Deuda soberana: prepárese para movimientos exagerados de los precios


Sí, es cierto que en los últimos meses parecen haberse alineado los planetas para contribuir a una bajada generaliza de los rendimientos de la deuda soberana: el QE del BCE, la todavía baja inflación, el débil crecimiento, la evolución de los precios del crudo… Sin embargo, en opinión del gestor de Henderson James MacAlevey, “todavía es difícil justificar que rentabilidades tan bajas en la mayoría de mercados de renta fija estén basadas en métricas fundamentales”. Por ello, el gestor ha decidido analizar las dinámicas de la oferta y la demanda en la renta fija soberana.

El experto observa que, debido a las inyecciones de liquidez como consecuencia de las políticas monetarias agresivas, junto con la existencia de inversores que no quieren o no pueden vender bonos, se ha producido un desplazamiento en la curva de la oferta y la demanda. “Este movimiento reduce la cantidad de la oferta para el resto del mercado, y en realidad tensa la curva de la oferta porque los inversores que tienen bonos soberanos son reticentes a venderlos, salvo a precios mucho más elevados”, resume McAlevey, que se encarga de la gestión del Henderon Horizon Total Return Bond. Es decir: “La oferta es mucho menos sensible a los cambios en los precios que antes. En términos económicos, la oferta ahora es más inelástica”. (Gráfico: P es igual a Precio, S es igual a Oferta y D es igual a Demanda). 

El gestor de Henderson trata de cuantificar esta inelasticidad con un ejemplo. Parte de la constatación de que actualmente la Reserva Federal tiene en su balance más del 40% de todo el stock de deuda viva de larga duración (entre 10 y 30 años), lo que deja en torno a 750.000 millones de dólares disponibles para el resto de participantes de mercado. A continuación, se fija en que las industrias aseguradora y de pensiones pueden tener en torno a 6 billones de dólares en activos de renta fija bajo gestión; si bien no todo este patrimonio está compuesto por deuda soberana, el experto encuentra lógico asumir que una parte importante pertenecerá a “papel” estadounidense. Si se juntan estos tres grandes actores, se puede constatar rápidamente que “una cantidad significativa de la deuda viva estadounidense de larga duración está en manos de aquellos que no quieren venderla”. Por tanto, “sin una reversión total del QE, la oferta seguirá siendo escasa”, sentencia McAlevey. 

¿Cuál es la principal consecuencia de este ajuste en la oferta? “El impacto de un shock por parte de la demanda llevará a un movimiento más exagerado del precio que antes”, sentencia el experto. Pone como ejemplo de este movimiento a otro colapso reciente, el de la demanda del crudo, pero con una diferencia: “El cambio en el precio es mucho más pronunciado en un entorno de oferta reducida, con un nuevo equilibrio de precios”, concluye el experto.

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