¿Cuáles son ahora los problemas de los bancos?


El sector financiero mundial ha perdido más de un 20% en bolsa durante los últimos seis meses, más incluso que el sector energético, lastrado todavía por el hundimiento del precio del petróleo. Los bancos europeos se han llevado la peor parte —han caído hasta su nivel más bajo desde la crisis de deuda pública— y las acciones de Deutsche Bank han marcado su nivel más bajo de los últimos 20 años tras anunciar unas pérdidas de más de 6.700 millones de euros en 2015, lo cual ha desconcertado a los inversores y disparado las dudas sobre la salud tanto de la entidad como la banca europea en general. En medio de esto, Mario Draghi acaba de hablar ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo para decir que el sector bancario tiene unas mayores reservas de capital y de mejor calidad, por lo que no será necesario aumentar los requisitos de capital. "Los bancos europeos son hoy más sólidos que hace cuatro años, aunque algunos se enfrentan a ciertos retos", afirmaba el presidente del BCE. Pero... ¿cuáles son estos 'ciertos retos' a los que se enfrenta la banca? Fidelity señala cuatro:

1. Descensos de los márgenes de intermediación: los tipos de interés a corto plazo están en territorio negativo, por lo que la diferencia entre los intereses que los bancos cobran al prestar dinero y los intereses que pagan a los depositantes está descendiendo.

2. Mayores coeficientes de liquidez: los bancos deben tener más capital para cubrir actividades que antes eran muy rentables y muchos podrían no haber recortado costes todo lo rápido que debían.

3. Asunción de pérdidas: los bonistas ahora pueden verse obligados a asumir pérdidas para rescatar a bancos en problemas, pero existe una confusión legal sobre la forma de aplicar las normas y en torno a cómo se han vendido estos bonos a los clientes particulares.

4. La amenaza de litigios: los reguladores podrían demandar a los bancos en los tribunales, lo que conllevaría más costes judiciales (y menores beneficios) para algunas entidades.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta?

Justin Bisseker, analista de bancos europeos en Schroders, destaca tres aspectos: la calidad de los activos bancarios, la exposición a materias primas y el entorno de bajos tipos de interés. Con respecto al primer punto, el experto contrasta la situación de los bancos irlandeses, que tuvieron que ser rescatados hace años pero cuyas perspectivas actuales son muy favorables, con la de los bancos italianos, para los que aún se está debatiendo la creación de un banco malo. “Las autoridades y los reguladores son cada vez más conscientes de que el enorme volumen de préstamos morosos o fallidos (NPL) está frenando la recuperación económica”, explica. “Si tenemos en cuenta que, para muchas entidades, los préstamos problemáticos superan los niveles de capital Core Tier 1, el reto está en cómo aliviar esta situación sin obligar a los accionistas y –potencialmente– a los bonistas a que acepten pérdidas significativas”. Un reto que, en su opinión, se complica aún más por el hecho de que los inversores se encuentran a merced de decisiones políticas y regulatorias que no pueden anticipar y sobre las que no tienen ningún control.

La exposición al sector de la energía y las materias primas es otro de los aspectos que los inversores en valores bancarios deben seguir muy de cerca. “Estamos haciendo todo lo posible por conocer no solo la cantidad sino, sobre todo, la calidad de las exposiciones bancarias”, apunta Bisseker, para quien los riesgos son manejables en general, aunque algunos bancos estén en peor situación que otros. En cualquier caso, el experto subraya que no nos encontramos en la antesala de otra crisis financiera mundial: “La situación en 2008 era muy diferente, con una cantidad desconocida de deuda tóxica con calificación AAA referenciada a hipotecas subprime estadounidenses respaldadas por un sistema bancario que no contaba con los niveles de capital ni con los colchones de liquidez suficientes. Las condiciones actuales no podrían ser más diferentes. De hecho, los bancos europeos llevan desapalancándose unos ocho años por lo que representan una especie de ‘activo refugio’ en este sentido”.

Por último, Bisseker hace referencia al entorno de bajos tipos de interés imperante en Europa, que presiona los márgenes bancarios. “No obstante, esta presión no es uniforme, ya que algunos bancos dependen más que otros de los ingresos netos por intereses (NII) y la valoración de activos y pasivos se realiza a diferentes velocidades en distintos países. Por eso, algunos bancos están mucho mejor posicionados que otros para defender su rentabilidad en un entorno en el que los tipos de interés se mantengan bajos durante mucho tiempo. Es aquí donde la selección de valores puede resultar crucial”, concluye.

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