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Diez razones para invertir en renta variable mundial generadora de ingresos


1) Los inversores centrados en la renta variable generadora de ingresos adoptan una perspectiva a largo plazo
 
En general, los inversores centrados en los ingresos se fijan en valores con rendimientos fiables, en empresas capaces de aumentar sus dividendos a lo largo del tiempo o en una combinación de ambos. Por definición, esto significa invertir en empresas que pueden generan una gran cantidad de efectivo para remunerar a sus accionistas a lo largo del tiempo o bien en empresas que en el futuro puedan repartir dividendos aceptables de forma fiable. Ambos tipos son una buena opción. Sin embargo, se precisa contar con una perspectiva a largo plazo y, por consiguiente, los inversores centrados en los ingresos, generalmente, no seguirán las últimas tendencias de inversión.
 
2) No hay indicios de burbuja de los ingresos
 
Tras varios años de buen comportamiento del mercado bursátil y continua represión financiera provocada por la expansión cuantitativa en los mercados de renta fija, cabría pensar en la existencia de una cierta burbuja en las acciones generadoras de ingresos. Sin embargo, no apreciamos ningún indicio de burbuja de ingresos en ningún lugar del mundo.
 
De hecho, atendiendo a las valoraciones de empresas de todo el mundo que reparten elevados dividendos, estas siguen cotizando con descuento con respecto al mercado general, según se muestra en el gráfico 1 a continuación:
 
 
No obstante, somos conscientes de que los valores de EE. UU., por poner un ejemplo, son ahora más caros que los de otros países y mostramos especial cautela a la hora seleccionar empresas en el mercado. A pesar de ello, los valores de EE. UU. que reparten elevados dividendos también cotizan con descuento con respecto al mercado general.
 
3) Las estrategias centradas en los ingresos han superado a los mercados de renta variable más sólidos en los últimos años. Sin embargo, cabe recordar que los dividendos (y el crecimiento de los dividendos) impulsan las rentabilidades reales totales de la renta variable y podrían cobrar una importancia aún mayor en un mundo de bajo crecimiento/bajas rentabilidades.
 
Todo buen historiador de los mercados bursátiles le dirá que son los dividendos (y la reinversión de dichos dividendos) lo que impulsa las rentabilidades reales a largo plazo. En un mundo con un menor crecimiento, los dividendos (y su reinversión) podrían suponer un porcentaje de las rentabilidades reales incluso superior a su nivel histórico de aproximadamente el 80 % (fuente: Citigroup). 4) Los ingresos constituyen por sí mismos un enfoque de inversión
 
Si bien ha habido periodos en los que las estrategias centradas en los ingresos no han gozado del favor de los inversores, por lo general se han comportado bien en comparación con otros enfoques, con independencia de las condiciones macroeconómicas o de los mercados bursátiles generales. CLSA ha llevado a cabo análisis de los últimos 20 años (gráfico 2) que muestran que los valores que reparten dividendos no solo han obtenido una rentabilidad superior de forma constante, sino que, además, cuanto mayor es el rendimiento, mayor es la rentabilidad. Así pues, las pruebas indican que, lejos de ser una estrategia a corto plazo, la renta variable mundial generadora de ingresos mejora la rentabilidad de forma constante a lo largo del tiempo.
 
Gráfico 2: Los valores que reparten dividendos registran una mayor rentabilidad a largo plazo
 
 
Además, según se muestra en el gráfico 3, los valores que generan ingresos han superado en rentabilidad al mercado en tres de las cuatro fases del ciclo económico durante los últimos 20 años. La única fase en la que se comportan peor es aquella en la que la economía se expande rápidamente, que suele ser la parte más corta del ciclo económico. Así pues, las pruebas sugieren que los ingresos de la renta variable no solo representan una estrategia constante a largo plazo, sino que además se comportan bien durante la mayor parte del ciclo económico.
 
Gráfico 3: La inversión en dividendos elevados resulta adecuada en la mayoría de las condiciones económicas
 
 
5) Los repartos de dividendos son sostenibles porque las empresas gozan de buena salud
 
Al contrario que los gobiernos, las empresas han hecho un buen trabajo a la hora de sanear sus balances en los últimos años, si bien la experiencia de la crisis financiera de 2008 se traduce en que muchas empresas actúen con precaución incluso ahora y se muestren reacias a comprometer gasto de capital a gran escala (algo que esperamos que mejore a medida que el crecimiento económico vuelva lentamente).
 
Mientras tanto, las empresas pueden emplear el efectivo libre del que disponen de numerosas formas muy favorables para los accionistas, como el aumento de los dividendos, el reparto de dividendos especiales y las recompras de acciones. A nosotros nos gusta el crecimiento de los dividendos normal y corriente, siempre y cuando las empresas no lo hagan para «satisfacer a las masas» (es decir, el dividendo tiene que ser holgado para ser sostenible). Los dividendos especiales funcionan como una válvula de escape y son preferibles a las recompras de acciones mecánicas cuando las valoraciones de la renta variable se han incrementado en general.
 
