BBVA apunta al entorno de mercado y normativo como retos para el sistema de previsión social


Se avecinan tiempos difíciles para el sistema de previsión social. Dos son los factores que hacen pensar esto a David Carrasco, director del Instituto BBVA de Pensiones. Por un lado, el entorno de mercado de tipos cero por un periodo prolongado va a afectar a los planes de pensiones con una alta exposición a renta fija y que va a obligar a revisar el perfil de muchos productos y a diversificar. “Es necesario políticas de gestión activa para anticiparnos a este proceso de incertidumbre”, ha destaca Carrasco en la Conferencia Anual de Inversiones y Previsión Social de BBVA Seguros y Pensiones BBVA.

Sin embargo, subraya, “el contexto de mercado explica mucho, pero no todo”. Y es que hay otro elemento capital, como es el normativo, que está pujando a que se produzca un contexto de presión creciente, e incluso, de crisis en los sistemas de previsión social. Especialmente, concreta, en el ámbito fiscal, que está marcando que en la fase de acumulación podamos aportar menos y en la de disposición lo saquemos antes, precisa. Desde su punto de vista, el elevado número de cambios normativos producidos desde 2006 y que continuará en los próximos dos años, no facilita un desarrollo de este mercado.

Ambos factores llevan a la entidad a hacer frente a la adversidad y más que nunca, buscar crecientemente alternativas en un entorno de menores expectativas de rentabilidad de los activos.

Joaquín García Huerga, director de Asset Allocation y Estrategia en BBVA AM, justifica este bajo potencial de revalorización en dos motivos. Por un lado, la menor demanda, menor inflación y menor crecimiento, motivos por el que los tipos de interés libre de riesgo seguirán siendo bajos. En este sentido, la baja demanda se explica en un mayor nivel de ahorro, explicado en el envejecimiento de la población, la desigualdad de las rentas y el desapalancamiento (alto endeudamiento sobre PIB).

Por otro lado, en un menor nivel de inversión por la menor demanda de bienes de capital ya que el CAPEX va a temas más intangibles, simplifica. La menor inversión, junto a la reducción de la contribución del capital humano por el menor nivel de la población, producirá que haya un menor crecimiento potencial de las economías, siendo este el otro motivo que apoya su visión de que la rentabilidad de los activos va a ser contenida.

Cinco mitigadores 

No obstante, piensa que puede haber hasta cinco mitigadores. El primero de ellos, que contrarrestarían los bajos tipos de los activos libres de riesgo, serían los emergentes que, hasta la fecha, han tenido exceso de ahorro y han presionado a la baja la rentabilidad del bono.

“Esto va a ir desapareciendo”, puntualiza, ya que su nivel de competitividad va a disminuir y su balanza por cuenta corriente se está equilibrando. Los otros mitigadores son la revolución tecnológica, con EE.UU. al frente; las reformas estructurales -necesarias sobre todo en la periferia-; y la integración comercial que está en marcha entre EE.UU. y Europa, crítico para la segunda región, que podría ver como incrementa potencialmente su crecimiento, determina García Huerga.

Para 2015 se muestran positivos en renta variable -por incremento de beneficios, no valoración- europea y emergente, así como en renta fija con duraciones cortas. En deuda corporativa se decantan por el potencial del high yield, al mismo tiempo que les gusta la renta fija emergente de gobiernos.

Gestión del riesgo 

No obstante, el punto fuerte de BBVA Pensiones no consiste en acertar en los activos, algo que no les disgusta, sino en “gestionar el riesgo”, indica Fernando Aguado, director de Inversiones para Fondos de Pensiones de Empleo. Una labor que no siempre se reconoce ya que, subraya, no se materialice de la misma manera que la rentabilidad. “Solo se mira el resultado final, no se valora el riesgo”, apunta Aguado, quien añade que existe un problema de complacencia. “En 2015 la volatilidad se está dando la vuelta”, señala, “por tanto, si en años anteriores hemos sido estrictos con la gestión del riesgo, ahora lo seremos más que nunca”.

Respecto a las medidas implementadas por el BCE a principios de año, cree que “todos confiamos en que el QE europeo va a funcionar y hemos dado por hecho que el riesgo de deflación se va a eliminar”, aunque su consideración es que Europa está en la cuerda floja en caso de que estas medidas no funcionen. 

“La prudencia aconseja a estar cortos de duración”, considera Aguado, que manifiesta como el Banco Central Europeo está presionando para que los tipos se mantengan bajos y que “nos dirijamos a activos de riesgo”. “Cada vez hay menos activos libres de riesgo que comprar “, motivo por el que piensa que el dinero va a existir ese flujo. Pero, ¡ojo!, alerta Aguado, “esto se acaba en algún momento”.

Por todo, resume Aguado, “tenemos que revisar la forma de hacer las cosas” e introducir el concepto de flexibilidad a la hora de invertir en los planes de pensiones. “Hay que diversificar muy cuidadosamente y no incorporar a la cartera a aquellos activos que no entendamos bien”, opina. Asimismo, añade, “no hay que confundir diversificar con buscar rentabilidad extra, hay que mirar que riesgo aporta frente a la aportación de rentabilidad”. La máxima de la diversificación es hacerlo con cabeza y con activos que sean adecuados para el cliente y el gestor, concreta. García Huerga comparte la filosofía de Aguado, al apuntar que no quieren forzar la maquinaria por introducir más riesgo.

Grecia y petróleo

Respecto a los dos temas más “calientes” del mercado, Grecia y el petróleo, García Huerga cree que no se producirá la salida del país heleno del euro, un movimiento en el que perderían todos, “los que más, ellos”. Como añadido, explica, “la Eurozona ahora está mucho más potente y segura, no colapsaría”. Aguado comenta que, aunque el escenario central es que esto no ocurra, “no se puede minimizar el riesgo de que sí pase, aunque la probabilidad sea media”.

En cuanto al petróleo, el director de Inversiones para Fondos de Pensiones de Empleo de BBVA cree que el problema está en que no hay un precio fijo, un hecho que no imagina que cambie si no se llegan a acuerdos.

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