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¿Cómo capturar una porción significativa de la prima de riesgo en estrategias de baja volatilidad?


La llamada anomalía ‘baja volatilidad’ (evidencia empírica de mejor comportamiento relativo de acciones de baja volatilidad frente a las de alta volatilidad) ha sido bien documentada en el ámbito académico como entre los participantes del mercado durante los últimos 10 años. Esto ha hecho que el interés de los inversores por las estrategias orientadas a reducir el riesgo haya aumentado. Las estrategias de baja volatilidad han alcanzado significativas entradas de dinero, haciendo de ellas unas de las estrategias ‘smart beta’ más buscadas en los últimos 12 meses. Tales estrategias han sido aplicadas tanto en mercados desarrollados como en emergentes.
 
El equipo de gestión pasiva de Deutsche Asset & Wealth Management ha presentado el primer documento de una serie diseñados a examinar los beneficios como construcción y uso práctico de las estrategias de inversión pasiva en una cartera. En dicho informe, la firma alemana revisa las estrategias de baja volatilidad y analiza la implementación de carteras de mínima varianza utilizando ETF sectoriales y por país. La combinada asignación de carteras basada en sectores y países se encuentra entre los métodos ‘top-down’ más comunes para la exposición a renta variable y su función en la gestión de carteras ha sido extensamente cubierta en diferentes publicaciones.
 
“Nuestro análisis muestra que la metodología de varianza mínima (min-variance) basada en la asignación de ETF por país y sector permite a los inversores capturar una porción significativa de la prima de riesgo de baja volatilidad tanto en mercados desarrollados como en mercados emergentes”. En mercados desarrollados, el ratio de Sharpe obtenido es 0,54 frente al 0,34 del MSCI World Index. Durante el periodo de observación (septiembre 2001-julio de 2012), la volatilidad histórica se reduce en un 20%, con una bajada desde el 18,4% del MSCI World Index a un 15,5% usando ETF basado en un enfoque de baja volatilidad.
 
En mercados Emergentes, el ratio de Sharpe obtenido es 0,85 frente al 0,51 del MSCI Emerging Markets Index. Durante el periodo de observación (mayo 2002-julio 2012), la volatilidad histórica se reduce en casi un cuarto, con una disminución desde el 24% del MSCI EM a un 18% utilizando ETF basado en un enfoque de baja volatilidad. 
 
En consecuencia, en la entidad concluyen que “una estrategia con ETF basada en esta metodología proporciona una manera líquida de reducir el riesgo de invertir en mercados desarrollados y emergentes, mientras se beneficia de las habituales ventajas de costes en comparación con fondos de gestión activa”.
 

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