Cómo rentabilizar el elevado potencial del high yield europeo


Ante un escenario caracterizado por una escasez estructural de activos que generen rentas, el mercado de high yield europeo ofrece a los inversores oportunidades interesantes y con un riesgo no tan elevado como podría parecer a priori si se realiza una correcta selección de las posiciones. No en vano, el segmento de bonos high yield del Viejo Continente atraviesa uno de sus mejores momentos.

Por un lado, se beneficia de la buena salud financiera de las compañías europeas, que tras la crisis han saneado sus cuentas y presentan sólidos balances, lo que se ha traducido en una reducción de la tasa de impago, que actualmente se encuentra en el 3% en Europa (frente al 6% de Estados Unidos), por debajo de su media histórica. Los bajos precios del petróleo y la debilidad del euro también juegan a favor de las compañías europeas, ya que ambos factores repercuten en una mejora de sus márgenes. Además, el tamaño de este segmento de la deuda corporativa también se han incrementado y diversificado, y cada vez son más las empresas que acuden al mercado para financiarse. De hecho, este segmento cuenta actualmente con más de 300 emisores, lo que supone casi cuatro veces más que hace cinco años. Una tendencia que muy probablemente se incrementará debido por un lado al aumento de la desintermediación bancaria y, por otra parte, a que los bajos tipos de interés han reducido significativamente los costes de financiación. Todo apunta a que en 2016 veremos cerca de 60.000 millones de euros en nuevas emisiones.

Asimismo, al buen momento de las empresas europeas hay que añadir que las condiciones macroeconómicas acompañan, con un crecimiento moderado y una baja inflación, y el soporte que supone la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo. Este tipo de deuda es, además, menos sensible a los movimientos de los tipos de interés y en la actualidad ofrece rendimientos superiores a otros segmentos del mercado, con un cupón del 6% de media y una rentabilidad de entre 5-6%.

Esta combinación de factores coloca al mercado de high yield europeo como una oportunidad de inversión, pero como en otros ámbitos la clave es una buena selección y una opción sencilla es canalizar dicha inversión a través de un fondo, como el recientemente lanzado al mercado español por Edmond de Rothschild Asset Management: Millesima 2021. La cartera del fondo estará invertida predominantemente en los bonos high yield de mayor calificación crediticia, BB y B, teniendo limitada su exposición a CCC al 10% y sigue una estrategia Buy&Hold, es decir, el fondo está diseñado para mantener las posiciones en cartera hasta su vencimiento en diciembre de 2021, pero con una gran diversificación tanto en términos de emisores como de sectores para reducir el riesgo de concentración. Edmond de Rothschild AM cuenta con una sólida experiencia en la gestión de este tipo de productos. De hecho, ha sido pionero en la creación de fondos de bonos a vencimiento en Francia y ha lanzando seis fondos de este tipo desde 2009.

Por tanto, dado el entorno actual caracterizado por bajos, e incluso negativos, tipos de interés y por una fuerte volatilidad en los activos de mayor riesgo, para los inversores que busquen soluciones de inversión que ofrezcan visibilidad y rendimiento, Millesima 2021 cumple con estos requisitos dado que su objetivo es capitalizar los retornos atractivos que es posible encontrar en el mercado de bonos corporativos high yield.

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