Cómo seleccionar ETF: un análisis integral


El crecimiento exponencial de los ETF y su utilidad en la construcción de carteras es una de las realidades más comentadas de los últimos años. En BBVA Asset Management  consideramos que la selección del producto es clave. Por eso, dentro de la unidad responsable de la selección de fondos de gestoras internacionales (Quality Funds), hemos creado un equipo específico dedicado al análisis y la selección de ETF. Como en el caso de los fondos de gestión activa, consideramos que es necesario enfocar nuestro proceso de análisis y selección de la manera más completa posible, adoptando para ello tres puntos de vista distintos y complementarios: el análisis operacional, el cualitativo y el cuantitativo.

Algunos se preguntarán qué sentido tiene darle importancia a la parte operacional para analizar un vehículo que sigue a un índice. O para qué sirve el análisis cualitativo, ya que se puede pensar que con conocer el índice que replica, ya es suficiente. Respecto al análisis cuantitativo, se podría concluir que calcular un “tracking error” se reduce simplemente a calcular una desviación típica. Pues bien, cada una de estas cuestiones es relevante para hacer un análisis adecuado que te permita extraer conclusiones correctas.

Por la parte operacional, es importante conocer en profundidad los circuitos del ETF: cuál es su estructura, su modo de operar, su tipo de réplica, cómo está implementada y cuál es su grado de liquidez, entre otros aspectos.

Desde el punto de vista cualitativo, es crucial categorizar bien el ETF. Si no conoces las diferencias de los diferentes índices, o no controlas los cambios de índice que ha tenido un ETF a lo largo de su historia, tu punto de partida, que es realizar una agrupación de elementos que deberían comportarse de la forma similar, no será válido, y arrastrarás errores en el resto de tu proceso de análisis. Eso sin tener en cuenta que existen multitud de índices, algunos de ellos con particularidades específicas que hacen más complicado conocer y seguir el universo disponible.

En relación a la parte cuantitativa, identificamos dos pasos necesarios para realizar un correcto análisis: la  depuración de datos y la homogeneización de los cálculos, que nos conduce a poder realizar una comparativa fiable, la meta de todo nuestro proceso.

La depuración de datos evitará errores en los cálculos de algunos parámetros, como son el “tracking error” y “tracking difference”, sobre los que basaremos la medición de la calidad de la réplica. Este punto es muy relevante, ya que si simplemente realizas una comparativa con datos directos (en bruto) de tus proveedores de precios, los cálculos que realices tendrán desviaciones significativas sobre la realidad. Por otra parte, la información que llega de los diversos proveedores es muy heterogénea, ya que cada uno tiene su propia metodología de cálculo, con frecuencias de dato diferentes, a distintos periodos, con distintas conversiones de tipo de cambio, etc… En consecuencia, la homogeneización de la información es absolutamente necesaria.

En Quality Funds resumimos todo este análisis categorizando las diferentes variables analizadas de cada ETF en tres bloques principales: la calidad de la réplica, los costes y la liquidez. Esto nos permite elaborar nuestros propios indicadores de eficiencia y realizar comparativas precisas y fiables. Sin embargo, es difícil que un mismo ETF pueda llegar a ser el mejor para todo tipo de inversor, ya que en ocasiones, la elección de uno u otro depende del uso que le va a dar y de la propia naturaleza del inversor.

En conclusión, consideramos que el análisis de los ETF debe ser lo más meticuloso y completo posible para que, de verdad, añada valor al proceso de selección.

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