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¿Cómo invertir con acierto en demografía?


La bolsa no es tan eficiente a la hora de valorar empresas que se benefician de un crecimiento estructural, ya que está desproporcionadamente orientada al corto plazo. “Esto crea oportunidades para los inversores a largo plazo”. Esa es, al menos, lo conclusión a la que han llegado en Fidelity Worldwide Investment, entidad que identifica tres grandes tendencias demográficas —crecimiento de la población, auge del consumidor emergente y repercusiones del envejecimiento— que, a su vez, alimentan diversas dinámicas de crecimiento estructural que permiten a algunas empresas claramente identificables beneficiarse de rentabilidades en efectivo sólidas y crecientes en periodos que se prestan a la inversión.

Para invertir con acierto en demografía, es por tanto necesario identificar campeones de crecimiento estructural que se vean sostenidos por grandes tendencias demográficas. Eso dice la teoría. “Las megatendencias impulsan varias dinámicas de crecimiento estructural que permiten a algunas empresas claramente identificables beneficiarse de rentabilidades en efectivo sólidas y crecientes en periodos que se prestan a la inversión. Las estrategias de inversión que fusionan la comprensión de los motores demográficos y el análisis fundamental de las empresas pueden desarrollar perspectivas sólidas sobre la rentabilidad empresarial a largo plazo que van más allá del cortoplacismo del mercado”. En opinión de la firma, todos los inversores pacientes y a largo plazo deberían valorar seriamente estas estrategias.

“Para los inversores que deben invertir a lo largo de toda su vida para financiar su jubilación, la tarea inicial es acumular riqueza durante un periodo relativamente prolongado. La misión de la industria de la gestión de inversiones es diseñar estrategias para estos inversores que generen y acumulen rentabilidades atractivas a lo largo de estos periodos. Aunque numerosos estudios académicos han demostrado la conveniencia de las estrategias que compran inversiones y las mantienen a largo plazo, el uso de estos enfoques contrasta con el comportamiento a corto plazo que cada vez caracteriza más a las Bolsas y a varias áreas de la propia industria de la inversión”.

Los beneficios impulsan las rentabilidades a largo plazo

Según la  gestora, los mercados están aquejados de miopía y eso hace que pierdan de vista el valor a largo plazo de un negocio. “Las rentabilidades bursátiles superiores nacen de un crecimiento de los beneficios también superior o de la aplicación de un mayor múltiplo de valoración al perfil de beneficios de una empresa. En periodos cortos, los cambios en los múltiplos de valoración son el motor más importante de las rentabilidades, ya que las perspectivas de beneficios generalmente no cambian de forma considerable a corto plazo. Sin embargo, en periodos superiores a un año ocurre lo contrario: la evolución bursátil de las empresas se explica mejor con los cambios en el crecimiento de los beneficios y la importancia de los múltiplos de entrada y salida disminuye”. Esta idea es defendida por varios estudios académicos, como Sorensen y Ghosh (2010).

Sabiendo que los beneficios son más importantes que los múltiplos a largo plazo, ¿cómo acometer la evaluación del valor a largo plazo de las empresas? “Los múltiplos de beneficios se usan comúnmente para hacer comparativas entre empresas similares dentro del mismo sector o para medir el atractivo frente a las medias sectoriales o del mercado. En el caso de las empresas que son sensibles al ciclo empresarial, estos indicadores pueden exagerar el valor del negocio al basarse en los picos de beneficios que obtienen en periodos de actividad económica fuerte. El análisis de los flujos de caja descontados es el método alternativo de valoración de una empresa y en él, el valor de un activo se define como el valor actual de sus flujos de caja futuros estimados y descontados”.

En lugar de intentar proyectar los flujos de caja de una empresa hasta el infinito, se aplica un valor final a los flujos de caja más allá de los siguientes años (cuando las previsiones se reducen drásticamente, en cualquier caso). En los modelos de flujos de caja descontados, el 60-75% del valor de una empresa viene determinado generalmente por este valor final, que se debe calcular con sumo cuidado. “En el caso de muchas empresas de alta calidad, el cálculo de esta tasa puede variar sensiblemente atendiendo a su exposición a tendencias de crecimiento estructural, que, a su vez, pueden justificar tasas de crecimiento por encima del PIB”, explican desde la entidad.

Identificar a las empresas que multiplican el crecimiento de los beneficios

En Fidelity argumentan que existe un tipo de empresa para el que los modelos de flujos de caja descontados son especialmente útiles a la hora de establecer una valoración que refleje los motores a largo plazo. “Estas empresas son negocios de calidad capaces de multiplicar sus beneficios que están expuestos a tendencias de crecimiento estructural y cuyos beneficios son menos sensibles al ciclo empresarial. La exposición al crecimiento estructural (como una posición de liderazgo sectorial en un mercado que crece con fuerza) permite a una empresa generar un flujo constante de caja que puede reinvertirse en desarrollar el negocio”.

La conclusión a la que ha llegado la gestora es que es precisamente la capacidad de estas empresas para reinvertir esa tesorería en las oportunidades de crecimiento estructural que ofrecen sus mercados —reforzando las inversiones en el negocio, lo que, a su vez, permite incrementar las ventas y los beneficios— lo que crea ese motor que alimenta el crecimiento sostenido de los beneficios. Fidelity ha detectado una subestimación sistemática del crecimiento de los beneficios de algunas compañías. ¿Por qué ocurre esto? “Los analistas fracasan a la hora de calcular adecuadamente la reinversión de la caja en un negocio que crece en modelos a más de tres años".

La razón para ello parece estar en la creencia falsa, pero generalizada, en la ‘atenuación de los beneficios’ y el retorno a la media de los beneficios. “Si bien el retorno a la media es un concepto útil en el contexto de las valoraciones, lo es mucho menos en el contexto del crecimiento de los beneficios. Las previsiones de consenso pronostican regularmente un descenso en las ganancias bursátiles de las empresas con una alta rentabilidad sobre el capital y un incremento de las ganancias bursátiles de las empresas con baja rentabilidad sobre el capital. Sin embargo, las expectativas de retorno a la media de los beneficios contrasta con la división que se observa en muchos sectores, donde los fuertes se hacen más fuertes y los débiles se hacen más débiles”.

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