CFA Institute y la ética profesional


Son frecuentes los casos de una clara falta de ética profesional en diferentes ámbitos.  Desde el estudiante que dedica su tiempo en hacer chuletas y copiar en vez de estudiar, pasando por empresas que facilitan la utilización de sus servicios y que es casi imposible de darse baja de los mismos una vez contratados, hasta los lamentables casos de corrupción política que copan los informativos.

Existe desde mi punto de vista una aceptación, o quizás sería mejor decir resignación, por parte de la opinión pública asumiendo que las cosas son así, y quizás lo que más sorprende es que no haya una indignación pública sobre casos que claramente no favorecen al cliente, por lo que la persona que falta a la ética profesional ve como sus acciones no son castigadas. Es curioso como tachamos de injustificable un acto de robo mientras que esa misma acción llevada dentro de un ámbito profesional no nos sorprende en el mismo grado.

Muchas empresas realizan su trabajo regidas por el ámbito simplemente legal, sin tener ninguna consideración del daño que causa a sus clientes. De esta manera, actividades profesionales que deberían tener como objetivo un beneficio a cambio de un producto o servicio hacia sus clientes se ven modificadas por obtener un beneficio a costa de los clientes.

La ética profesional no se basa en las leyes existentes, es una filosofía en la cual el profesional se concentra en realizar actividades teniendo como prioridad el beneficio del cliente. Los beneficios a largo plazo de la ética profesional son evidentes. La persona/empresa mejora su prestigio y un cliente satisfecho se fideliza y continúa consumiendo productos y servicios de la empresa o profesional que le haya ofrecido un trato de acuerdo con sus necesidades, llegando al punto de dejarse aconsejar por la persona que merece toda su confianza. 

Teniendo en cuenta las obvias ventajas de un comportamiento ético, ¿Por qué entonces vemos una y otra vez casos de falta de ética profesional?  Aunque los motivos son numerosos existen desde mi punto de vista 3 razones primordiales:

1. La tentación de rentabilizar actividades a corto plazo en detrimento y no beneficio del cliente.

2. La presión por parte de la competencia y puestos directivos hacia sus empleados por obtener rendimientos.

3. La falta de educación que existe tanto por parte de los profesionales como por el público en materia de ética profesional.

Los dos primeros puntos solo benefician al profesional a corto plazo, pero a largo plazo será perjudicial para él mismo, ya que la misma teoría de la competencia hará que el público elija consumir productos o servicios de los profesionales que tengan como prioridad el beneficio del cliente. Incluso en algunas actividades, hay empresas que logran captar importantes cuotas de mercados ofreciendo productos y servicios que eran adecuados para los clientes del sector pero que las entidades no querían o no fomentaban pensando en los intereses de la entidad antes de los de sus clientes. 

El tercer motivo es de gran trascendencia, puesto que en él reside una mayor capacidad de actuación.  Todos los profesionales deberían estar informados sobre la ética profesional, ser una materia obligada en institutos, y fundamental en cualquier titulación universitaria.

Del mismo modo, creo que tenemos que cambiar nuestra mentalidad como clientes y ser mucho menos tolerantes a la hora de aceptar actos de clara falta de ética profesional, y protestar ante dichos actos así como dejar de consumir los productos o servicios de las empresas o profesionales que los ejecutan.

Tenemos que dejar de mirar con una sonrisa al estudiante que copia y perjudica a su compañero, no realizar actividades con empresas o profesionales que carezcan de falta de ética profesional, y dejar utilizar la expresión “es que todos son iguales” a la hora de escuchar casos de corrupción profesional.

Es verdad que la ética profesional es un campo complicado y resulta difícil saber cuál es el límite en que una acción tomada por un individuo pasa a ser de una acción ética a una no ética, pero cuando empezamos a rozar la frontera ética corremos el peligro de desplazarla o incluso hacerla desaparecer con el tiempo.

La complejidad del tema sobrepasa los límites de este articulo pero un guía útil para la toma de decisiones en la que el individuo tiene dudas sobre si una acción es éticamente profesional o no, es:

A. Informar a las personas que podrían verse afectadas por esta decisión antes de ejecutar la acción, o;

B.  Abstenerse de realizar dicha acción.

CFA Institute, Asociación Internacional de Profesionales de la Inversión, con más 133.000 miembros y 145 sociedades afiliadas en todo el mundo, es un claro líder de la importancia de la ética en el trabajo. Una muestra de ello es el código de conducta profesional elaborado por la entidad hace más de medio siglo. El Código y las Normas han fomentado la integridad de los miembros de CFA Institute y han servido de modelo para la evaluación de la conducta ética de los profesionales de la inversión en el ámbito mundial, sin importar la función laboral, las diferencias culturales o las leyes y regulaciones locales. Todos los miembros de CFA Institute deben atenerse al Código y a las Normas, y se les anima a informar a sus empleadores de esta responsabilidad. Códigos de conducta públicos y accesibles como el creado por CFA Institute permiten que los todos actores sean conscientes de las reglas, y por tanto, unifican las expectativas de los gestores y sus clientes.

Empresas

Otras noticias relacionadas


Lo más leído

Próximos eventos