Bill Gross vs Scott Mather: ¿en qué puntos coinciden y en cuáles difieren en su visión del mercado?


¿Coinciden los mensajes que emite Bill Gross desde su nuevo cargo en Janus Capital con la visión actual de su antigua gestora, PIMCO? Funds People ha comparado la visión de mercado que actualmente mantiene Gross -que ahora ha adoptado la costumbre de escribir una carta a los partícipes de Janus Capital todos los meses- con la que tienen sus sucesores en el cargo, Scott Mather, director de inversión de las estrategias de EE.UU y cogestor junto con Mark Kiesel y Mihir Worah del PIMCO Total Return, el producto a través del que, hasta hace escasos meses, el 'rey de los bonos' plasmaba sus ideas de inversión. En algunos aspectos, la percepción del gestor de Janus y la de los gestores de PIMCO son similares. En otros aspectos, son diametralmente opuestas.

Por ejemplo: en la misiva correspondiente al mes de enero, Gross realizaba una dura advertencia sobre qué esperar para 2015: “Cuando el año acabe, habrá signos negativos en el frente de muchas clases de activos. Los buenos tiempos han terminado”. El gurú alertaba no sólo del final de un superciclo de la deuda de 30 años de duración, sino de flujos de salida masivos: “Si no se puede normalizar el crecimiento real en muchas economías desarrolladas y altamente apalancadas a tipo cero, entonces los inversores al final buscarán refugios alternativos. No de forma inmediata, pero con el cambio más mínimo, la deuda y los activos se cambian por dinero figurado y a veces por dinero real para guardar bajo el colchón”.  

Mather, por su parte, reconoce ser consciente de que, como consecuencia de la búsqueda de rentabilidad, “los retornos esperados de muchos instrumentos financieros van a ser más bajos”. A un tiempo, recuerda que “las subidas de tipos serán muy graduales en relación con la historia, y su destino definitivo de equilibrio va a ser más bajo de lo que ha sido en cualquier otro momento de las últimas décadas”. A diferencia de Gross, Mather cree conveniente recordarle a los inversores por qué siguen teniendo bonos: “Una estrategia de renta fija ‘core’ bien diversificada sirve como un sostén de la cartera. Tiene el potencial de proporcionar rentas y preservación del capital y en general de comportarse bien, cuando otras inversiones más arriesgadas no lo hacen”. También defiende la necesidad de ser activo gestionando renta fija: “En el entorno actual de tipos bajos, los beneficios de una gestión activa son más importantes que nunca. El alfa supondrá un gran porcentaje de los retornos de aquí en adelante”. 

Gross incide sobre la escasa efectividad de las inyecciones de liquidez sobre la inflación: “Para ser justos, en algunos casos y algunos países ha funcionado. Por ejemplo, los préstamos en EE.UU están creciendo actualmente a un 8% interanual y la economía americana parece estar creciendo al 3% en tasa real y nominal, con inflación al 0%”. La cuestión es que, a pesar de estos buenos resultados, “su recuperación durante los últimos cinco años ha sido anémica en comparación con la norma histórica, y otros países desarrollados están pagando más. Muchos parecen estar afrontando nuevas recesiones incluso con los tipos al 0% o –increíblemente- a tipos negativos”. 

Mather es más moderado: admite la existencia de una serie de factores que están empujando los tipos a la baja en EE.UU. (tipos bajos generalizados, los programas de estímulo cuantitativo del BCE y el BoJ…), y señala  que “esos mercados están ejerciendo un giro gravitacional en torno a los treasuries de mayor duración”. A continuación viene el matiz: “A diferencia de algunos participantes del mercado, no creemos que una inflación subyacente más baja enraizada en los precios de la energía pueda ser un augurio de deflación en EE.UU, o que empujará a la primera subida de tipos de la Reserva Federal mucho más allá en el futuro. Pero indudablemente esas creencias han empujado las rentabilidades a la baja”. 

