Crisis made in China: consecuencias del shock de año nuevo


“La experiencia del primer día bursátil del año fue muy desagradable. Lunes, primer día hábil del 2016, miro las cotizaciones de los principales mercados financieros y observo como la bolsa europea empieza cayendo cerca del 3%, Alemania un -3,6%, Japón un -3% y, como no, China siempre más (para lo bueno y para lo malo), se deja un -6,9% (en el Shanghai-B) y -5,4% (en el Shenzen-B). ¿Les describo la expresión de mi cara tras mis primeros 30 minutos de trabajo en el 2016? Sólo les diré que me entraron ganas de perderme en el tranquilo mundo francés de provincias y dedicarme a la producción del queso artesanal”. Son declaraciones de Álex Fusté, economista jefe de Andbank, que pueden ser muy descriptivas del cúmulo de sentimientos que pueden estar viviendo los inversores en este arranque del año ante el mal pie con el que han comenzado los mercados.

La buena noticia para Fusté y para que los que se han sentido como él es que tras la tempestad vivida por los mercados en la primera sesión del año, parece estar volviendo la calma. Los desplomes del 6,85% registrados por la Bolsa de Shanghái y del 8,16% por la de Shenzhen el 4 de enero dio paso a una jornada, la del 5 de enero, de estabilización, con pérdidas del 0,26% en Shanghái y del 1,36% en Shenzhen y de subidas del 2% en la sesión del 6 de enero, ante la expectativa de ampliación por parte de las autoridades de la prohibición a los grandes accionistas de vender títulos en el mercado, medida que expira el viernes. La vigencia de esta medida ya ha sido confirmada por algunos medios de comunicación locales. El objetivo de Pekín no es otro que evitar nuevos descalabros. Los dos últimas fueron jornadas más tranquilas en los parqués chinos, pero igualmente volátiles. También en Europa, principal damnificado por las crisis bursátiles del gigante asiático. En la jornada del día 4, los castigos fueron especialmente intensos en Alemania, donde el DAX perdió más de un 4%. En la sesión del 5 el mercado se estabilizó y en la del 6 volvieron a acentuarse las pérdidas.

El EuroStoxx 50 acumula una caída del 4% en 2016, con la bolsa alemana sufriendo pérdidas anuales del 5%, la francesa del 3,4%, la británica del 2,7% y la española del 3,6%. Ayer el Ibex 35 cedió otro 1,5%, lo que condujo al índice a mínimos de septiembre de 2013. Las Bolsas de Frankfurt, París y Londres también cerraron con pérdidas similares, acentuando el mal comportamiento con el que han arrancado el año. En el caso del EuroStoxx 50, el índice bajó un 1,2% con BMW (-3.3%), ENI (-2,8%) y Daimler (-2,5%) como los valores más castigados del mercado paneuropeo, así como la gran banca española e italiana. Las compañías exportadoras a China, petroleras y los grandes bancos (a los que el BCE les ha pedido que expliquen si pagarán dividendo a sus accionistas) han sido los valores más castigados. Las dudas sobre China, el desplome del precio del petróleo (que ya cotiza por debajo de los 35 dólares el barril) y la crisis nuclear en la península de Corea, en el transfondo de las preocupaciones de los inversores.

Efectos sobre la industria de fondos de la primera crisis china

Aunque por el momento el segundo terremoto bursátil con epicentro en China en menos de cinco meses no es equiparable en términos de intensidad que el sufrido en agosto, en aquella ocasión los efectos sobre la industria de fondos fueron muy significativos. En aquella ocasión, la tormenta veraniega se llevó 16.000 millones de euros de las gestoras internacionales en España. Según datos del último boletín trimestral publicado por la CNMV, el patrimonio en entidades internacionales distribuido por firmas españolas registraba en el tercer trimestre de 2015 una fuerte contracción del 15,6%, al pasar de los 101.273 millones de euros que tenían a mitad de año a los 85.462 millones actuales. El dato es significativo porque rompe el ritmo de crecimiento ininterrumpido de crecimiento patrimonial que habían venido manteniendo trimestralmente las IIC extranjeras durante los últimos años.

Primer test al protocolo de circuito en caso de descalabro

Tras los desplomes que vivieron los parqués chinos en julio y agosto, el regulador bursátil chino obligó a los grandes accionistas (con el 5% o más de los títulos de una empresa en cotización) a retener todas sus participaciones durante un plazo de seis meses, plazo que termina este viernes, día 8, por lo que a partir del lunes 11 habrá casi un billón de acciones que volverán a ser libres. La Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) reiteró que es muy improbable que haya ventas masivas de acciones. Según explicó un portavoz de la CRMV, hay cerca de un billón de títulos en manos de grandes accionistas a los que el regulador prohibió su venta, el 8 de julio pasado, como medida para frenar los graves desplomes que sufrían los parqués chinos en aquel momento, dentro de un plazo de seis meses, informa EFE. La inversión extranjera en las bolsas chinas está muy limitada y el 90% son inversores particulares.

Lo sucedido ha sido un primer test al protocolo de actuación implementado por las autoridades chinas en caso de desplomes del mercado. La negociación se suspende durante 15 minutos si el CSI 300 sufre caídas superiores al 5%. Este nuevo sistema entraba en vigor en la jornada del 4 de enero. Entonces, tras la suspensión y posterior reapertura de negociación, las ventas se acentuaron y el índice ampliaba sus pérdidas hasta el -7%. Los analistas creen que el nuevo sistema puede ser contraproducente, agravando la volatilidad en lugar de reducirla. “El mecanismo es únicamente un instrumento y no ayudará al mercado a hallar su verdadero valor”, aseguró a AFP Shen Zhengyang, de Northeast Securities. “Lo que más me inquieta es que la aplicación del sistema va a afectar la liquidez del mercado. Los inversores que quieren vender no pueden hacerlo, y los que quieren comprar, tampoco. Los intercambios se van a reducir si estas suspensiones prematuras se producen con demasiada frecuencia”, explicó a la agencia en declaraciones recogidas por la CNN.

El mercado será volátil en 2016

La volatilidad registrada por el mercado de acciones chino es, y parece ser que seguirá siendo, una constante, si bien en esta ocasión los niveles de volatilidad han permanecido relativamente contenidos. El índice VIX, principal indicador que mide la volatilidad, se situó en torno a los 21 puntos, muy lejos de los 40,7 que alcanzó durante la hecatombe de agosto. Según Matthew Sutherland, director de gestión de producto de Fidelity en Asia, probablemente los mercados de renta variable sean volátiles este año. “Es mejor acostumbrarse y no entrar en pánico en los días débiles, manteniendo un enfoque tranquilo y disciplinado en sus inversiones, algo particularmente importante en el caso de China”, subraya el experto. También en Groupama AM esperan volatilidad a corto plazo. “Como mínimo se espera que el mercado de valores chino sufra altibajos en las próximas semanas. El índice de Shanghai está bastante caro, ya que cotiza a casi 18 veces los beneficios”.

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