Balance de la situación económica de Argentina en la antesala a las elecciones


El próximo 22 de noviembre los argentinos tienen una cita con las urnas, pero no una cualquiera pues llega en medio de una gran expectación y una tensa campaña electoral. Tim Umberger, asesor sénior de East Capital, afirma que estos comicios “marcarán el final del Kirchnerismo”, que se inició con la elección de Néstor Kirchner en 2003. Se basa en el intento fracasado por modificar la constitución argentina de Cristina Fernández de Kirchner para poder presentarse a un tercer mandato presidencial: “Este evento marcó el comienzo del rally de la renta variable al volverse claro que la señora Fernández de Kirchner se irá en 2015, dando esperanza para una normalización política y una recuperación económica posterior”. 

Sobre el rumbo futuro de la economía argentina, Umberger admite que lo que suceda a partir de 2016 es un gran interrogante, especialmente después de que el PIB se contrajera en torno a un 3% el año pasado y previsiblemente vuelva a caer este año. Entre tanto, la inflación ha alcanzado el 27% y el experto calcula que podría llegar hasta el 35% en 2016 si se produce una devaluación. Da por hecho que se vaya a producir, porque indica que el tipo de cambio actual refleja que “la divisa está significativamente sobrevalorada y pone un lastre sobre la economía, mientras que todos los vecinos incluyendo a Brasil han depreciado significativamente sus divisas”. 

Umberger indica más dinámicas negativas: “El déficit presupuestario está en el 7% debido a los subsidios (estimados en un 5% del PIB) y está financiado directamente por el banco central, lo que inevitablemente causa inflación”. A su vez, las reservas de divisas están tan bajas que, de acuerdo con algunas estimaciones, podrían agotarse por completo el año que viene. Finalmente, el deficit por cuenta corriente se ha incrementado a lo largo de este año debido a la caída de los precios de las materias primas y el contagio negativo de Brasil. 

En este entorno, el único hecho positivo que destaca el experto es el bajo endeudamiento argentino, que equivale al 30% del PIB. También es bajo el endeudamiento privado, y prácticamente inexistente en la parte minorista: el total de préstamos a individuos respecto al PIB se sitúa en el 15%. “Por tanto, en caso de normalización, hay un margen significativo para impulsar a la economía simplemente incrementando el apalancamiento”, indica. 

Deberes para el nuevo Ejecutivo

Desde East Capital proponen una lista de tareas en las que debería centrarse el nuevo gobierno para reanimar a la economía. En primer lugar, proponen eliminar los controles de capital, que llevan activos desde 2011: “El país necesita dólares. Para conseguirlos, necesitan llegar a un acuerdo con sus acreedores hold outs. Es importante para vigilar, las noticias desde este frente serán un gran impulso para el mercado”.  

En segundo lugar, proponen liberar el tipo de cambio. “Cuanto antes mejor, pero el camino puede ser diferente en función de la inflación”, aclara. La tercera tarea que encomienda Umberger a los futuros dirigentes argentinos es tratar de reducir el deficit presupuestario, aunque es consciente de que puede ser una tarea políticamente difícil, pues podría conllevar recortes en partidas destinadas a gastos sociales que afectarían a sectores sensibles de la población.  

La última tarea consiste en que el gobierno trabaje para atraer de vuelta al país a la inversion extranjera. “Incluso si son sólo los argentinos los que traigan el dinero de vuelta a casa marcará una diferencia sustancial”, concluye el experto.

Éste se aventura a realizer un pronóstico sobre cuál de los dos candidatos – Mauricio Macri y Daniel Scioli- podría ser el más pro business: “El nuevo presidente necesitará actuar rápidamente, y es exactamente el ritmo de las reformas el mayor factor diferenciador entre los dos candidatos. Se espera que Scioli, el candidato apoyado por la administración actual, afronte los problemas actuales a un ritmo muy gradual. El segundo candidato, Macri, un alcalde muy efectivo para Buenos Aires, prometió un curso muy diferente de las políticas económicas, centradas en reformas amistosas con el mercado”. El asesor sentencia que “la credibilidad es crucial, y está muy claro que el mercado asignará una credibilidad mucho mayor a Macri”. 

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