Cambiando las reglas del retorno absoluto


Las reglas del juego están cambiando. Después de más de seis años de una compresión significativa de las primas de riesgo, los inversores probablemente se tendrán que adaptar a un entorno con menores retornos. El rally entre la renta fija y variable ha dejado rentabilidades en toda clase de activos en niveles históricamente bajos, todo un desafío para las técnicas de inversión tradicionales. Comprar y mantener, por ejemplo, que ha sido una estrategia ganadora desde Marzo 2009 puede hacer sufrir menores retornos de cara al futuro. En comparación, las estrategias activas y diversificadas, deberían estar bien posicionadas. Este fondo innovador implementa un enfoque Active Risk Parity, una estrategia que ha despertado recientemente el interés del gran inversor.

Las técnicas tradicionales de presupuestación de  riesgo- una estrategia en la que Lyxor ha sido reconocida como pionera- son una forma muy robusta de diversificación de cartera y de dar respuesta a los retos en la asignación de activos. Una ventaja de esta técnica es que la cartera resultante no hace ninguna hipótesis sobre retornos futuros esperados. Las carteras basadas en riesgo son agnósticas. Se diversifican posiciones para igualar la contribución al riesgo de toda clase de activos en la que invierten. Esta es la expresión más pura de la sabiduría tradicional, la cual recomienda “no poner todos los huevos en la misma cesta”. De hecho, los “huevos” deberían de ser vistos como los riesgos que un inversor está dispuesto a asumir.

La tradicional cartera 60/40 de renta variable y fija, por ejemplo, no está ciertamente diversificada en términos de riesgo, ya que el 90% de la volatilidad de la cartera va a estar impulsada por renta variable. Por el contrario, una cartera risk parity va a asignar una cantidad igual de riesgos para todas clase de activos que componen el universo de inversión del fondo.

Gracias a sus sólidas propiedades de diversificación, las carteras basadas en técnicas de presupuestación de riesgos tienden a generar rentabilidades robustas en el largo plazo. Sin embargo, hay que mencionar dos posibles “peros”.

Primero, en una cartera risk parity, cuanto menor es el riesgo en una clase de activos, mayor es la exposición final en el fondo. Como consecuencia,  las posiciones en bonos, que tienen una menor volatilidad que la renta variable, tienden a ser significativas. Esto puede conducir a pérdidas cuando se incrementan las tipos de interés. El tema fue muy debatido en 2013, un año donde los fondos risk parity tradicionales registraron rentabilidades decepcionantes debido al comportamiento negativo de los bonos de Gobierno. En 2015, la cuestión puede volver a surgir. En Europa, Las compras a gran escala del BCE deberían mantener estables los tipos de interés, pero en Estados Unidos, la probabilidad de que los tipos suban, incluso modestamente, son altas. La reciente fortaleza en el mercado laboral está impulsando claramente a la Reserva Federal hacia una primera subida de los tipos de interés en 2015. La capacidad de adaptación de los fondos de risk parity tradicionales podría volver a ser cuestionada.

Segundo, las estrategias de risk parity son dinámicas por naturaleza. De hecho, reaccionan a los cambios en la volatilidad del mercado y en correlaciones entre los distintos activos. Sin embargo, no son lo suficientemente dinámicos para adaptarse rápidamente a las condiciones de mercado rápidamente cambiantes. Dado que la diversificación está en su naturaleza, permanecerán expuestos al activo, incluso si se trata de una apuesta perdedora. Cuando el entorno del mercado evoluciona y las clases de activos se vuelven a correlacionar, y a veces agresivamente, como fue el caso de Mayo 2013- el impacto a corto plazo puede superar los beneficios de la diversificación basada en riesgo del largo plazo. En otras palabras, risk parity no es una estrategia en si misma de retorno absoluto.

Risk parity sólo debe de ser visto como punto de partida, como una solución robusta para generar una distribución diversificada en el largo plazo.  Para poder ser capaz de conseguir un perfil de retorno absoluto , el enfoque tradicional risk parity tiene que ser mejorado. En particular, es importante tomar un enfoque más activo.

El fondo Lyxor ARMA 8 (Absolute Return Multi Asset) es una nueva generación de fondos Active Risk Parity. Posee dos ejes adicionales de rentabilidad derivados de: (1) Distribución de activos táctica significativa y (2) un control diario exhaustivo de la volatilidad, ya que el fondo tiene como objetivo una volatilidad del 8%. El control de la volatilidad ha demostrado ser muy efectivo para prevenir perdidas extremas.

La distribución táctica combina a su vez dos pilares. Uno puramente sistemático de seguimiento de tendencias, y otro global macro discrecional. Está distribución táctica incorpora expectativas de rentabilidades para cada activo en cartera, lo que permite al fondo adaptar su cartera rápidamente a las condiciones de mercado, cortando la exposición en activos que muestran potencial bajista, e incrementándola en los activos que tienen mayor potencial de revalorización. La distribución táctica, aumenta significativamente la reactividad en un proceso de inversión basado puramente en el riesgo. Combinándolo con límites de inversión amplios (0% a 100% en renta variable, 0% a 200% en bonos como ejemplo), hace de ARMA una estrategia verdaderamente flexible.

La combinación de fuentes de rentabilidad  con baja correlacion ha permitido a ARMA 8 obtener una solida rentabilidad anualizada de 9.9% y un ratio de Sharpe de 1,4 (a diciembre de 2014). En 2013, un año que fue difícil para muchos gestores multi activo, el fondo obtuvo un 9,4%. La clave para la obtención de este resultado fue la gestión activa de la exposición el shock de mercado Taper Tantrum. En tan solo dos semanas, la exposición a bonos del fondo cayó desde 125% a sólo el 7%, preservando eficazmente la rentabilidad. Como se muestra en el gráfico, una asignación puramente basada en riesgo habría recortado la exposición a los bonos también (zona sombreada), pero habría mantenido una exposición cercana al 75% en un activo perdedor. La asignación táctica del fondo ayudó claramente, siendo capaz de adaptarse rápidamente a un mundo cambiante. En 2014, sin embargo, en un año en el que la mayoría de los participantes del mercado esperaban la subida de tipos de interés, el Fondo fue capaz de volver a tomar posiciones en bonos, mientras mantenía la exposición en renta variable.

Lyxor ARMA 8 logró así generar rentabilidad en dos años sorprendentemente diferentes, logrando eficazmente su objetivo de rentabilidad absoluta y superando a la mayoría fondos similares.

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