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Baile sin ponche


La Reserva Federal (FED), que es sin duda la chaperona por excelencia de los mercados financieros globales, está dando señales inequívocas de que quiere retirar el ponche, creando conmoción entre los inversionistas que empiezan rápidamente a preguntarse a dónde ir para terminar de pasar la noche de graduación. Sin embargo, mientras no se retira el ponche, no son muchos los que salen, inclusive algunos se devuelven porque puede que la fiesta sin licor no sea tan mala.

Entre los parranderos arrepentidos están los bonos basuras denominados en dólares que han sido los grandes ganadores de la recuperación de precios vivida desde mediados de julio del presente, con retornos promedios cercanos al 6% en la actualidad, aunque en los momentos más duros de la reciente corrección habían llegado a niveles del 7%, acompañados del mercado accionario norteamericano que ha subido cerca de 6,5% en el último mes y medio.

Sin embargo, la chaperona se mueve de un lado para el otro, lo que aumenta la tensión entre los festejantes, que se traduce en un aumento de la volatilidad de los mercados financieros que seguiremos viviendo en las próximas semanas.

Cambiarse a las mesas más cercanas a la salida parece una actitud prudente, es decir reducir la duración de los portafolios y preferir títulos individuales, en lugar de fondos mutuales y ETFs de renta fija, ya que éstos son más propensos a vender papeles a los precios más bajos para responder a las solicitudes retiro de sus inversionistas en los momentos de mayor volatilidad.

¿Cómo le ha ido a los estudiantes internacionales en esta fiesta? En la mesa de los bonos venezolanos no todo ha sido alegría, la madrastra de Sidetur no le dio permiso para ir a la fiesta, aunque sus amigos no pierden la esperanza de que le dejen venir antes de que retiren el ponche. El bono PDVSA 22, que a mediados de junio llegó a rentar niveles del 13,75%, se ha recuperado y cerró la semana en 12,40% (recordemos que los precios de los bonos se comportan de manera inversa a sus retornos). El costo de la prima de cobertura del riesgo de insolvencia de este papel medida por el CDS PDVSA a 10 años cayó de 1161,63 a mediados de junio a 1054,35 al cierre de la semana pasada.

En el caso de los bonos venezolanos, la oferta de ponche es importante y las expectativas de cambio de la misma están reflejadas en sus precios. El problema de estos bonos es de carácter familiar y radica en los cambios que se están viviendo en casa desde el pasado abril y que muchos no entienden. Pudiera haber mejoras en el corto plazo, porque recientemente cambiaron de institutriz por una que parece más comprensiva, que les permitiría llegar un poco más tarde, y podría convencer al papá de los bonos para que les aumente la mesada, abra los salones clausurados de la casa y consiga más recursos para llenar la alacena. Pero mientras esto pasa, si es que pasa no le quiten la vista a la ponchera.

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