¿Cuántos fondos hay que tener en una cartera?


Esta pregunta nos la realizamos siempre en el momento de invertir a través de una cartera de fondos. En un artículo anterior, escribí acerca del asset allocation de una cartera. En lugar de decir los porcentajes adecuados para cada mercado, traté de reflexionar acerca de una serie de consideraciones que cada inversor debe tener en cuenta en el momento de ponderar la exposición a cada mercado. En esta ocasión el objetivo es el mismo, tratar de ver qué factores debemos tener en cuenta para completar una cartera.

Un fondo de inversión es un vehículo de inversión que una de sus características principales es la diversificación que aporta a una cartera. La cartera de un fondo se compone de una gran diversidad de activos, ya sea invirtiendo en un mercado concreto o de forma global. Con esta definición podemos pensar que si en cartera añadimos un solo fondo que invierta de forma global, tanto en los mercados de renta fija y renta variable ya conseguimos tener nuestra cartera diversificada. En la práctica esta situación no es óptima y debemos acumular más de un fondo, ya que en este caso, toda la evolución de nuestro patrimonio la derivamos a un solo equipo gestor.

Considero adecuado el uso de fondos mixtos en las carteras, sin embargo, para poder controlar mejor la evolución de un fondo y las perspectivas sobre él, cuando más concentre su exposición a un mercado más sencillo será. Al igual que prefiero no invertir en mercados emergentes de forma global debido a las grandes diferencias que existen entre las diferentes economías denominadas emergentes, lo mismo sucede con el resto de mercados.

A medida que añadimos riesgo en una cartera, principalmente aumentando el porcentaje de renta variable, considero que es adecuado aumentar el número de fondos. En lugar de invertir en un fondo de renta variable global (existen muy buenos fondos en esta categoría) prefiero seleccionar las economías y sectores adecuados, lo que inevitablemente implica invertir en más fondos. De esta manera, si uno de los fondos tiene un comportamiento muy negativo, el objetivo es que la cartera salga perjudicada lo menos posible. Como conclusión a este párrafo, a medida que aumentamos el riesgo, considero que se debe invertir en más fondos.

Es importante que los fondos tengan poca correlación entre ellos, es decir, para diversificar el riesgo si añadimos varios fondos de renta variable de diferentes economías europeas, no conseguiremos el efecto deseado.

En el caso contrario, una cartera defensiva que quiera mantener una volatilidad reducida, conseguir unos resultados constantes para superar la inflación y no verse afectada por los vaivenes de los mercados, considero que se debe formar por pocos fondos y no correlacionados entre ellos. En estas últimas semanas hemos visto como los fondos de Renta Fija más defensivos tampoco servirían para formar parte únicamente de una cartera con estas características. 

Actualmente considero que es adecuado utilizar estrategias de gestión alternativas, que permitan el uso de derivados para la cobertura de la cartera y estar poco expuestos al mercado. Otra estrategia que puede dar buenos resultados en momentos de volatilidad es la de long/short o las de valor relativo. El objetivo de esta última es buscar valor entre ineficiencias entre ciertos valores sin la necesidad de sufrir ante fuertes movimientos del mercado. A pesar de ser estrategias complejas, considero que pueden ser muy útiles para las carteras defensivas.

En definitiva, la gestión tradicional actualmente se ha visto muy afectado por la alta correlación entre los mercados de renta variable y renta fija, especialmente en Europa. La clave del éxito puede consistir en incluir en nuestras carteras fondos de gestión alternativa que en estos últimos meses no se hayan visto fuertemente afectados por las caídas de los mercados.

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