¿Cuáles podrían ser las únicas divisas refugio a corto plazo?


“El dólar estadounidense y un franco suizo en situación de recuperación podrían ser las únicas divisas refugio fiables a corto plazo”. Es una de las principales hipótesis que baraja Paul Brain, líder del equipo de renta fija en Newton, filial de BNY Mellon IM, quien considera que, de las dos, el dólar será seguramente la única en brindar refugio a largo plazo de forma consistente. “Como la principal divisa de reserva a nivel mundial, el dólar se ha apreciado en momentos de adversidad en los mercados, como por ejemplo la crisis financiera de 2008. El yen y el franco suizo también se apreciaron en ese momento, pero ambas divisas se han visto afectadas por las medidas extraordinarias implementadas por los bancos centrales, sobre todo en Japón, cuyo gobierno ha adoptado un programa de QE bastante agresivo que se plantea a largo plazo”.

Paul Lambert, director de divisas en Insight, otra de las filiales de BNY Mellon IM, también considera al dólar como una apuesta sólida, y prevé que su reciente fortaleza se prolongará en 2015 y quizá en años venideros. Cree que la reciente especulación en torno a una corrección inminente del mercado podría ser excesivamente pesimista. “La fortaleza del dólar supuso el mayor cambio en los mercados de divisas el año pasado. En términos ponderados por comercio exterior, el índice DXY (dólar) subió un 12,8% en 2014, lo cual supuso su mayor ganancia anual en 17 años. El pasado mes de enero se anotó un 2% adicional. Cuando un mercado protagoniza un rally, los pesimistas comienzan a predecir una corrección”.

En este sentido, Lambert asegura que los titulares no hablan más que de mercados concurridos y de posicionamiento de consenso, y cada bajón se interpreta como el comienzo de una corrección. “En el caso del dólar, no creemos que esto sea así; de hecho, todo indica que ni siquiera es fin del principio: la divisa americana podría estar iniciando una fase secular alcista susceptible de durar varios años”, afirma Lambert. “Cabe esperar que los problemas relacionados con el precio del petróleo afecten negativamente a la economía antes de que el consumidor pueda responder de forma positiva al abaratamiento de los combustibles”.

Aunque Brain sigue siendo optimista en torno al dólar y destaca su probable robustez como divisa refugio si los acontecimientos geopolíticos empeoran en los próximos meses, también llama a la precaución. “La tesis alcista del dólar se basa principalmente en el hecho de que la economía estadounidense lleva un tiempo batiendo a las de Europa y Japón, y creciendo a mayor ritmo que la media mundial. A nivel global, eventuales desarrollos como que Grecia abandone la eurozona, un deterioro del conflicto entre Rusia y Ucrania o un bajón repentino de la economía china respaldarían seguramente al dólar, en lugar de a divisas como el euro”. Sin embargo, el experto de Newton cree que todavía hay varios factores capaces de poner en peligro la tendencia favorable al dólar a corto plazo.

“Las expectativas sobre los tipos de la Reserva Federal han sido volátiles, y los inversores no están seguros de si el banco central subirá su tipo de interés de intervención a mediados de año. Además, cabe esperar que los problemas relacionados con el precio del petróleo afecten negativamente a la economía antes de que el consumidor pueda responder de forma positiva al abaratamiento de los combustibles”. Pese a reconocer la debilidad actual del euro, Brain no descarta una recuperación potencial en los próximos meses, sobre todo si la economía global se estabiliza y se logran evitar shocks de mercado adicionales.

“El posicionamiento de consenso en los últimos meses ha sido corto en el euro y largo en el dólar, pero es posible que la moneda única se haya sobrevendido, y el billete verde sobrecomprado. De hecho, el consenso reinante sobre estas dos divisas podría verse trastornado si la economía estadounidense muestra cifras peores de lo que anticipa el mercado, si la Fed tarda más de la cuenta en subir tipos, o si el avance económico europeo es mayor de lo esperado”. Pero sea cual sea la futura dirección de divisas como el dólar y el euro, ambos coinciden en que lo más probable es que las condiciones de mercado sigan siendo irregulares en lo que podría ser un año volátil.

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