperación tras haber vendido durante el pasado ejercicio sus operaciones en Alemania a Telefonica Deutschland, y ahora que la empresa ha reanudado su reparto de dividendos, la liquidez debería encontrar el camino de vuelta hasta los bolsillos de los accionistas.

En consecuencia, para poder sacar partido de las constantes oportunidades de dividendos que plantea Europa, es crucial contar con un enfoque que permita al inversor navegar por un mar de dividendos nunca exento de tempestades. El nuestro descansa sobre un planteamiento de selección de valores bottom up y, de esta forma, permite obtener dividendos crecientes y atractivos ciclo tras ciclo.

Profesionales
Empresas

Otras noticias relacionadas


Lo más leído

Próximos eventos