¿Cuáles son las consecuencias de las elecciones municipales y regionales en España? N+1 SYZ opina


Todo español sabe ya cuales fueron los resultados de las elecciones municipales y regionales celebradas el pasado fin de semana: un menor poder de los dos grandes partidos (aunque siguen acaparando el 51% de los votos, siendo el PP el más votado) y la fuerza emergente de Ciudadanos y Podemos, con una probabilidad alta de que estos últimos acaben gobernando en las alcaldías de Madrid y Barcelona.

Esa es la reflexión que hace en líneas generales N+1 SYZ que, a partir de aquí, señala que consecuencias pueden provocar estos resultados. La primera y más determinante, apuntan que “la fragmentación del voto augura gobiernos frágiles, y menos proclives a la contención del gasto”.

De cara a las elecciones general, se muestran más positivos. En ellas, indican, “se suele utilizar más el “voto útil”, que daría más fuerza a los dos grandes partidos”. Sin embargo, subrayan, “los pactos serán necesarios”. De todos ellos (PP-PSOE, PP-Ciudadanos, PSOE-Podemos) les gustan menos la tercera opción ya que representaría un frente común de izquierda. En este sentido, opinan, “las probabilidades de un escenario negativo son menores de las que se podían intuir”.

Por otro lado, apuntan, “probablemente esos pactos no se anticipen en las negociaciones para constituir ayuntamientos y comunidades autónomas, para poder mantener fuerte el espíritu de cada partido, pero en las generales las posibilidades de pactos son mucho mayores”.

Malas noticias

“En cualquier caso, son malas noticias”, comenta contundentemente la firma. “Lo ocurrido supone un giro a la izquierda, una fragmentación del voto y mayor incertidumbre”. No obstante, destacan que el momentum de la economía española -la mejor de Europa-es “francamente bueno” y que los mercados deberían seguir reflejando la mejoría de los beneficios empresariales al menos hasta que se acerquen las elecciones generales.

Para N+1 SYZ, los sectores más afectados por la incertidumbre (sobre todo de cara a las generales) deberían ser los regulados, es decir, eléctricas, bancos y concesionarias. “Algunas de ellas podrían ver en duda contratos en curso, aunque éstos suelen ser a muy largo plazo y difíciles de romper”, concretan. 

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