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Banca chilena líder en la regionalización empresarial en América Latina


En Chile, esta tendencia ha tenido efectos en ambos sentidos. Recientemente el Grupo local Saieh, controlador entre otras empresas de CorpBanca, anunció un acuerdo de compra de la entidad colombiana Helm. Como se recordará, el mismo grupo ya adquirió las operaciones de Santander Colombia. La inversión total es cercana a los 3.000 millones de dólares.

Por otra parte, las compras de instituciones regionales en Chile también se han acelerado. Por ejemplo, el banco brasileño Itaú ha estado presente en Chile desde el 2007 y al mes de agosto del presente año representa el 4,1% de las colocaciones del sistema, acercándose de esta forma al grupo de mayores bancos, el cual sigue comandado por entidades locales y provenientes de países desarrollados.

Vemos el proceso de regionalización de la banca en América Latina como una parte integral del proceso más amplio de regionalización de empresas.

En efecto, compras recientes entre compañías de la región están creando empresas panregionales en diversas industrias incluyendo el retail, los supermercados, las aerolíneas, etc. Inicialmente muchos bancos comentaban que sus salidas del país hacia otros de la región se basaban en un acotado “acompañar a nuestros clientes”, lo cual está siendo reemplazado por una creciente actuación como empresa local en varios países. Esto significa no sólo captar clientes locales por el lado del crédito, sino también obtener financiamiento desde fuentes propias de cada país.

La banca chilena es un mercado de alto crecimiento, que sufrió un cierto grado de concentración a partir de numerosas fusiones realizadas fundamentalmente desde mediados de los noventa en el siglo XX, hasta principios de la década pasada.

Pese a un número bajo de instituciones, la competencia se ha mantenido fuerte ya que el crecimiento del mercado es acelerado y en varias dimensiones. Ha habido un importante aumento en el número de personas que accede a los diversos servicios bancarios, debido a los bajos costos de éstos, pero principalmente por el aumento general del poder adquisitivo, en un país cuyo PIB per cápita ha crecido 4,5% promedio anual en los 30 años de acuerdo a las estimaciones del año 2011.

Adicionalmente, el volumen de crédito sigue aumentando y se registra una tasa cercana al 15% durante el 2012, que se encuentra en niveles cercanos al 75% del PIB. En los números agregados se aprecia una desaceleración en la tasa de crecimiento, que hasta hace pocos meses superaba el 20%.

Dada la situación macroeconómica, este cambio es positivo, ya que el país ha mantenido una tendencia de crecimiento en la cual el gasto ha crecido más rápido que el consumo, lo cual ya se aprecia en un aumento tanto en el déficit de cuenta corriente efectivo como estimado a corto plazo. A agosto de 2012, la desaceleración ha sido mayor en los créditos de consumo, pero también se ha visto desaceleración en los créditos hipotecarios, que representan algo menos del 25% del total.

Finalmente, los créditos comerciales han mantenido una tasa de crecimiento estable. Es importante destacar la desaceleración en el aumento de los créditos hipotecarios, ya que hay preocupación porque el reciente fuerte incremento en los precios de viviendas, de mantenerse, podría llevar a una burbuja inmobiliaria con consecuencias ya conocidas en Estados Unidos y Europa. Actualmente el escenario parece estable, con una tasa de créditos vencidos a 90 días o más de 2,75% y un retorno sobre patrimonio que pese a haber declinado, sigue siendo cercano al 15%.

En conclusión, el sistema bancario chileno es parte activa de la regionalización empresarial que se observa en Latinoamérica, mantiene altos niveles de crecimiento, rentabilidad y solvencia, pero consideramos que la tasa de crecimiento debe moderarse para evitar potenciales amenazas a partir de un escenario macroeconómico mundial complejo.

 

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