¿Cómo serán las farmacéuticas del futuro? Fidelity predice la aparición de una nueva generación de compañías


La proporción de mayores de 60 años superará previsiblemente los 2.000 millones de personas en 2050. Este envejecimiento de la población mundial trae consigo importantes consecuencias desde el punto de vista sanitario, pues la mitad de todo el gasto médico que genera una persona se produce a partir de los 65 años, y un tercio a partir de los 85 años. Otra consecuencia es el incremento del porcentaje de enfermedades crónicas en todo el mundo, lo que espoleará también al gasto sanitario. Los expertos de Fidelity Worldwide Investment consideran que estos factores crean un entorno estructural positivo para el sector sanitario, pero señalan a un tiempo que “tal vez las novedades más interesantes se están dando en los laboratorios, gracias al desarrollo combinado de toda una gama de nuevos tratamientos”. La gestora aborda en un informe los tratamientos más interesantes y revolucionarios y las oportunidades de inversión que traen consigo. 

El origen de los factores estructurales

Para poder entender las terapias que se están investigando hoy en día, desde la gestora se remontan a finales de la década de 1990, cuando nació el campo de la genómica; la secuenciación del genoma humano se completó formalmente en 2003 y por el camino, se vivió un boom de compañías biotecnológicas que “pincharon” con el estallido de la burbuja de las punto.com. “El optimismo desbordante de los inversores fue demasiado prematuro y no tuvo en cuenta las complejidades y costes de este nuevo campo de la investigación y los largos plazos de desarrollo de fármacos, caracterizados por periodos de I+D que promedian entre 10 y 15 años”, indican desde la firma. 

Ese periodo de tiempo ya ha pasado, y en el entorno actual se puede constatar que las empresas sanitarias, y en especial las biotecnológicas, están registrando de nuevo extraordinarios rendimientos, que en esta ocasión sí vienen acompañados de un sólido crecimiento de los beneficios. Sin embargo, los analistas constatan que “la capitalización bursátil total del sector biotecnológico no ha crecido al mismo ritmo que los beneficios, a pesar de que gran parte de las sorpresas positivas que nos ha dejado el sector sanitario en el plano de los beneficios las han dado las biotecnológicas”. Hilary Natoff, gestora de Fidelity, comenta que "la genómica se encuentra donde estaba la informática en la década de 1970: a las puertas de una revolución tecnológica”. “La década de 1970 fue el momento adecuado para invertir en una cartera diversificada de tecnologías informáticas innovadoras. Quienes lo hicieron, desoyendo las voces que afirmaban que era demasiado arriesgado, recibieron su premio pronto", concluye Natoff.

El segundo gran aliado para los avances científicos ha sido el abaratamiento de los costes: si el Human Genome Project llevó 13 años y costó 3.000 millones de dólares, ahora cuesta unos 1.000 dólares por genoma usando un sistema patentado por Illuminia, el HiSeq X Ten System, y la empresa pronostica unos costes de tan solo 200-300 dólares de aquí a 5 años. “Lo que hasta hace poco era imposible, ahora no es sólo posible, sino asequible, lo que tiene grandes implicaciones para la eficacia de la I+D”, declaran desde Fidelity. 

El tercer aliado es el cambio de postura de las autoridades estadounidenses que perciben muchos directivos del sector: la FDA aprobó 41 nuevos medicamentos en 2014, la cifra más alta desde 1996. “Existen buenas razones para pensar que el entorno actual debería ser favorable para determinadas oportunidades en el área de la genómica”, sentencian los expertos. 

El inversor que desee explotar las posibilidades que se abren dentro del sector ha de tener en cuenta que “las rentabilidades de las inversiones en las áreas de I+D y biotecnología suelen ser de signos muy opuestos: o muy lucrativas o muy perjudiciales para el capital invertido, debido a la acusada diferenciación entre ganadores y perdedores”. Así, el análisis de la rentabilidad por flujo de caja libre sobre las medias de inversión en todo el sector muestra que la biotecnología genera de media pérdidas, a pesar de haber también muchos ejemplos de excelentes rentabilidades. “Esto hace hincapié en el hecho de que el análisis cuidadoso será determinante si los inversores quieren beneficiarse de la oleada actual de innovación en el sector sanitario”, concluyen desde la firma. A continuación se exponen los campos de investigación más relevantes de cara al futuro.

