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China, a paso ligero. El renmimbi avanza para convertirse en una divisa mundial


‘Cruzar el río tanteando las piedras’ era el lema de Deng Xiaoping en 1978. La evolución de China desde finales de la década de 1970 muestra que el camino hacia la liberalización económica se ha recorrido con gran cautela. El éxito se ve ahora, más de tres décadas después. Los resultados económicos de China la sitúan en el segundo puesto tras Estados Unidos, y es muy probable que en unos años alcance la primera posición. Además, China es ya el principal exportador —por delante de Alemania— y posee alrededor de un tercio de las reservas mundiales de divisas. Son realidades que reflejan la pujante evolución de China.

Sin embargo, China carece de un elemento importante con respecto a las naciones económicamente más potentes: una moneda internacionalmente relevante. China está luchando activamente contra esta deficiencia desde 2010 mediante la internacionalización del renmimbi, algo que ha implicado, entre otras cosas, la promoción de las operaciones comerciales en renmimbis. En la actualidad, más del 10% del comercio chino se lleva a cabo en renmimbis, diez veces más que en 2010. Además, en julio de 2010 Hong Kong lanzó la primera plaza internacional para inversiones en renmimbis, fundamentalmente bonos.

Desde entonces, el volumen de bonos en circulación también se ha incrementado más de diez veces, desde menos de 50.000 millones de renmimbis (equivalentes a unos 8000 millones de dólares) hasta aproximadamente 500.000 millones (unos 81.000 millones de dólares). Este enorme crecimiento ha sido generado por emisores chinos y también de otros países, por ejemplo Volkswagen, Caterpillar y otros. Prevemos que, en los próximos años, tanto el mercado de bonos como la divisa seguirán ganando importancia. Con ello, la que será la mayor economía del mundo tendrá a su disposición un mercado de bonos suficientemente voluminoso

¿Cuál es la importancia de este mercado para los inversores europeos? Dadas las rentabilidades muy bajas que ofrecen los bonos denominados en euros con emisores de calidad buena o muy buena, merece la pena pensar en Asia. En la actualidad, los bonos denominados en renmimbis presentan rentabilidades entre 1,5 y 2 puntos superior a los bonos en euros del mismo emisor. Volkswagen es un buen ejemplo: los bonos de esta empresa emitidos en euros ofrecen alrededor del 1,15% con vencimientos hasta mediados de 2017, mientras que el correspondiente bono en renmimbis ofrece rentabilidades del 3,15%, lo que supone dos puntos más cada año. Y, a pesar de esa diferencia, el riesgo asociado al emisor es el mismo. Está claro que, sencillamente, el nivel de rentabilidad en yuanes es superior al que existe en euros y ofrece al inversor ingresos adicionales.

Desde luego, estos ingresos adicionales en una moneda extranjera, el renmimbi, conllevan el correspondiente riesgo asociado a los tipos de cambio. Y aquí llega el segundo argumento importante: desde 2005, el renmimbi se ha gestionado de forma prudente apreciándose un 35% con respecto al dólar. Esta evolución indica que la moneda china está muy infravalorada. Deutsche Bank prevé que de aquí a 2017 el renmimbi continuará apreciándose en torno a un 2% anual (World Outlook, 06/2013). Por consiguiente, la moneda ofrece un perfil de riesgo-beneficio atractivo.

Aunque la política económica china siga en muchos aspectos el lema de Deng Xiaoping de ‘cruzar el río tanteando las piedras’, la evolución de la moneda china y del mercado de bonos de Hong Kong ha sido más bien rápida. Esto ofrece a los inversores una alternativa fascinante para sus carteras: rentabilidades atractivas de los bonos unidas a la posibilidad de beneficiarse de nuevas subidas del renmimbi chino.

 

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