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“Aunque los riesgos que se ciernen sobre la renta fija no sean visibles todavía, son reales y pueden tener un efecto devastador sobre el capital”


La esencia del riesgo ha cambiado enormemente desde el colapso de Lehman Brothers y puede que lo haya hecho para siempre. La volatilidad ya no es el único factor de riesgo que deben tener presentes los inversores, sobre todo porque el riesgo se está atenuando artificialmente en los mercados mundiales de renta variable y renta fija a consecuencia de una política monetaria extraordinaria. Es la opinión de Francesco Sandrini, director de soluciones multiactivas de Pioneer Investments, quien considera que los mercados comenzarán a descontar los riesgos ocultos derivados de posibles impagos y eventos de liquidez que no se reflejan en el nivel actual de volatilidad de los activos.

“Gracias a las políticas de tipos de interés cero y de flexibilización cuantitativa, creemos que los inversores ya no pueden depender de activos tradicionales, como los bonos soberanos, para cubrir sus necesidades de ingresos. Por ello, en su búsqueda de obtener ingresos, creemos que han subido un nivel en la escala de riesgo. La deuda de alto rendimiento se ha visto claramente beneficiada por esta tendencia”. Si realmente se produce un repunte de la volatilidad, tal y como anticipa el experto, afectaría negativamente a las asignaciones actuales de los inversores que buscan rendimiento.

“La abundancia de liquidez ha provocado una importante contracción del diferencial y eliminado la volatilidad. Ahora los inversores deben comenzar a pensar en un posible repunte del riesgo, sobre todo en renta fija, que puede hacer que la volatilidad aumente repentinamente. Aunque estos riesgos no sean visibles todavía, son reales y pueden tener un efecto devastador sobre el capital”, afirma Sandrini. El director de soluciones multiactivas de Pioneer Investments señala los bonos corporativos de alto rendimiento como importante fuente de riesgo de liquidez. “El nivel de nuevas emisiones de deuda de mayor rendimiento se ha disparado desde la crisis financiera mundial”. En otro orden de cosas, los mercados secundarios no han seguido emitiendo papel nuevo, algo especialmente evidente en el mercado de high yield estadounidense.

“En parte, esto se atribuye a la respuesta dada a la crisis financiera por parte de las autoridades reguladoras”. El equipo de inversiones de la gestora calcula que los bancos internacionales han reducido sus balances en promedio un 30% desde 2010 debido al incremento de los requisitos de capital y de apalancamiento. “Creemos que las autoridades reguladoras, en su esfuerzo por conseguir que los bancos sean más seguros, podrían estar allanando el camino para que continúe destruyéndose el crédito, ya que los bancos han dejado de ser amortiguadores en la creación de mercado”. En caso de emergencia, en Pioneer Investments entienden que los inversores en renta fija podrían encontrarse bloqueadas algunas de las rutas de escape, pudiéndose ver obligados a vender precipitadamente a precios deprimidos.

Para Sandrini, la inquietud en torno a la liquidez se ve incrementada por los indicios de presión procedente del riesgo crediticio, también en este caso más evidente en los mercados estadounidenses. Las tasas de morosidad no han aumentado sustancialmente. En opinión del experto, puede que esto se deba a las políticas monetarias de los bancos centrales, que han mantenido el fluido de liquidez hacia el sistema de crédito. “El dinero barato ha permitido a estos emisores retrasar la dolorosa decisión de incumplir con el pago de su deuda. Ahora la tasa de default podría repuntar a consecuencia del impacto que tendrá la tendencia de subida de los tipos de interés estadounidenses sobre unos balances empresariales más debilitados”.

Pese a que los riesgos de liquidez y de crédito no son evidentes de forma inmediata, Sandrini considera que las amenazas son reales y se añaden al riesgo de mercado, que en los últimos años ha estado más condicionado por las políticas de los bancos centrales que por las variables fundamentales. “Por suerte, es raro que se produzcan grandes sorpresas en el mercado de renta fija corporativa, pero sí se producen y sus repercusiones son terribles. Casos como el de Enron, Lehman y otros nos demuestras que los efectos pueden ser rápidos, dolorosos y generalizados, aunque difíciles de cuantificar o de detectar anticipadamente”.

¿Cómo dar respuesta a tales desafíos? En su opinión, las estrategias multiactivas son una buena solución, ya que permiten diversificar la exposición de los inversores al riesgo entre activos escasamente correlacionados, lo que ofrece cierta protección. Cita asimismo las estrategias de cobertura táctica, que pueden contribuir a mitigar los riesgos derivados de estas exposiciones.

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