¿Cómo pueden afectar las maniobras de China a los activos estadounidenses?


Un breve repaso para quienes hayan estado de vacaciones en agosto: las autoridades chinas permitieron el mes pasado una devaluación del 4% del yuan ejecutada en tres días, dieron permiso a los fondos de pensiones del país para comprar acciones y, para frenar las espectaculares caídas de la última semana de agosto, se recortaron los tipos de interés y el ratio de reservas. Estas maniobras han afectado a los parqués desarrollados hasta el punto de que este agosto haya terminado como el peor para la renta variable europea desde 2011. Aparte, China empezó la semana pasada a vender parte de sus treasuries para estabilizar la moneda. Ayer trascendía que el Gobierno chino dejaría de comprar acciones a gran escala. Las gestoras internacionales han prestado gran seguimiento a estas noticias, y siguen analizando sus posibles implicaciones presentes y futuras. En los últimos días, varias de ellas han indagado sobre los posibles efectos de las maniobras en China sobre los activos estadounidenses. 

Según Rob Waldner y Ray Uy, respectivamente estratega jefe y responsable de análisis macro del equipo de renta fija de Invesco AM, “la consecuencia inesperada del ajuste del tipo de cambio de China (de un rango fijo a tener en cuenta la cotización del día anterior) es la fuerte venta de dólares para apoyar al renmimbi”.  Los expertos indican que “la mayor parte de las pruebas apuntan hacia a una gran y firme salida de capitales desde China desde el cambio de régimen cambiario”. Constatan que, como consecuencia de este movimiento, las autoridades “se han visto forzadas a intervenir en el mercado de divisas para evitar una depreciación de la divisas”. Es decir, que “China necesita conseguir dólares a través de las ventas de treasuries en aproximadamente la misma magnitud que su actividad de intervención”. Waldner y Uy indican que esta maniobra justifica las ventas de bonos del Tesoro americano vistas en los últimos días, lo que explica a su vez que no se apreciaran estos activos –reflejando su cualidad de activo refugio- ante las  caídas de las bolsas. 

“No vemos un fin inmediato de la salida de flujos de capital desde China y anticipamos que las autoridades chinas continuarán interviniendo en el corto plazo para apoyar a su divisa. Esto debería mantener presión alcista sobre la rentabilidad de los bonos en el corto plazo”, concluyen los dos expertos. Éstos indican que están vigilando de cerca los mercados de préstamo onshore de China y los flujos de salida de capital por si detectan “cualquier signo de estrés resultante del nuevo régimen de tipo de cambio y la intervención asociada”. “Si los flujos de salida no se ralentizan, hay el riesgo de que la necesidad de intervenir y vender treasuries para financiar la intervención continúe”, concluyen. 

La acumulación de reservas ha llegado a su fin. Las reservas de los mercados emergentes están cayendo. Las reservas de divisas de China han caído unos 200.000 millones de dólares este año (datos de finales de julio) y el crecimiento anual de estas reservas se ha vuelto negativo”, alerta por su parte Chris Iggo, director de inversiones de renta fija en AXA IM. Iggo interpreta esta caída – manteniéndose el resto de factores constante- que “la compra marginal de treasuries y otros bonos ha disminuido”.

Para el experto, la razón por la que las autoridades chinas están vendiendo bonos y reduciendo sus gigantestas reservas de divisas es “para evitar un colapso serio de sus divisas cuando las dinámicas de exportación y crecimiento se hayan vuelto negativas”. Además, alerta de que “a medida que el capital privado sale de los mercados emergentes al mismo tiempo que los superávit están cayendo, esto pone presión bajista sobre las divisas domesticas”, obligando a los bancos centrales de otros países emergentes a comprar la divisa local para mantener su estabilidad. 

El director de estrategia de divisas de Pioneer Investments, Paresh Upadhyaya, comenta en cambio que “se espera que los treasuries se descorrelacionen de una mayor volatilidad en los mercados chinos de renta variable”. Explica que “al haber cambiado el foco sobre el mercado hacia unos fundamentales domésticos relativamente fuertes y lo que significa para la política monetaria, creemos que los treasuries reaccionarán menos a los acontecimientos en las bolsas chinas”. Sin embargo, el experto no descarta un rally en la renta fija soberana estadounidense si se producen ventas especialmente fuertes en Shanghái, “aunque veríamos cualquier impacto como transitorio y de corta duración”. 

Impacto sobre acciones y divisas

Upadhyaya también analiza los impactos asociados al cambio en el régimen de cotización del yuan sobre la bolsa estadounidense y el dólar. Para empezar, indica que “históricamente no ha habido correlación entre la bolsa china y la bolsa estadounidense”. Un análisis del comportamiento de ambos mercados entre 1993 y 2014 revela que la Bolsa de Shanghai registró una pérdida media del 19,1% durante los ciclos bajistas, mientras que el S&P 500 había ganado un 3,5% entre tanto. En cambio, durante un ciclo alcista las ganancias medias de Shanghái han sido del 75,7%; en estos mismos periodos, el S&P 500 ha registrado subidas del 15,4%.

“Este análisis sugiere que los riesgos pueden ser más asimétricos”, indica Upadhyaya. Añade que – durante el periodo estudiado-, la Bolsa de Shanghái ha registrado el doble de mercados bajistas que el S&P 500, “lo que sugiere que hay más factores internos que juegan un papel mayor en las valoraciones”. 

Finalmente, el responsable de Pioneer comenta que la volatilidad en la renta variable china sí podría “desencadenar un episodio de aversión al riesgo y elevar las preocupaciones en torno al estado de la economía china y las ramificaciones que tendrá a nivel global”. En consecuencia, prevé que el dólar podría apreciarse frente a las divisas vinculadas a materias primas del G-10 (aussie dólar, kiwi dólar y dólar canadiense), así como frente a las divisas de Asia emergente (won coreano, dólar de Taiwán y dólar de Singapur). “La acción sobre los precios frente al euro y el yen es menos obvia, pero es probable que se mantenga o refuerce ya que los inversores podrían extender sus transacciones en euros y yenes contra divisas del G-10 y emergentes”. 

A modo de conclusión,  Upadhyaya  recuerda que las reformas que está implementando China suponen “un ajuste de varias décadas que tendrá un impacto significativo sobre los mercados financieros global”. “Mientras que el flujo en los mercados financieros chinos, como la renta variable, tendrán posibles implicaciones para la renta variable global, creemos que no hay razón para pensar que un mercado bajista chino llevará a uno pronunciado en EE.UU., de hecho nuestro análisis muestra lo contrario”, añade. En cuanto a la divisa, indica que en Pioneer esperan “un tipo de cambio del renmimbi más guiada por el mercado, que llevará a un dólar más fuerte frente a las divisas de Asia emergente”. 

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