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Cambio de aire: ¿Quién es ahora el “dove” y el “hawk”?


Desde el 2008, fue muy claro que Estados Unidos se había embarcado en una política monetaria históricamente laxa y con tasa en cero y tres “Quantitative Easing” (QE), se encargaron de reflacionar al planeta entero, sacándolo de su peor momento post-quiebra de Lehman Brothers.

En este contexto, Ben Bernanke se convirtió en rey indiscutido de los doves (laxos monetariamente) en su firme intención de hacerle saber al mercado que habría puts gratis en todas sus formas, con el objetivo de funcionar como sostenedor de precios de activos financieros y, vía dicho mecanismo, generar un efecto riqueza que se trasladase a la economía real.

Efectividad aparte, parecería que el Banco Central de Estados Unidos (FED) lentamente está intentando comunicarle al mercado que si bien seguirá siendo laxa por mucho tiempo más, quizá hayamos visto ya los máximos niveles de laxedad monetaria implementada durante esta crisis. Esta señal no tardó en ser capturada por el dólar americano que se ha apreciado en las últimas semanas contra casi todo lo que opera en este planeta y poniendo a la 10yr por encima ya del 2,70%.

Sin embargo, otros bancos centrales han sido hawks (restrictivos monetariamente) durante gran parte de la crisis y parecerían estar cambiando de tono actualmente. Por citar dos ejemplos: el Banco Central de Australia y el Banco Central Europeo están sintiendo ya los impactos de una FED en retirada y ambos se han encargado de comunicarle al mercado su firme compromiso de mantener tasas bajas por mucho tiempo. Pareciera que de golpe Bernanke le ha puesto al resto de los principales Bancos Centrales del planeta la pesada carga de neutralizar una FED cuya retórica históricamente dovish (laxa) parecería estar comenzando a cambiar.

Y obviamente, que si este es el caso, los mercados recibirán la señal como una oportunidad para “re-pricear” a un dólar que ha estado bajo constante presión desde el 2008.

No es casual observar una clara rotación desde el mundo emergente hacia Estados Unidos, en un claro movimiento que intenta capturar la dinámica de una economía americana que parece estar mejor sumada. A esto se añade una FED que anda con ganas de bajar la intensidad en su agresividad monetaria haciendo más atractivo al dólar y a activos denominados en dicha moneda.

Esto es lo interesante de esta crisis: a uno no deja de sorprenderlo nunca y ahora quizás tengamos que comenzar a operar un cambio de política monetaria relativo; una Fed gradualmente menos dovish y el resto de los centrales intentando cubrir la brecha con un tono cada vez más laxo.

Hace mucho tiempo que damos por constante el mapa relativo de centrales con una FED extremadamente suave y el resto de una u otra forma haciendo algo de free-riding apalancándose en la política ultra-acomodativa de Bernanke. Bien, en esto que parecería ser un incipiente cambio de paradigma observamos a un grupo de centrales que recibieron el mensaje del banco central estadounidense.

Nuevamente, este accionar pone en relevancia la sustancial importancia que tiene la forma de la yield curve en EE.UU. y su reciente subida. La subida que se viene dando desde inicios de mayo, no sólo ha tenido impacto en los precios relativos de activos, sino que también se ha metido ya en la mente de cada banquero central relevante, al punto tal de comenzar a cambiar el balance de dovish/hawkish que hasta ahora indiscutidamente gozaba la FED.

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