Quizás, el aspecto más importante de la relativa buena salud del sector empresarial radica en que las ratios de repartos de dividendos son sostenibles debido a que la generación de efectivo ha sido muy buena. No esperamos ninguna otra mayor dificultad al respecto, dado que la mayoría de los equipos directivos de las empresas siguen siendo relativamente precavidos en cuanto a su gasto de capital y sus planes del mismo.
 
6) El enfoque mundial ofrece un abanico más amplio de oportunidades
 
Adoptando un enfoque mundial, los inversores pueden obtener exposición a las economías subyacentes, que pueden estar registrando un crecimiento mucho mayor que la de su propio país, así como a una combinación de distintos sectores y temáticas. De este modo, en el ámbito de la asignación de activos, la cartera puede orientarse hacia las economías y sectores de mayor crecimiento, independientemente del lugar del mundo en que se hallen. Asimismo, la selección de empresas a escala mundial brinda un abanico de oportunidades más amplio y permite la construcción de una cartera diversificada de forma más eficiente, lo que mejora la gestión del riesgo.
 
7) Lo aburrido puede ser bueno
 
Mezclar es algo muy positivo para los inversores e invertir en lo que el mercado considera «aburrido» no tiene nada de malo. Esto incluye valores con elevadas barreras de entrada en sus sectores, que pueden emplear su solidez financiera y sus posiciones de mercado para mantener rentabilidades elevadas y aumentar sus dividendos de forma sostenible a lo largo del tiempo. La advertencia fundamental es, por supuesto, que debemos poder comprarlos al nivel de valoración adecuado. Estos valores pueden combinarse con apuestas de valores en recuperación, valores cíclicos de calidad y valores nacionales «a contracorriente» para crear una cartera que se comporte bien en condiciones económicas y de mercado muy diversas. 8) La inversión centrada en los ingresos proporciona una buena disciplina financiera
 
Las empresas capaces de aumentar sus dividendos a lo largo del tiempo disponen, por lo general, de su propia dinámica positiva y sus equipos directivos suelen controlar su propio destino (y, por lo tanto, poseen la capacidad de generar valor). Así pues, resulta importante no dejar caer estos umbrales de calidad: si se confía únicamente en los resultados macroeconómicos es muy fácil fracasar, especialmente debido a que los datos macroeconómicos pueden ser volátiles. Una acertada selección de valores es fundamental y no basta simplemente con comprar beta, especialmente cuando el mercado ya ha registrado un comportamiento tan bueno. Pero no todo son rendimientos elevados: nos fijamos en empresas con una buena generación de flujo de efectivo libre y equipos directivos sólidos que además cotizan a valoraciones razonables. En última instancia, tenemos que formularnos la siguiente cuestión: ¿puede generar beneficios y repartir dividendos la empresa?
 
9) Existen excelentes oportunidades para los inversores «a contracorriente»
 
Además de encontrar franquicias de gran calidad fiables que puedan aumentar sus dividendos de forma constante a lo largo del tiempo, también consideramos que los inversores con éxito centrados en los ingresos tienen que estar preparados para ir «a contracorriente». Por ejemplo, hace unos años, el mercado se burlaba de la empresa de telecomunicaciones británica BT, debido al abultado déficit de su fondo de pensiones. Desde entonces, se ha revalorizado y su dividendo ha crecido. De forma similar, las empresas que han reducido sus dividendos tampoco deberían quedar descartadas del universo de inversión; el truco estriba en encontrar oportunidades de revalorización donde el flujo de efectivo pueda sorprender al alza, en lugar de simplemente buscar valores porque ofrezcan un gran rendimiento.
 
10) La inversión centrada en los ingresos ofrece cierta protección contra la inflación
 
Se mire como se mire, hemos vivido uno de los mayores experimentos en política monetaria de los últimos 300 años: la expansión cuantitativa. Si bien es difícil prever las repercusiones a largo plazo, existen muchos participantes del mercado que creen probable que la expansión cuantitativa provoque inflación.
 
Incluso un crecimiento modesto de los dividendos del 5% o el 6% anual ofrece a los inversores cierta protección contra los riesgos de la inflación. Además, creemos que hay muchas empresas que aumentarán sus dividendos en un porcentaje mucho mayor en los próximos años.
 
En el gráfico 4 que figura a continuación, se muestran las distintas opciones de rendimientos con las que cuentan los inversores y se destaca el hecho de que la renta variable sigue generando interesantes rentabilidades en forma de ingresos, además de prometer el potencial de revalorización del capital que no posee la renta fija, un factor que puede brindar cierta protección frente a la inflación.
 
Gráfico 4: Los dividendos y el mayor potencial de revalorización del capital de la renta variable protegen a los inversores frente a la inflación
 

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