Desplome de las bolsas mundiales: repaso a los movimientos más significativos de una sesión a la altura del Black Monday


Se han necesitado dos meses de caídas en China para que las ventas se contagien a otras bolsas mundiales. La sesión de ayer pasará a la historia por el efecto dominó desencadenado por la Bolsa de Shanghái, que sorprendió al mundo occidental con números rojos del 8,5% al cierre de la primera sesión de la semana. Una caída inédita desde 2007 que provocó que muchos volvieran a agitar los fantasmas del Black Monday de 1987. 

El gran afectado fue Wall Street , que venía de sumar pérdidas del 6% a lo largo de la semana pasada. Ayer el Dow Jones experimentó un flash crash que le llevó a perder un 5% en los primeros compases de la sesión, informan desde The New York Times; el S&P 500 se dejó otro 5%, mientras que el Nasdaq llegó a caer un 8%; no obstante, los tres índices presentaron pérdidas menores al cierre de la sesión, situadas entre el 3,5% y el 4% en los tres casos. También resultó destacado el comportamiento del VIX, el índice que mide la volatilidad del mercado estadounidense. El indicador remontó hasta niveles inéditos desde 2009, registrando picos máximos intradía de 53,29 puntos que contrastan fuertemente con los bajos niveles mostrados en la primera parte del año. 

En Europa, el Ibex 35 cerró la jornada con la pérdida de la cota de los 10.000 puntos tras una caída del 5%, la peor en un día desde 2012, aunque llegó a dejarse un 7% en algunos momentos de la sesión. El resto de parqués europeos no fueron a la zaga. Desde MarketWatch destacaban que el Ftse 100 había registrado su mayor caída desde 2009, al perder un 4,67%. Además, la de ayer fue su décima sesión consecutiva a la baja. El Dax 30 sumó con la de ayer siete sesiones a la baja que le supuso pérdidas acumuladas del 22% que llevaron a dictaminar a medios como Bloomberg un cambio en la tendencia, anunciando la entrada del indicador en un mercado bajista. Sólo la caída de ayer, del 4,7%, fue la mayor en casi cuatro años. Paralelamente, el índice Stoxx 600, que recoge los 600 valores de mayor capitalización de Europa, perdió un 5,3% aunque llegó a registrar un desplome superior al 8% al que contribuyeron en gran medida el sector de mineras, que retrocedieron hasta mínimos de 1999. 

El efecto dominó se extendió a las divisas emergentes, algunos de los cuales volvieron a niveles que remiten a la crisis asiática de 1997, tal y como informa el Financial Times. En concreto, sufrieron ventas la lira turca, el rublo, la rupia indonesia, el bath tailandés, el ringgit malasio (que volvió a niveles de 1998), el rand sudafricano y a las vinculadas a materias primas; el kiwi (dólar neozelandés) registró ayer mínimos de casi 30 años después de desplomarse un 8,3%. El dólar australiano registró mínimos de 2009 y el canadiense, de 2004.

Por su parte, el petróleo volvió a renovar mínimos, retrocediendo hasta niveles que también remiten a 2009, informa el Wall Street Journal. En particular, el Brent (de referencia en Europa), cayó un 6,5%, deslizándose por debajo de los 45 dólares el barril. Un precio que remite a marzo de 2009. Por su parte, el West Texas Intermmediate (WTI, de referencia en EE.UU.), cayó un 3,6% hasta rozar los 39 dólares el barril. 

El único activo que salvó la jornada con optimismo fue la renta fija estadounidense, que reactivó su papel de activo refugio al caer el bono a diez años por debajo de la cota del 2% por primera vez en cuatro meses. Reflejaron igualmente  las compras de los inversores otros vencimientos dispares, como el bono a dos años y el de a 30 años. En cambio, la búsqueda de refugio no se trasladó al otro gran activo por excelencia, el oro, que perdió un 0,51% hasta los 1.154 dólares por onza. Tampoco el dólar: ayer, el cambio euro/dólar se apreció un 1,65% en favor de la moneda única. 

Poniendo la volatilidad en perspectiva

Desde J.P.Morgan AM, el estratega David Stubbs y el analista de mercado Alex Dryden piden a los inversores mantener la cabeza fría y poner en contexto la volatilidad reciente. Así, inciden sobre la pérdida del 6% que sufrió el MSCI Europe la semana pasada, llevándose por delante gran parte del rendimiento acumulado en el año. Previamente, a principios de abril, la renta variable europea había ganado un 15% en el año, frente al 1% actual. Por tanto, comentan, "esta corrección representa una caída intra-anual del 13%".

Sin embargo, continúan ambos expertos, "las caídas intra-anuales de esa magnitud, o incluso mayores, no son en absoluto inusuales". De hecho, explican que "a lo largo de los últimos 35 años, los mercados han experimentado caídas intra-anuales medias del 16%; en 27 de esos 35 años, las correcciones fueron seguidas de rallies que permitieron que las bolsas cerrasen el año con ganancias", lo que les lleva a concluir que "esta última corrección va en la línea con otras muchas correcciones pasadas".

Consulte aquí la reacción de las gestoras internacionales a estos movimientos del mercado. 

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