Terapia genética

La terapia genética se basa grosso modo en la sustitución de genes ausentes o defectuosos que causan un trastorno concreto; el ADN del paciente recibe el gen "corregido" a través de un virus. De momento el más eficaz es el VIH, al que se le borra la carga viral para que no pueda transmitir el VIH o infectar nuevas células. Aunque los ensayos clínicos aprobados se han desarrollado durante más de dos décadas en diversas enfermedades e indicadores, los progresos han sido lentos, aunque constantes. Fidelity ha identificado como las empresas con mayor potencial en esta área a uniQure, Avalanche Biotech, Bayer, Illumina y BioMarin.

Inmunnoterapia

Se trata de usar el sistema inmunológico del cuerpo para luchar contra las enfermedades. Para el tratamiento de cáncer, esto significa o bien "activar" mecanismos dentro del sistema inmunológico de una persona para luchar contra las células tumorales o bien "desconectar" el mecanismo de las células tumorales que impide una respuesta inmunitaria natural. Sólo durante el verano pasado, las farmacéuticas lanzaron casi 80 estudios clínicos relacionados con la inmunología. Los analistas de Citigroup pronostican que los fármacos inmunooncológicos podrían generar unas ventas anuales de 35.000 millones de dólares a medio plazo y constituirán el 60% de los tratamientos contra el cáncer en 2023 (frente al 3% actual), lo que convertirá a los medicamentos de inmunoterapia en el mayor mercado de la medicina. Las empresas que Fidelity considera que están mejor posicionadas en este ámbito son Roche, Bristol-Myers Squibb, AstraZeneca e Innate Pharma. 

Interferencia del ARN

En este caso se habla de un conjunto de tecnologías que usan el ARN (ácidos nucleicos que desempeñan un papel fundamental en la síntesis de las proteínas) para "silenciar" selectivamente un gen defectuoso o un conjunto de genes, atacando a la enfermedad en un estadio anterior al que se actúa con inmunoterapia y terapia genética. Los medicamentos desarrollados en esta área cubren el tratamiento de cáncer y de enfermedades cardiovasculares, hepáticas, metabólicas, renales, hematológicas, víricas, dermatológicas y oculares. 

“Debido a la aversión al riesgo y las incertidumbres de la tecnología, las grandes empresas farmacéuticas han sido reticentes a invertir con determinación en este sector, y muchas de ellas han vendido activos relacionados con el ARNi a muy bajo precio”, indican desde Fidelity, concluyendo que “las empresas biotecnológicas probablemente se queden con la mayor parte del pastel”, como por ejemplo Alnylam o Isis.

Impresión de órganos humanos en 3D

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Imprimir órganos humanos suena a novela de ciencia-ficción, pero la tecnología de fabricación por capas tiene un papel cada vez más importante en la medicina. Los cirujanos están usando la impresión en 3D para crear réplicas exactas de los órganos de los pacientes y practicar técnicas con ellos, lo que reduce espectacularmente el riesgo de complicaciones durante las intervenciones reales y reduce el tiempo necesario para realizar las operaciones”, indican desde Fidelity. 

De momento, la oportunidad en este campo vienen del diseño de dispositivos médicos para el uso de la impresión en 3D, por ejemplo implantes de cadera o vertebrales, correctores dentales (Invisalign) o audífonos. Las impresoras de dispositivos médicos cuestan actualmente entre 250 y 500.000 dólares y se usan para tratamientos de bajo volumen y alto coste. “Pero a la vista de todas estas nuevas tecnologías, los costes se están reduciendo rápidamente y no es impensable que las impresoras 3D médicas puedan generalizarse pronto”, vaticinan los analistas. "La impresión en 3D se está usando para fabricar implantes personalizados y el santo grial, dentro de 20 años, es que podremos ver cómo se imprimen en 3D órganos humanos reales", vaticina Hilary Natoff. 

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