Daños colaterales de la guerra de divisas: análisis sobre el impacto en los dividendos mundiales


El segundo trimestre del año ha estado marcado por una serie de particularidades que se han reflejado en el Henderson Global Dividend Index (HGDI), el termómetro creado por Henderson para monitorizar la evolución de las retribuciones en todo el mundo. El primero de dichos rasgos particulares ha sido el continuo encarecimiento del dólar; los expertos de la firma consideran que ha sido la causa principal de que los dividendos mundiales disminuyeran un 6,7% interanual (29.100 millones) en el segundo trimestre, hasta los 404.900 millones de dólares. Se trata del tercer descenso trimestral consecutivo del indicador. 

No obstante, el crecimiento subyacente —que no tiene en cuenta las fluctuaciones de los tipos de cambio, los dividendos extraordinarios, las variaciones en el índice y las diferencias temporales de las distribuciones— se situó en un 8,9%, lo que refuta la tesis del efecto divisa. Por ello, en Henderson han revisado su previsión de dividendos para 2015 al alza, desde los 1,13 billones hasta 1,16 billones de dólares. En términos relativos, esto supone un crecimiento subyacente del 7,8% y una caída en tasa general del 1,2% debido a la fortaleza del dólar.

La segunda particularidad ha tenido que ver con la periodicidad de los pagos. Así, mientras que en el primer trimestre EE.UU. fue el principal contribuidor a la remuneración del accionista, en el segundo trimestre el protagonismo se ha trasladado a Europa (excluyendo a Reino Unido), dado que un 66% de los dividendos se suelen retribuir entre marzo y mayo. En este caso, desde Henderson constatan que igualmente las distribuciones generales cayeron un 14,3% (hasta los 133.700 millones de dólares), debido fundamentalmente a la debilidad de la moneda única. Los expertos de la firma cuantifican el efecto negativo del tipo de cambio en niveles récord de 29.500 millones de dólares en el trimestre. 

No obstante, el crecimiento subyacente se situó en el 8,6%, con Italia, Holanda y Bélgica a la cabeza. Los sólidos resultados del sector financiero fueron los mayores contribuidores a esta cifra. “De hecho, el conjunto de las entidades financieras de la región incrementaron de forma notable sus tasas de distribución de beneficios, lideradas por Allianz en Alemania, que ha aumentado su tasa de reparto”, comentan desde la gestora.

En el repaso por países europeos, el informe detalla que Francia, el país que más dividendos reparte, registró una caída de las retribuciones (crecimiento subyacente del 2,3% y general del –20,2%), debido a los recortes de dividendos de Orange y GDF Suez. La diferencia entre tasa general y subyacente también se reflejó en Alemania y España: en el primer país, los dividendos disminuyeron un 16% hasta los 29.900 millones de dólares frente a una subida del 6,6% de los dividendos subyacentes, mientras que España registró un –24,4% en tasa general y 6,0% en tasa subyacente. Suiza también notó el impacto de un franco débil, que provocó que los dividendos experimentasen un descenso del 2,4% hasta los 17.000 millones de dólares frente al crecimiento del 5,9% subyacente. 

Las empresas niponas también suelen elegir el segundo trimestre como el periodo en el que concentran sus pagos (casi la mitad retribuye en esta época). En este caso la debilidad del yen ha provocado una caída del 7,1%, aunque desde la gestora matizan que los dividendos japoneses crecieron un 16,8% subyacente - hasta los 23.400 millones de dólares- debido en gran parte a que “las entidades japonesas están respondiendo a las peticiones de los inversores y del Gobierno de aumentar el porcentaje de beneficios que reparten a los accionistas (desde unos niveles muy bajos en comparación con otros mercados desarrollados)”. 

Cuantificando el efecto divisa

El euro, el yen y el dólar australiano se dejaron un 20% de su valor con respecto al año pasado, mientras que la libra se dejó un 10%. En cambio, como hacen notar desde Henderson, la apreciación del “billete verde”, restó la cifra récord de 52.200 millones de dólares al valor de los dividendos distribuidos durante el trimestre, provocando que el HGDI terminase el segundo trimestre en 155,1 puntos. Se trata de un nivel un 4% inferior al máximo de 161,5 puntos que alcanzó el indicador en septiembre del pasado año.

Alex Crooke, director del equipo de Global Equity Income de Henderson Global Investors, explica que “aunque el descenso en base general parece decepcionante, éste oculta unos incrementos subyacentes muy positivos en lo que a dividendos se refiere”. “La fortaleza del dólar estadounidense tuvo un efecto notable este trimestre, pero nuestro análisis refleja que el impacto de las fluctuaciones de los tipos de cambio se equilibra con el paso del tiempo, y los inversores que apliquen un enfoque más a largo plazo deberían obviarlo en gran medida”, añade. 

A pesar del efecto calendario y del comportamiento de las distintas divisas, EE.UU. sigue siendo la locomotora del crecimiento mundial de los dividendos, al aportar un crecimiento general del 10%  (un 9,3% subyacente), hasta los 98.600 millones de dólares; así, el HGDI para EE.UU. se sitúa actualmente en el nivel récord de 186 puntos. Los expertos de la firma indican que esta región ha registrado el sexto trimestre consecutivo con alzas de dos dígitos. En general, todas las cotizadas de todos los sectores siguieron incrementando la retribución al accionista en el periodo estudiado. Al igual que en el caso europeo, se pudo observar en EE.UU. la mejoría de los dividendos pagados por el sector financiero, con el caso destacado de Bank of America y Citigroup, que quintuplicaron sus respectivos pagos. 

Relevo entre sectores

Aunque las empresas del segmento tecnológico volvieron a ser las que más hicieron crecer sus dividendos, desde Henderson subrayan el incremento del 0,3% interanual en tasa general de la remuneración del sector financiero. Se trata de un dato relevante, dado que las empresas de este segmento aportan un 25% de los dividendos anuales mundiales, “por lo que la mejora de las distribuciones en esta área puede realmente marcar la diferencia de cara a los inversores centrados en la percepción de rentas periódicas”.

“Resulta esperanzador comprobar cómo las entidades financieras aumentan sus dividendos y comienzan a realizar tímidos avances hacia mayores tasas de reparto. Sin embargo, no se trata tanto de un nuevo auge en los repartos de las entidades financieras como de un regreso gradual a la normalidad”, advierte Crooke al respecto. 

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