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Diez años de la crisis de los monetarios dinámicos: el trance que asoló la industria


En verano de 2007 hubo una fuerte convulsión de los mercados financieros que aumentó la incertidumbre en la industria de fondos. Fondos y sicav declaraban a la CNMV exposición en relación con la crisis de hipotecas subprime. Gran parte eran monetarios dinámicos, productos que intentaban batir la rentabilidad de los monetarios tradicionales, a los que la crisis había afectado de forma especial, ya que estaban invertidos en deuda respaldada por activos mediante paquetes con diferentes garantías. La liquidez del mercado se había estrechado y provocado la intención de reembolsar, lo que obligó a vender activos a precio inferior al mercado, reduciendo su valor liquidativo. "Hubo que valorar como si fuera a venderse la cartera de golpe, por estimaciones en los casos de activos que no tenían precio de mercado", rememora Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM para Iberia y Latinoamérica.

La gran tragedia es que -tal y como apunta Sol Hurtado de Mendoza, directora general de BNP Paribas AM para España y Portugal- estos productos estaban presentes principalmente en los perfiles de riesgo bajo e inversores conservadores. "Al encontrarse invertidos en activos que no encontraban liquidez en el mercado y cuya valoración se hizo prácticamente imposible, fueron estos inversores conservadores los que sufrieron mayoritariamente la crisis de liquidez. Muchas gestoras, para preservar el interés de los clientes, nos vimos obligadas a cerrar el cálculo del valor liquidativo durante algunos días", recapitula. Fue una crisis brutal, tanto de confianza como de pérdida de activos, que asoló la industria. La buena noticia es que, desde entonces, muchas cosas han cambiado y el mercado ha evolucionado, sin lugar a dudas en la buena dirección.

En lo que respecta al producto, Hurtado subraya que "los fondos están más diversificados que hace diez años, con límites tanto por emisor como por rango crediticio, mientras que los folletos detallan de manera más clara donde puede o no puede invertir un fondo. Estamos en un mercado que ha crecido no solo en tamaño, también en preparación, conocimiento y diversificación, con más y mejor información al alcance de la mano de particulares y profesionales. Con la entrada en vigor de MiFID II se acentuará la trasparencia", augura.

En lo que a los inversores se refiere, Hurtado considera que "hay un mayor conocimiento, y preparación. La transparencia y la información facilitada de todos los productos es cada vez más extensa y con un acceso más fácil (a través de páginas web, redes, reguladores). También las carteras están mucho más diversificadas que hace diez años, tanto por clases de activos como por divisas y geografía". Coincide en este punto con Rengifo, quien considera que tras las lecciones de estos diez últimos años ahora la cultura financiera es mucho mayor.

"El ahorrador español cuenta con asesoramiento profesional y empieza a aceptar un enfoque multi-estrategia, que combina su base conservadora con algo más de riesgo en carteras de fondos ajustadas a su perfil, de forma dinámica, según sus necesidades. Además, con la crisis, hubo racionalización de productos, recursos y gestoras. En general, cuanto mayor es el riesgo más el peso de fondos internacionales, pues los perfiles conservadores se cubren en su mayor parte con un fondo de perfil muy moderado. Hace diez años el 98% de la distribución de fondos se hacía a través entidades financieras y hoy en día el acceso a fondos y soluciones de inversión lo promueven todo tipo de entidades financieras, muchas de ellas independientes", señala Rengifo.

Pero también la reglamentación se ha reforzado, lo cual es importante. El director general de Pictet AM para Iberia y Latinoamérica recuerda, por ejemplo, que en 2013 la Comisión Europea propuso un Reglamento sobre Fondos del Mercado Monetario y, tras años de discusión entre partidarios de productos con valor liquidativo constante y variable (VNAV), el 30 de junio fue publicado.

"Se trata de una normativa que pretende garantizar la uniformidad de requisitos, con equilibro entre seguridad y fiabilidad y funcionamiento eficiente de los mercados monetarios y coste. Será aplicable a partir del 21 de julio de 2018. A las IIC consideradas FMM se les exige que estén autorizados como UCITS o AIF; que inviertan en activos a corto plazo -vencimiento residual inferior o igual a dos años- y objetivo de rendimiento acorde con tipos del mercado monetario, preservar el valor o ambos. La regulación se centra en instrumentos financieros aptos, cartera, valoración de activos y requisitos de información", concluye.

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