El equipo gestor del PIMCO Total Return cree que el principal tema de inversión para 2015 van a ser las divergencias: “Los grandes cambios en los precios de las materias primas han creado ganadores y perdedores dentro de los países emergentes, y muchos lucharán con esos cambios. En los mercados desarrollados, tenemos la divergencia entre EE.UU –que se está ajustando hacia un nivel de crecimiento por encima de su potencial- y muchos otros países desarrollados, que están luchando por alcanzar sus propios niveles, más bajos, de crecimiento potencial”. La última divergencia es monetaria: sitúan al BCE y al BoJ a un lado del ring, y al otro a la Fed. La conclusión de Scott Maher en este apartado es muy clara: “De muchas maneras va a ser un mundo más arriesgado, con mayores niveles de volatilidad en los mercados financieros, pero los inversores serán capaces de encontrar oportunidades en los vaivenes del mercado”.  

Bancos centrales: ¿amigos o enemigos?

Es famosa la postura crítica de Bill Gross con respecto a los bancos centrales poco ortodoxos; recientemente ha dicho de la Fed que es “como el banco del Monopoly, pero en tiempo real”. En su opinión, “los bancos centrales, con sus modelos históricos, aún no han comprendido la importancia de la creación de crédito sobre la economía real a tipos cero. Sin embargo, cada vez es más obvio que las rentabilidades se acercan más y más a cero, el crédito cada vez se comporta más como el cash y pierde su poder multiplicador de expansión monetaria para el que el sistema de reserva fraccional fue diseñado”, declaró asimismo a los partícipes de Janus Capital. 

Entre tanto, el director de inversiones para EE.UU de PIMCO considera que el mercado se equivoca al creer que la primera subida de tipos llegará a finales de año. Mather tiene en cuenta el deseo de la Fed de que se acelere el crecimiento de salarios, pero constata que “cada vez está menos dispuesta a mantener los tipos a cero frente a una economía fuerte y un mercado laboral que probablemente alcance niveles de pleno empleo en la segunda mitad del año”. Afirma que “dejar los tipos a cero significaría que la política monetaria se está volviendo más acomodaticia a medida que la flacidez desaparece. Esto elevaría el riesgo de una necesidad más urgente de subir tipos abruptamente en el futuro, que es algo que la Fed debería intentar evitar”. Y declara que “es improbable que movimientos modestos al alza en los tipos de interés alteren las tendencias de mejora del mercado laboral y los salarios”. 

El gestor de PIMCO sí coincide con Gross en la creencia de que “la política de tipos cero es una distorsión del precio de equilibrio con retornos que disminuyen, y representa cada vez más un coste y un riesgo a la economía más que un beneficio estimulante”. Su escenario alternativo apunta al mismo final: las políticas laxas de la Fed podrían seguir siéndolo de mantenerse los tipos por debajo del 2% pero, teniendo en cuenta que hay otros bancos centrales dispuestos a incrementar la laxitud de sus propias políticas, “las condiciones financieras globales también se aliviarían y, por consiguiente, permitirían a la Fed empezar a normalizar los tipos antes”. En definitiva: “La salida de una política de tipos de emergencia este verano como pronto tiene sentido”, afirma Mather. 

La estrategia del PIMCO Total Return

El representante de PIMCO accede a explicar algunas de las líneas principales que él y sus colegas están volcando sobre la cartera del fondo estrella de la casa. En primer lugar, explica que se ha cambiado la exposición a la curva, para centrarse en los tramos más largos (entre 7 y 10 años). En segundo lugar, habla de algunos de los sectores que consideran infravalorados y en los que están aprovechando oportunidades, como por ejemplo los bonos estadounidenses ligados a la inflación (TIPS): “Por ejemplo, el breakeven de la inflación del bono a diez año se ha puesto en precio como mínimo al 1,5% recientemente, lo que refleja las muy bajas –y pensamos que irrealistas- expectativas sobre la inflación a diez años”. Su expectativa es que el mercado se centrará en esta clase de activos cuando el crudo haya hecho suelo y la inflación subyacente empiece a repuntar. 

También da pistas sobre la principal estrategia en divisas: “Es probable que el dólar esté al comienzo de una tendencia al alza de largo recorrido, aunque pueda experimentar volatilidad durante el camino. No sólo subió desde niveles relativamente baratos, sino que dadas las divergencias continuadas en la economía global, todavía tiene un potencial alcista significativo”. 

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