Bill Gross vs Scott Mather: dos visiones enfrentadas sobre la economía global y los movimientos de la Fed


En septiembre se cumple un año desde la salida de Bill Gross de la compañía que ayudó a fundar, PIMCO, para irse a Janus Capital. En estos doce meses se ha podido constatar una divergencia gradual – pero clara- entre la visión del “rey de los bonos” y la de la gestora de Newport Beach. Estas diferentes percepciones se vuelven claras si lo que se trata es de analizar los posibles movimientos de la que ha sido la bestia negra de Gross en los últimos años, la política extraordinariamente acomodaticia de la Reserva Federal. 

Para Gross, la fuerte volatilidad registrada en la renta variable durante agosto “es un signo de que puede que haya algo incorrecto en la propia economía global, a pesar de China”. En su opinión, ese error tiene que ver con el momento en que la Reserva Federal empiece a subir los tipos de interés y la cuantía de las subidas, que califica como “demasiado poco y demasiado tarde”. El gestor cree que el organismo que preside Janet Yellen “puede haberse perdido la ventana de oportunidad de principios de 2015”. En cambio, explica que el ritmo de las subidas tiene que ver con el concepto de Nueva Neutralidad (acuñado precisamente por PIMCO en su Foro Secular de 2014), por el cual el nuevo tipo de interés neutral deberá ser más bajo que el de ciclos anteriores, en torno al 2% nominal, “pero no se puede alcanzar sin asustar más a los mercados y crear una inestabilidad financiera autoinflingida”. 

El experto opina que la Fed va a intentar subir los tipos de interés “sólo para demostrar que pueden empezar el viaje hacia la normalización”. Aunque está de acuerdo en que debería empezar ya, Gross indica que los miembros del FOMC (Comité de Mercado Abierto por sus siglas en inglés) “deben usar en su reunión de septiembre un lenguaje muy prudente, hasta el punto de que subir tipos una vez y ya está suponga una posibilidad creciente, al menos para los próximos seis meses”. “La Fed está empezando a reconocer que seis años de tipos cero tienen influencias negativas sobre la economía real. Destruye los modelos históricos de negocio esenciales al capitalismo como los fondos de pensiones, las compañías de seguros, y la voluntad en sí misma de ahorrar dinero”, concluye Gross. 

Es más moderada la opinión de Scott Mather, director de inversiones de PIMCO. Éste indica que “los fundamentales subyacentes de la economía estadounidense siguen siendo sólidos. Sin embargo, con el mundo tan inquieto y volátil como lo ha sido últimamente, los oficiales de la Fed no quieren ser vistos como contribuidores a la incertidumbre”. Por ello, la firma ha ajustado sus previsiones y opina que, aunque siga existiendo la posibilidad de una subida de tipos en septiembre u octubre, ahora su escenario base contempla que se retrase la decisión hasta diciembre. 

Mather comenta que el primer incremento del coste oficial de dinero se traducirá en el corto plazo en una presión alcista sobre la parte más corta de la curva, lo que debería beneficiar a quienes inviertan en ese tramo. “También debería suponer que no veríamos mucha volatilidad inducida por la Fed en los mercados financieros en septiembre aunque, por supuesto, una de las razones de la volatilidad es la incertidumbre respecto al momento del despegue de la Fed”, añade, por lo que concluye que una vez que el banco central se ponga manos a la obra se disolverá parte de la volatilidad. 

No obstante, para el director de inversiones es más importante que la fecha lo que define como “la composición del ciclo”, es decir, la rapidez con la que la Fed suba los tipos, cuánto los subirá de cada vez y cuándo parará de hacerlo. “Estos factores tendrán definitivamente un efecto más profundo sobre las inversiones de largo plazo que si la primera subida es en septiembre, diciembre o en 2016”. 

¿Qué estrategia de inversión puede ser la más adecuada?

La visión de Gross es fatalista: “La UE dominada por Merkel no cambiará pronto ni Bernie Sanders (candidato demócrata) será elegido presidente de EE.UU. La política fiscal (y monetaria) ahora no es constructiva ni ayuda a mejorar el crecimiento, ni es probable que vaya a serlo. Si fuera tal el caso, entonces es probable que las ganancias de la renta variable y los retornos futuros sean limitados, que no a la baja. La renta fija global de alta calidad ofrece poca recompensa en relación con el riesgo de duración. Los retornos del capital riesgo y los hedge funds no pueden prosperar si el crecimiento global sigue siendo anémico”. En este entorno, Gross indica que el activo que puede ofrecer una rentabilidad riesgo más adecuada son los bnos corporativos de corta duración (uno o dos años). Aunque considera que no ofrecen mucha rentabilidad en estos momentos, sí cree que pueden ser apropiados para la preservación del capital. 

Scott Mather, en cambio, recomienda a los inversores que posicionen sus carteras para afrontar más volatilidad en los próximos meses, especialmente a medida que se incremente la divergencia entre políticas monetarias en el mundo desarrollado. “Los inversores deberían asegurarse, por ejemplo, que están tomando riesgos sólo donde estén apropiadamente compensados por ellos”. El experto indica que “las primas de riesgo están relativamente comprimidas en todos los activos financieros en estos momentos, por lo que es momento de pensar en tomar menos riesgo que en los últimos años en muchos sectores y clases de activos”. También llama la atención sobre el horizonte de inversión: “Los inversores que se centran en horizontes de corto plazo probablemente tendrán momentos difíciles en mercados como este, pero los de largo plazo deberían tener en mente que la volatilidad puede crear oportunidades”. 

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