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Disparidades inentendibles y Dario Conca


Lo cierto es que todos los analistas, tanto locales como extranjeros saben que las acciones chinas están baratas, cuando se comparan sus múltiplos absolutos, sus múltiplos relativos y se mira la relación lógica que debe tener el ambiente económico, con el ambiente financiero. Bill Gross de Pimco, afirma que "el crecimiento es el elixir que hace desaparecer todos los dolores, achaques y enfermedades graves". Si esto es cierto, entonces, por qué las acciones chinas, estando en una economía que crece por encima del 9%, no generan retornos de forma correspondiente?

Casi todos los analistas que he leído tienen una fuerte perspectiva de valorización de las acciones chinas para el próximo año, con escenarios conservadores alrededor del 12%, mientras que algunos más optimistas muestran potenciales retornos alrededor del 20%. Será esto posible? La respuesta debería ser que sí, y que a pesar de un ambiente complejo que se mantendrá por el tema europeo durante el próximo año, los fundamentales económicos chinos soportarían la valorización de la bolsa. China, en la actualidad, explica cerca del 40% del crecimiento económico global y, en conjunto, contribuye más que el resto de los BRICS juntos (Brasil, Rusia e India) a que el mundo crezca. Este porcentaje será mayor durante el próximo año, pues China, aún con la desaceleración esperada, crecerá alrededor del 8.5%, con un rebote en 2013 que la llevará a crecer nuevamente por arriba del 9%.

El consumo interno no da muestras de ceder, por lo cual uno de los sectores ampliamente recomendado por los analistas es precisamente el relacionado con la demanda interna, a la vez que sectores de servicios también deberían ver retornos positivos: todo el que sea capaz de vender bienes o servicios novedosos o e amplia demanda, como los seguros, tiene un puesto garantizado en el desempeño positivo de su negocio. La relación es relativamente sencilla: si China aumenta vertiginosamente la venta de vehículos, también lo debe hacer la venta de seguros para vehículos. Eso es lo que en economía se denominan Bienes Complementarios.
 
Para terminar, por ser época de navidad, fin de año y para relajarnos de lo que han sido los vaivenes de los mercados financieros en este 2011, termino con una historia curiosa, que demuestra expresamente lo que se puede esperar de China en los próximos años:
 
Hasta junio del presente año el nombre de Darío Conca me era totalmente desconocido. Y creo, sin temor a equivocarme, que sigue siendo un gran desconocido para los que leen esta columna. Claro que si usted sigue el campeonato brasilero de fútbol, hubiera sabido que Darío Conca, argentino de nacimiento, fue el mejor jugador del Brasileirao en los años 2009 y 2010, jugando para Fluminense. Nada mal, obviamente, a pesar de ser un jugador que nunca ha jugado para la selección de su país. Pues bien, el nombre de Darío Conca tomó relevancia para mí cuando supe que, por salario, iba a ser el tercer jugador de fútbol mejor pagado del planeta, sólo por detrás de Cristiano Ronaldo, del Real Madrid, y Leo Messi, del Barcelona (quizá Rooney podría estar dentro del grupo). La diferencia, es que Conca juega para el Guangzhou Evergrande, que le prometió la bicoca de 10,4 millones de dólares por temporada. Este mismo equipo, denominado jocosamente el Chinese Chelsea, había roto los estándares del mercado al contratar al brasileño Cleo, proveniente del Partizan de Belgrado, por 4,7 millones de dólares.
 
Es claro que el fútbol en China dista mucho de lo que se juega en Europa, incluso está a años luz de lo que sucede en Suramérica. Pero con la inyección de capital, podría llegar a ser un bonito espectáculo dentro de algunos años. Pero más allá de que se pueda o no se pueda convertir en un espectáculo al estilo que conocemos en el resto del mundo, lo claro es que China tiene el dinero y la disposición a gastárselo. Y eso, tarde o temprano, se debe reflejar en el precio de sus acciones.

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