Cuatro señales, fáciles e intuitivas, que nos indicarían cuándo podríamos estar a las puertas de una fuerte corrección en renta variable


A lo largo de los últimos diez años, los mercados desarrollados de renta variable han ofrecido una rentabilidad anualizada de casi el 7%. Durante este periodo se ha producido un evento que afectó claramente a la rentabilidad: el estallido de la crisis financiera mundial. Tras 55 meses de mercado alcista, en octubre de 2007 el mercado inició una fuerte corrección que llevó al S&P 500 a perder un 51% de su valor desde máximos. Un apalancamiento excesivo, el desplome del sector inmobiliario y la quiebra de Lehman Brothers fueron los detonantes. ¿Hubiera habido alguna manera de anticipar el descalabro? Tomando como referencia los últimos 90 años, J.P.Morgan AM ha realizado un estudio sobre el entorno económico y de mercado que existía previamente a las ocasiones en las que el principal índice del mercado americano se desplomó más de un 20% desde el máximo anterior aplicando una frecuencia mensual.

Los resultados muestran un patrón. Las mayores correcciones sufridas por el mercado se produjeron cuando se cumplían, al menos, dos de los siguientes cuatro escenarios (recesión económica, pico de las materias primas, ajuste agresivo de la política monetaria por parte de la Fed o las valoraciones que presenta el mercado eran extremas). Por ejemplo, durante el crack de 1929, cuando el mercado perdió un 84% desde máximos, Estados Unidos estaba sumida en una profunda recesión y, además, las valoraciones que ofrecía la bolsa eran extremas. Fueron exactamente los mismos ingredientes que se dieron durante la burbuja tecnológica. La economía alcanzó el máximo del ciclo en agosto del año 2000, para posteriormente entrar en recesión justo en un momento en el que las valoraciones habían alcanzado niveles extremos tras diez años de mercado alcista.

Hubo momentos de la historia en la que las características que presentaban los mercados bajistas reunían hasta tres de estos condicionantes. En el crack tecnológico de 1970, cuando el mercado corrigió casi un 30%, se alineó un escenario de recesión económica, pico de las materias primas y ajuste agresivo de la Fed. Curiosamente, fueron los mismos síntomas que habrían anticipado la crisis vivida por mercados a partir de finales de 1980 con el ajuste Volker o la crisis financiera mundial. “En la mayoría de las correcciones estábamos en una situación en la que se daban, al menos, dos condiciones. Hoy no se cumple ninguna. La economía crece, no estamos ante un pico de las materias primas ni valoraciones extremas de la renta variable y se espera que la Fed aplique subida de tipos muy graduales”, asegura Manuel Arroyo.

Según el director de Análisis y Estrategia de J.P.Morgan AM para Iberia, “los índices PMI están por encima de 50 (lo que indica expansión de la actividad), el consumo a nivel global parece estar despertando, la Fed ya ha dejado claro que empezará a subir tipos este año, que nosotros prevemos comenzarán en septiembre con un aumento de 25 puntos básicos y el precio del petróleo probablemente esté muy cerca del suelo”. Por ese motivo, de producirse una corrección superior al 20% en el mercado de renta variable, sería la primera vez que sucediese sin que se produjese ninguno de los cuatro escenario (ver gráfico). Es importante mencionar que, en el crack de 1987, cuando el S&P 500 cayó un 27% desde máximos, las valoraciones estaban en niveles extremos. El mercado pasó de un PER de 7,15 veces en 1980 a uno de 23 en 1987, cuando la media histórica del mercado americano es de 16 veces.

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