Brasil, un año poco esperanzador


Todo apunta a que 2015 será otro año de decepción económica en Brasil. Normalmente, en un entorno de recesión, sería totalmente lógico recortar los tipos de interés y aumentar el gasto fiscal. Pero dado que la inflación sigue siendo obstinadamente elevada, las autoridades de Brasil están haciendo exactamente lo contrario. Los indicadores adelantados señalan que las perspectivas de crecimiento a corto plazo se mantendrán muy bajas, en el mejor de los casos. Con el fin de lograr que la economía regrese a una senda de crecimiento, es necesario que se produzca una drástica mejora en el clima empresarial del país.

Las tasas de crecimiento superiores al 6% que se registraron en Brasil justo antes de la crisis financiera de 2008-2009 se han esfumado. Durante los últimos cuatro años, la actividad económica ha crecido de media solo un 1,6%. El año pasado, en medio de la resaca de su decepcionante rendimiento en el mundial de fútbol celebrado en el país, Brasil no creció en términos absolutos. Y durante este año no veremos una gran mejora, ya que los indicadores adelantados siguen arrojando la imagen de una economía estancada.

A pesar de este sombrío panorama económico, los líderes brasileños no han aplicado, ni anunciado, ninguna medida de estímulo para reactivar el crecimiento. Por el contrario, en los últimos dos años la política monetaria ha estado centrada en elevar de manera significativa los tipos de interés (del 7,25% al 12,25%) con el fin de reducir la inflación. Pero incluso a pesar de estos notables esfuerzos, la inflación no da señales de suavizarse. Las expectativas de inflación continúan rondando la banda superior del objetivo de inflación fijado por el Banco Central del país (6,5%). Mientras tanto, las actas de su última reunión revelaron que el organismo sigue firme en su postura de que los tipos de interés reales se sitúen incluso por encima del 5%.

Obviamente, en este contexto de una política monetaria restrictiva es difícil que veamos que el crecimiento despegue en los próximos meses. Por otra parte, la política fiscal también se encuentra ‘en modo de ajuste’ (mediante la reducción de subsidios a la energía y los derechos de asistencia social), por lo que la actividad económica experimentará una mayor presión a la baja. La confianza del consumidor también es ahora menor que en el periodo 2008-2009 y las perspectivas para la inversión siguen siendo preocupantes, según los últimos indicadores de confianza.

Los elevados tipos de interés, los bajos precios de las materias primas, la completa falta de confianza en las políticas públicas y las difíciles condiciones para hacer negocios (lo que también se conoce como el "coste de Brasil") son las causas de esta imagen de inversión débil. Con respecto a al último punto, los expertos internacionales sugieren que Brasil tiene un enorme potencial para ponerse al día. La combinación de administración, fiscalidad, comercio y reformas del mercado de trabajo podría tener un impacto positivo y significativo en la inversión futura y resultar en una menor inflación estructuralmente. Sin duda, todo esto llevará tiempo y será difícil de lograr, pero podría decirse que es la mejor manera de resolver la actual situación y lograr que la actividad económica vuelva a registrar crecimientos más elevados.

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