Claves de la ISR para este año: bajas emisiones de carbón, bonos verdes, ciberseguridad y evasión fiscal


La inversión socialmente responsable, que incluye aspectos como el medio ambiente, el buen gobierno corporativo o temas sociales, ocupa un lugar cada vez más predominante en las carteras y, por tanto, conviene dedicarle un especial interés y analizar qué factores y claves marcarán su evolución este año. En nuestra opinión, creemos que existen cuatro temas principales que destacan en 2015, entre los que se encuentran la inversión en bajas emisiones de carbono, bonos verdes y transición energética, ciberseguridad y evasión fiscal.

Es evidente que la inversión en bajas emisiones de carbono seguirá siendo clave. El cambio climático es una realidad en estos días y un número creciente de inversores institucionales está adoptando un enfoque que presta una mayor atención a las emisiones de carbón en sus inversiones. Ellos están dispuestos a evaluar con claridad los riesgos relacionados con el carbono que han asumido en sus carteras. Pero calcular las actuales y futuras emisiones no es un ejercicio fácil.
Esta evaluación nos lleva a dos cuestiones principales. En primer lugar, los inversores se enfrentan a la cuestión de los activos bloqueados, es decir, el riesgo de los activos de combustibles fósiles minusvalorados. Cabe señalar que denominamos activos bloqueados a aquellos que no se pueden degradar más cuando se implementan mayores restricciones sobre las emisiones de CO2. En segundo lugar, una forma eficaz de reducir la exposición a los riesgos relacionados con el carbono es liquidar los activos intensivos en carbono.

Tal es la importancia de este tema que MSCI, uno de los principales proveedores de índices de referencia, ha lanzado recientemente una familia de índices de bajas emisiones de carbono. Los MSCI Global Low Carbon Leaders tratan de ofrecer a los inversores una huella de carbono mucho menor, y está compuesto por valores que infraponderan los combustibles fósiles en comparación con el resto del mercado en general. Para ello se basan en las métricas de carbono MSCI ESG, que utilizan las emisiones de carbono y las reservas de combustibles fósiles como medida para estimar la exposición al carbono. Y es que el riesgo de exposición al carbono no se limita solo a cuestiones medioambientales, sino que también repercute en aspectos económicos. Los inversores entienden cada vez más los desafíos relacionados con este tema y están trabajando para descarbonizar sus carteras y que se produzca una transición hacia un crecimiento económico bajo en carbono.
Esta tendencia está plenamente en consonancia con las políticas y consejos de las autoridades.

La Comisión Europea, por ejemplo, ha publicado una circular económica para los países de la Unión Europea en la que insta a una mayor reutilización y reciclaje, ya que esto debería tener un impacto positivo sobre el empleo. Asimismo, Naciones Unidas, en su publicación "Caminos hacia la profunda descarbonización, también destaca el doble efecto ganador que tiene la descarbonización, tanto en el medio ambiente, como en el crecimiento mediante la promoción de la eficiencia energética y la conservación, la electricidad baja en carbono y la transición del suministro energético desde combustibles fósiles hacia combustibles bajos en carbono. Un hecho que afecta a varios sectores de la economía, especialmente el transporte, la industria y la edificación.

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