Desarrollados vs emergentes: cuatro gráficos que demuestran las ventajas competitivas de los primeros


Así de sencillo: dólar fuerte + petróleo barato=mejores condiciones para los desarrollados antes que para los emergentes. Es a grandes rasgos la conclusión a la que han llegado Keith Wade, Azad Zangana y Craig Botham, economistas de Schroders. Después de analizar los datos sobre el crecimiento mundial en el tercer trimestre, han recortado ligeramente sus previsiones de crecimiento para 2015, del 2,5% al 2,4%. A continuación, detallan algunos de los componentes del crecimiento para el resto del año y explican por qué llegan a tal conclusión sobre los países desarrollados. 

El trío de expertos comienza por el precio del petróleo, que ahora se encuentra más bajo de lo que esperaban en mayo; basándose en los mercados de futuros, han decidido asumir una caída adicional de 9 dólares este año y de 16 dólares el siguiente. “Esto ayudará al consumo en el mundo desarrollado, aunque pesará sobre los emergentes dado su gran dependencia sobre la producción energética y el menor nivel de transmisión de la reducción de costes energéticos a familias y empresas en esas economías”, indican. Adicionalmente, creen que la caída continuada del crudo también afectará con mayor profundidad a las inversiones en el sector energético estadounidense, que había mostrado recientemente signos incipientes de estabilización. 

“Seguimos creyendo que unos precios más bajos del petróleo se traducirán en un gasto superior y en mayor crecimiento global en los próximos trimestres al superar el gasto de los consumidores de petróleo los recortes de los productores”, añaden. Wade, Zangana y Botham constatan de hecho que esta mejoría ya se reflejó en el PIB de EE.UU. en el segundo trimestre, que mostró una mejoría del consumo. En cambio, otras economías desarrolladas no han notado este efecto riqueza, como ha sido el caso de Japón. 

Otro de los factores a favor de los países desarrollados es la reducción prevista de la austeridad en las economías del G-20 de cara a 2016, junto con la aplicación de una política fiscal más permisiva en EE.UU. La única gran economía que se desmarcará de esta tendencia será Reino Unido, cuyo gobierno planea introducir recortes el año que viene.

La inflación acompañará al mantenerse baja el resto de 2015, aunque los economistas comentan que “las revisiones a la baja de la inflación en economías avanzadas se compensan con las revisiones al alza de las economías emergentes”. 

En cambio, se prevé que continúe la caída del crecimiento chino en 2016 y que se estabilizarán a niveles más bajos los PIB de Rusia y Brasil. A resultas, el crecimiento global previsto para el año que viene se sitúa en el 2,9%, aunque con la balanza a favor de los países desarrollados, lo que en opinión de los expertos “refleja la fortaleza del dólar (en máximos de una década) y el menor perfil de precios de las materias primas”. Todo esto lleva al trío de economistas de Schroders a concluir que “la combinación de un crecimiento más bajo y de mayor inflación significa que las economías emergentes han girado hacia una dirección de estanflación”. 

Cómo interviene la Fed en esta dinámica

A pesar de que las últimas actas de la Fed han revelado cierta división entre los miembros de su Comité de Mercado Abierto (FOMC) sobre la conveniencia de una subida de tipos de interés en menos de un mes, el mercado sigue poniéndola en precio. La previsión de los economistas de Schroders es que la autoridad monetaria haya subido el precio oficial del dinero hasta el 0,75% para finales de año y al 2% para finales de 2016. Indican que el ritmo de subida será más lento de lo que preveían inicialmente ante los riesgos que representan la fortaleza del dólar y la caída de las commodities, así como su impacto sobre la inflación. “Creemos que la Fed endurecerá su política monetaria dado que los tipos de interés todavía son negativos en términos reales pese a que la tasa de empleo se ha acercado al nivel de equilibrio”.

En este entorno, consideran que “el dólar dará a la Fed una pausa para pensar, especialmente ahora que China ha permitido que el yuan se devalúe, pero es probable que siga adelante el caso doméstico de un movimiento hacia un tipo de interés normal”. Los expertos concluyen en este punto que la clave definitiva para que la autoridad dé un paso será la evolución del desempleo.  

Los economistas advierten sobre estas indicaciones que “este es un ejercicio cualitativo y no predice el crecimiento en general”, sino que pretende más bien “considerar el impulso en el contexto de la actividad actual y preguntar si se verá un cambio en las políticas monetarias”. Amén de la Fed, también traen a colación los posibles movimientos del Banco Popular de China en los próximos meses: “Debemos preguntarnos si China tiene suficientes estímulos, incluso asumiendo que pueda aportar otro estímulo fiscal. Queda por ver si se unirá a la guerra de divisas y usará el renmimbi como una herramienta macro para apoyar la actividad”. En consecuencia, Wade, Zangana y Botham indican que “los países emergentes exportadores de materias primas seguirán atados (a China) al mantener la debilidad de sus divisas los tipos de interés altos y deteriorarse sus ingresos por exportaciones”. 

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