¿Cómo puede afectar a la renta fija el riesgo político en Europa?


¿Son la escasez de crecimiento o la ausencia de inflación los mayores riesgos para la recuperación de la zona euro? Este enfoque puede resultar insuficiente si no se tiene en cuenta el impacto de la fragmentación política sobre los estados miembro. En esta cuestión profundizan Rowena Macfarlane – analista de deuda soberana de Standish- y Mark Bogar, gestor de The Boston Company (ambas parte de BNY Mellon IM).

Macfarlane recuerda que la brecha entre Alemania y la periferia ha conducido a una oleada de políticas más radicales y fragmentadas: “La extrema derecha ha ganado terreno en varios países, como Francia, mientras que en otros la balanza se ha inclinado hacia la extrema izquierda, como en Grecia, Portugal y España”. La experta añade que “el nacionalismo, el cinismo, y en cierta medida incluso el anarquismo, han jugado un papel a este respecto”, propiciando el ascenso en popularidad de partidos como el Frente Nacional en Francia, el UKIP en Reino Unido o Podemos y Syriza en España y Grecia. 

“Estudios académicos muestran la relación existente entre las recesiones o depresiones y la fragmentación política. El motivo por el que los partidos establecidos han parecido verse cada vez más contra las cuerdas es que los métodos electorales no han avanzado al mismo ritmo al que ha cambiado el sentimiento en estas sociedades”, añade la experta de Standish. Se han podido constatar estas disensiones en algunos de los procesos electorales celebrados en 2015: las elecciones generales en Portugal y España estuvieron marcadas por el auge de partidos de izquierdas, mientras que en Polonia y Reino Unido registraron una aplastante victoria los partidos más conservadores. El 2016 trae más polémica, pues acuden a las urnas irlandeses y austriacos y es posible que Reino Unido convoque su referéndum sobre su permanencia en la UE, desatando el riesgo de Brexit. 

España versus Grecia

A continuación, los expertos analizan dos de los eventos políticos que más incertidumbre han sembrado en 2015, y que aún no están cerca de una conclusión. El primero es el auge del separatismo catalán. Desde The Boston Company, Mark Bogar afirma que el movimiento podría no tener tanto impulso como parece: “Para un empresario catalán, la idea de separarse de España podría sonar interesante; Cataluña es una región rica, y muchos consideran que sus contribuciones fiscales no deberían emplearse para subvencionar al resto del país. Pero la realidad sería probablemente mucho más difícil de la que pintan estos políticos, y creo que cuando la gente se enfrente a las consecuencias económicas, se resistirán a la idea, tal como ocurrió en el referéndum escocés”. 

El segundo evento político es el riesgo de Grexit, que vivió su último capítulo de alta intensidad durante el verano con el órdago lanzado por Syriza a las autoridades europeas. Para Bogar, los temores fueron exagerados: “La probabilidad de que Grecia saliera de la eurozona siempre fue baja. Si el país tuviera que seguir adelante solo, su actual coeficiente de endeudamiento lo obligaría a un periodo de ajustes masivos, especialmente al tener que adoptar nuevamente su propia divisa, que se devaluaría de inmediato”.

El experto considera que, en el futuro próximo, la ruta que eligió Grecia en julio le da tiempo para ajustarse de forma más gradual y para encontrar un argumento que presentar a sus acreedores con objeto de reducir los pagos de amortización de deuda con el tiempo. Tras esto, quizá pueda lograr controlar la situación fiscal. 

Desde BNY Mellon IM indican que ninguno de estos puntos de vista garantizan la conclusión de los procesos catalán y griego. “Nuestra expectativa es que el tema de la independencia de Cataluña seguirá dominando los titulares, y que la posibilidad de un Grexit volverá a un primer plano en 2016. Esto se debe a que las condiciones de rescate finalmente aceptadas por el gobierno heleno requieren más austeridad y recortes del gasto, que serán impopulares cuando se implementen”, puntualiza Macfarlane.

¿Cómo puede afectar el riesgo político a la renta fija?

“La volatilidad durante el periodo previo a las elecciones autonómicas catalanas estuvo en línea con los riesgos políticos presentados, y el rezagamiento de la deuda española respecto a la italiana se disipó una vez conocido el resultado de los comicios”, observa la experta de Standish. Macfarlane hace notar que durante 2015 por fin empezó a funcionar el cortafuegos en el que llevaba trabajando la zona euro desde el estallido de la crisis de la deuda soberana, al conseguir que el repunte de rentabilidad de la deuda soberana griega no se contagiara a otros países periféricos. Para la analista, es una tendencia que se mantendrá, ahora que los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) ya no parecen ser tratados como un colectivo. “Europa ha dejado de ser la principal fuente de inestabilidad a nivel global, a manos de China”, comenta, “y la mayoría de miradas están puestas en la Reserva Federal estadounidense”, añade. 

Bogar coincide en este punto: “Gran parte de la reforma estructural ya se ha llevado a cabo. España abordó su sistema bancario hace un par de años, consolidando sus cajas de ahorros regionales. Esto sentó las bases para la recuperación económica, que se ha visto reforzada por las ventas minoristas y por la mejora del sentimiento de los consumidores”. 

El gestor indica que Italia también ha tomado este camino: “Estamos comenzando a ver fusiones entre sus bancos “Popolari” (locales)”. Considera positivo este hecho, junto a la reciente reforma legal para facilitar a los bancos recuperar los préstamos morosos. Según las previsiones de Bogar, estas medidas deberían facilitar un repunte de los beneficios en el sector… repunte que aún no se refleja en las cotizaciones de estos bancos.

Desde el grupo estadounidense aconsejan a los inversores prestar atención a tres eventos. El primero es la fecha del referéndum británico: “Si está muy cerca de las elecciones generales de otros estados miembros, podría haber problemas”, indican desde BNY Mellon IM. El segundo objetivo es Grecia, por si incumple las últimas condiciones pactadas o se opone a ellas, pues podría reavivar la posibilidad de Grexit. En tercer lugar figura el sector bancario europeo: de producirse nuevas señales de consolidación entre los bancos regionales, éstas podrían demostrar el avance del calendario de reformas en los países periféricos. Dicho esto, la conclusión de Bogar es clara: “Continuaremos leyendo noticias sobre gente que desea la independencia, pero creo que cuando llegue el momento de la verdad, el electorado recordará aquello de que ‘más vale malo conocido, que bueno por conocer’”. 

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