¿Deparará septiembre más sorpresas bursátiles? La historia dice que sí


Malas noticias para los inversores (o buenas si son contrarians): la evidencia histórica demuestra que, desde 1957, el único mes que siempre ha marcado la misma pauta para el S&P 500 es septiembre; en concreto, el índice ha registrado pérdidas medias del 1% durante el noveno mes del año en los últimos 58 años.

Es la conclusión de un análisis realizado por BlackRock a partir de datos de Bloomberg, del que se hace eco Russ Koesterich, estratega jefe de la gestora. Éste destaca otra conclusión del estudio, el hecho de que septiembre figure “como el único mes en el que el mercado ha caído más veces de las que ha subido”. Con todo, Koesterich cree que “lo que distingue realmente a septiembre de otros meses son los meses malos”. Se refiere a que los septiembres más negativos desde que empieza la serie histórica han generado pérdidas medias del 3,5%, lo que le lleva a concluir que “cuando septiembre es malo, tiende a ser muy malo”. 

No obstante, el estratega no pretende lanzar un mensaje 100% negativo, ya que recuerda que la tendencia de los últimos años ha diferido en lo que se refiere a septiembre, puesto que si en vez de tomar la media desde 1957 se coge como referencia la de los últimos 25 años, las caídas medias registradas por el S&P 500 en el mes susodicho suelen ser inferiores, del 0,4%, mientras que el retorno medio mensual suele ser positivo. Además, “las grandes caídas de septiembre no han sido tan frecuentes como era el caso antes de 1990”, indica el experto. Para él, la explicación más simple a este fenómeno es que “los inversores se han vuelto conscientes del sesgo y cada vez han reaccionado más al posicionarse previamente, por ejemplo vendiendo en agosto”. 

La recomendación que realiza Koesterich es que los inversores deberían mantener la precaución, pero no tanto por el sesgo estacional como por el riesgo de que actúe la Reserva Federal: “Aunque la posibilidad de una subida de tipos en septiembre ha sido bien comunicada, un incremento en los tipos el mes que viene podría ser alterador dada la ralentización de la economía global y la reciente caída de las expectativas de inflación en EE.UU.”.  

De hecho, el estratega encuentra especialmente preocupante el segundo dato, teniendo en cuenta que las previsiones de inflación para el bono estadounidense a diez años están en el 1,6%, es decir, cerca de los mínimos de enero y más de 50 puntos básicos por debajo de donde estaban hace un año. “Históricamente, el impacto de una subida de la Fed ha sido en parte una función de si los tipos de interés reales estaban subiendo o no. En un entorno en el que los tipos nominales están subiendo debido a la Fed, pero las expectativas de inflación están cayendo, sin embargo los tipos reales subirían abruptamente desde un nivel bajo”, señala el estratega. Atendiendo al análisis histórico de BlackRock, indica que la combinación de estos factores ha generado retornos más bajos en el pasado.  

Expuestos todos estos hechos, la conclusión de Russ Koesterich es la que sigue: “Los inversores deberían prestar menos atención al calendario y más a la probabilidad de una subida de tipos en septiembre y en cambios en las expectativas de inflación”. 

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