¿Deben los inversores temer un impago griego?


Grecia debe devolver hoy un préstamo de 300 millones de euros al FMI. Aunque en la última semana han aparecido los primeros rumores de acuerdo entre Grecia y el Eurogrupo, la preocupación de los inversores por la posible materialización de un escenario de impago y/o salida del euro se está reflejando de forma evidente en los mercados. En el caso español, la prima de riesgo ha tocado máximos de diez meses, mientras que la rentabilidad del bono ha llegado a superar el 2%, un nivel inédito desde el pasado noviembre. Alan Cauberghs, director sénior de inversiones de renta fija de Schroders, da respuesta a algunos de los principales interrogantes en el entorno actual.

¿Cuánto podría alterar el mercado un impago griego?

“El Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, está afrontando un juego que no se puede ganar. Al haber ordenado un pago de 750 millones al FMI en mayo, sólo horas antes de la ruptura de las conversaciones con los acreedores de Grecia, el país todavía no está fuera de peligro”, comenta Cauberghs. Para él, Tsipras va a tener que elegir entre los acreedores del país y su electorado, pues va a ser imposible contentar a ambos. Ahora bien, ¿qué impacto tendría un default para los inversores? 

El experto de Schroders recuerda que no existe certidumbre en absoluto sobre la posibilidad de que un impago al FMI lleve automáticamente a la salida del euro de Grecia y, por consiguiente, a un impago de los acreedores europeos del país. En este contexto, Cauberghs indica que “los vínculos de Gecia con el sistema financiero de la eurozona se han reducido significativamente después de 2012”, cuando se produjo una de las mayores reestructuraciones de deuda de la historia a cargo de Grecia. 

Adicionalmente, indica que “los riesgos asociados a la deuda soberana griega también se han traspasado desde el sector bancario de la eurozona al sector público”. De esta forma, ahora la mayor parte de deuda griega se reparte entre la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (EFSF por sus siglas en inglés), el BCE y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), así como algunos préstamos bilaterales que equivalen a 53.000 millones de euros (según datos de S&P), “por lo que no se debería delimitar su importancia”. El experto indica que en octubre del año pasado los gobiernos de la eurozona tenían una exposición directa de 302.000 millones de euros a deuda griega, cifra que equivale al 3% del PIB de la eurozona, por lo que cree que “el impacto directo de un impago griego debería ser limitado”. 

Exposición de los principales acreedores a deuda griega

A continuación, Cauberghs analiza de forma pormenorizada las consecuencias para las instituciones europeas si Grecia impaga. En el caso del EFSF, que posee 166.000 millones, cree que esta cantidad “será absorbida por los estados miembro de la eurozona durante algunas décadas”. Además, en el proceso de reestructuración también se incluiria el calendario de reembolsos de los bonos griegos, que actualmente está fijado para 2023. “Es importante destacar que los bancos centrales de muchos estados miembro de la eurozona no necesitaría cubrir las caídas de capital de la misma forma que un banco comercial”, aclara el experto. 

En cuanto al BCE, su exposición viene de la línea de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglês) extendida a los bancos helenos. Si Grecia no pagara un bono, el banco central podría retirar este apoyo. La institución con menor deuda helena en su balance, 7.000 millones, es el BEI, por lo que el representante de Schroders cree que no hay riesgo de insolvencia y que “por sí misma no desestabilizaría al banco”. 

¿Qué hay del riesgo de contagio?

El experto en renta fija cree que la creación del mecanismo de estabilidad también ha contribuido a silenciar el riesgo de contagio. Cree que, con un capital de 500.000 millones de euros, debería mantener un flujo de efectivo a los países afectados si estuviera en peligro algún pago vital. Aún así, Cauberghs alerta sobre la necesidad de no bajar la guardia ante posibles implicaciones políticas o relaciones financeiras ocultas. “Si Grecia impaga de forma total y unilateralmente, es probable que tenga implicaciones significativas para el mercado al menos en el corto plazo. Sin embargo, creemos que, estructuralmente, los mercados financieros globales parecen bien resguardados de los daños colaterales de tal evento”, concluye. 

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