Cómo invertir y no perder los ahorros en el intento


Los fondos de inversión de renta variable han bajado en agosto de forma importante, desde un 7% los emergentes, pasando por un 17% los de bolsa mundial y más del 20% los fondos europeos. Si tenemos invertidos parte de nuestros ahorros en este tipo de fondos, nos hemos encontrado a la vuelta de vacaciones con valoraciones similares y, probablemente, estamos pensando: ¿Vendo? ¿Compro? ¿No hago nada? ¿Qué hago con mis ahorros en una situación de miedo, inquietud e incertidumbre como la actual? 

Lo primero de todo, no perder de vista los tres consejos básicos para invertir: diversificar, ponerle un objetivo a cada inversión y no dejarse influenciar por los altibajos del mercado. Una vez claro esto –y teniendo en cuenta que los fondos de inversión de renta variable son para objetivos de medio y largo plazo- hay que analizar el contexto actual. Nos encontramos al inicio de la tercera megatendencia a nivel mundial. 

Desde 1925 se han producido dos grandes periodos de lateralidad de la bolsa mundial, uno durante la Gran Depresión y la crisis de la postguerra, y el otro durante la crisis de inflación de la década de 1970. Después de estos dos periodos de larga lateralidad  se produjeron los dos episodios más importantes de crecimiento de la bolsa mundial hasta la fecha. Hoy estamos inmersos en otro de esos periodos de lateralidad, que encadenó la crisis de las punto.com con la crisis financiera actual. Si descartamos que la situación actual sea como la de la Gran Depresión, donde la economía americana se contrajo un 30% y las bolsas mundiales cayeron casi un 90% en la primera fase, probablemente hoy estamos a las puertas del que puede ser el tercer episodio de mayor crecimiento de las bolsas a nivel mundial y, habiendo digerido ya la burbuja de internet en la década anterior, es ahora cuando empezamos a ver los beneficios en la vida diaria de las personas y las empresas de este fenómeno del siglo XXI. Los países emergentes seguramente cogerán el relevo del consumo a nivel mundial. Europa y EEUU arreglarán sus problemas de endeudamiento y déficit, se solucionará el problema de los bancos para que vuelvan a generar confianza y, por ende, a disponer de liquidez para dar crédito.

Y, por último, si se desarrolla  el planteamiento ‘verde’ que se está dando a la economía, tarde o temprano se iniciará una nueva fase de crecimiento sostenible, con beneficios importantes para las empresas que estén en esta nueva megatendencia. Por lo que si queremos aprovechar  este crecimiento, es momento de comprar y no de vender, sobre todo para el ahorro de largo plazo. 

Para sacar una economía de la crisis, el primer paso es realizar una fuerte bajada de tipos de interés: inyección de dinero al mercado, inversión pública, etc., lo que en términos coloquiales llamamos “medicina para recuperar la economía”. Esto hace que las bolsas tengan un fuerte rebote –como en 1993, 2003 y 2009- pero esto no es suficiente para que la economía crezca de forma sostenible  y la bolsa siga subiendo, para que eso pase es necesario superar la fase de las reformas estructurales, que consiste en arreglar las rigideces de la economía y los problemas del déficit público y de endeudamiento. 

En Europa se hicieron estas reformas en los periodos 1995-1996 (Alain Juppé en Francia, Berlusconi en Italia, y Aznar en España), después de la crisis de principios de 1990, y en 2004-2005 (Gerhard Schroeder en Alemania, por ejemplo). Estas reformas son las que se trata de aprobar tanto a nivel europeo como en EEUU. Tan pronto como se encauce el problema del nivel de endeudamiento, se encuentre una solución para el problema de los bancos y se apliquen políticas que favorezcan el empleo, se iniciará una nueva fase alcista de las bolsas,  por lo que será un buen momento para invertir en fondos de renta variable, aprovechando estos recortes como el de agosto, o los que se producirán en las próximas semanas o meses. 

En conclusión, si queremos conseguir la máxima rentabilidad para nuestros ahorros hay que aprovechar las caídas que se puedan producir en los próximos meses  para hacer aportaciones extraordinarias a los fondos de inversión de renta variable que tengamos en nuestras carteras, y así reducir el precio medio de compra. También es un buen momento para iniciar inversiones, pero lo mejor es hacerlas de forma fraccionada, en 3, 6, 12 o 24 meses para los más prudentes. Y, por último, aprovechar  el método PAC (Plan de acumulación de capital) para comprar participaciones de fondos de inversión de forma periódica. Con el método  PAC se consigue disciplina en el ahorro para el futuro, y nos aseguramos que cuando el mercado haga el giro “U” compraremos participaciones mientras van bajando de precio, en mínimos, y también cuando empiecen a subir.

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