Carta a sus majestades de oriente


Estimadas Majestades:

Ante su inminente visita, me pongo en contacto con ustedes para enunciarles la lista de mis deseos para el año 2015. A pesar de que nuestros políticos y algún que otro empresario no se han portado nada bien, confío en que hagan caso omiso e intenten cumplir alguno de mis deseos.

Ahora que parece que estamos viendo la luz al final del túnel de la crisis, deseo que en la eurozona comience a fluir el crédito para empresas y particulares y que las cifras de desempleo empiecen a bajar. Les pediría también que evitaran no entrar en la temida deflación que nos obligaría a dar otro paso hacia atrás.

Me gustaría que los recientes escándalos en el sector bancario en España no enturbiasen la labor diaria de los profesionales que se dedican a eso: a ser profesionales dando un servicio honesto y auténtico a sus clientes.

También desearía que la caída del Euribor se tradujera de manera positiva en una reducción de la morosidad y que la más que notoria guerra de precios ahora desde el lado de las hipotecas, no nos vuelva a todos locos y caigamos de nuevo en los errores del pasado.

Os ruego que el Ibex 35 vuelva a valores estables (quiero decir más de tres días seguidos) gracias a una mejora continuada de los beneficios y a la competitividad de nuestras empresas y no por maquillajes contables ni cifras irreales que me han llevado en alguna que otra ocasión a tener grandes dolores de cabeza.

Y tras algún fallecimiento más o menos de renombre en nuestro país, os pido que la tributación en materia de ISD (Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones) sea algo más justa a nivel territorial ya que no creo que existan razones fundadas para el desfase que existe respecto a este impuesto.

Y sin olvidar algo importante, quiero que mi asesor me asesore, que hable conmigo a poder ser en el mismo idioma, quiero que quien me escuche sepa adivinar cuáles son mis necesidades, mi horizonte temporal y mi perfil para poder colocar mis inversiones en un lugar donde yo (y él) podamos dormir tranquilos.

Muy probablemente les parezcan muchas mis peticiones y si no les escribo más es porque tampoco quiero aburrirles con tanta palabrería. Como ustedes son mágicos, seguro que podrán hacer alguno de mis deseos realidad.

Muy feliz viaje de vuelta.

Atentamente: Una inversora.

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