Crisis total: ¿Qué está pasando en la bolsa china?


La semana pasada, mientras el referéndum griego acaparaba prácticamente toda la atención mediática, la bolsa china vivía su particular crisis. El Shanghai Composite Index, principal índice bursátil del país, se anotaba una caída del 12% en la semana y ha perdido casi un 30% de su valor desde el máximo del 12 de junio. Por ponerlo en contexto, las pérdidas acumuladas, de más de 2,8 billones de dólares, superan la capitalización de mercado de Francia. ¿Qué ha provocado este desplome?

En opinión del regulador chino, las caídas responden a un ataque de los especuladores: por eso ha prohibido la toma de posiciones cortas y el pasado jueves anunció que pondrá en marcha una investigación para determinar si el mercado ha sido manipulado por los bajistas. Sin embargo, como afirma James Mackintosh en el blog FT Alphaville (que pertenece a Financial Times), “la bolsa no está cayendo por la venta de posiciones cortas, sino por la venta de posiciones largas”, en referencia al gran número de inversores que han empezado a deshacer posiciones después de que las intensas compras del año pasado llevaran el precio de las acciones a niveles extremos: las dos empresas más grandes del índice tecnológico Chinext, por ejemplo, cotizan a más de 100 veces su PER. “Cuando el único motivo para comprar acciones a precios caros es la esperanza de vendérselas a otro a un precio aún más inflado, la constatación de que ya no quedan locos a los que vendérselas implica que los precios solo pueden ir en una dirección”.

Aún así, los expertos de Deutsche Asset & Wealth Management (Deutsche AWM) no ven motivos para que cunda el pánico. Aunque reconocen que los mercados chinos de renta variable son débiles, entienden que estos vaivenes del mercado se enmarcan en “un proceso a largo plazo para la liberalización del mercado de capitales” y esperan que continúe la volatilidad, ya que “los valores que cotizan en el mercado doméstico continúan estando impulsados por la demanda de inversores privados y por las condiciones impuestas por el Estado, más que por su valoración”. Por eso, en la casa germana se decantan por las acciones de grandes empresas de calidad listadas en el índice Hang Seng. Desde J.P.Morgan AM auguran nuevas caídas. "El comportamiento reciente de la bolsa china guarda un sorprendente parecido con el rally que experimentó en 2007 y que se mantuvo a lo largo del año. Las similitudes son tan grandes que la correlación entre las dos series es casi perfecta (ver gráfico). El comprador debe tener cuidado", aconsejan.

Reacción de las autoridades chinas

En un intento por frenar las caídas, las autoridades chinas han puesto en marcha varias medidas para reforzar la confianza del mercado. Por un lado, el banco central ha rebajado los tipos de interés en 25 puntos básicos adicionales –es la tercera vez que los baja en seis meses– y ha reducido el coeficiente de reservas obligatorias un 0,5% para los bancos que prestan al sector agrícola y las pymes. Además, el regulador ha retirado la ratio de préstamos/depósitos (que mide el apalancamiento de la banca) del 75%, una decisión que fue muy bien recibida por el sector bancario continental chino, ya que “permitirá a los bancos a prestar más libremente y podría traducirse en una inyección de hasta 6,6 billones de yuanes de liquidez en el sistema financiero”, apuntan desde Aberdeen.

El regulador ha anunciado también que frenará las OPV con el objetivo de liberar dinero con el que comprar acciones existentes. Pero quizás la medida más controvertida ha sido la relajación de las exigencias de colateral para que los inversores puedan mantener –o incluso ampliar– sus posiciones apalancadas. Bajo las nuevas normas aprobadas el pasado miércoles, los intermediarios bursátiles podrán aceptar casi cualquier cosa como garantías, desde antigüedades a viviendas, lo que podría acabar agravando aún más el potencial problema inmobiliario de China.

Implicaciones para la economía mundial

¿Qué implicaciones podría tener un crash de la bolsa china para la economía mundial? Aunque los economistas y estrategas de Bank of America Merrill Lynch (BofAML) creen que la economía, las bolsas y la divisa chinas se enfrentarán a riesgos bajistas en los próximos dos o tres trimestres, diversos factores les llevan a descartar un contagio. “La correlación entre las bolsas chinas y los precios de los activos mundiales es baja; de hecho, la única correlación que se ha dado en los últimos doce meses con el rally de la bolsa de Shanghái ha sido el desplome de los precios del petróleo”.

Los expertos señalan además que activos como el dólar australiano o las materias primas ya no muestran la fuerte correlación con la evolución de la economía china de hace una década. “Los inversores ya están muy infraponderados en mercados emergentes y commodities, tradicionalmente correlacionados con China, lo que implica que ya descuentan, al menos parcialmente, un impacto negativo del crecimiento o de la bolsa”. En cualquier caso, opinan que la actividad económica china tendría que deteriorarse mucho más antes de que se produjese cualquier tipo de contagio.

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