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¿Aumentar el riesgo de las carteras? Depende


Ya sea un cambio de tendencia definitivo o una pausa momentánea, desde fines del año pasado el mercado bursátil ha presentado retornos muy positivos. Incluso, a pesar del pesimismo por las noticias provenientes desde Europa. Esta alza se sustenta principalmente por dos hechos. Primero, la acción de los Bancos Centrales para aliviar el riesgo sistémico bancario y, de paso, reducir a prácticamente cero la posibilidad de quiebra de alguna institución financiera.

En segundo lugar, dos de los tres grandes motores de la economía mundial están mostrando buenos datos económicos. En el caso de Estados Unidos, tenemos un crecimiento del PIB positivo —aunque se especuló mucho sobre una recesión—, un desempleo cayendo y un aumento en la confianza de los consumidores.

El caso de China también es alentador. Si bien el año pasado existía mucha preocupación por una posible desaceleración fuerte, hoy los datos muestran un sólido crecimiento con una inflación que está cediendo. Estos datos han permitido al gobierno chino terminar con la política restrictiva y darle un mayor impulso a la economía, lo que también ayudará al crecimiento mundial y a los commodities.

Sin embargo, este entorno positivo no está exento de riesgos. Las nubes en el horizonte son los problemas crediticios del tercer motor de crecimiento mundial: Europa. Sabido es que se escogió el ajuste fiscal como el camino establecido para solucionar los problemas. Sin embargo, los ajustes están provocando recesiones en los países afectados, disminuyendo los ingresos fiscales y aumentando el descontento social. La solución no se ve fácil y el viejo continente seguirá siendo noticia por un tiempo más.

En otras palabras, pese al mayor optimismo bursátil, la incertidumbre continúa. En este entorno en que continuaremos experimentando volatilidad y en donde ya hemos visto un rally accionario, el inversionista debe preguntarse si aún es momento de aumentar el riesgo de las carteras. La respuesta es “depende” y la restricción es el perfil de riesgo del inversionista. Creemos que la alternativa de inversión más atractiva en esta coyuntura son los fondos balanceados. La principal característica de un fondo balanceado es su diversificación. Es un producto que mezcla activos financieros con distintos perfiles de riesgo/retorno (acciones, bonos, commodities, monedas, entre otros). A partir de esta combinación, se crean portafolios con niveles de volatilidad acotados y adecuados para distintos tipos de inversionistas. Esta estructura permite participar de las alzas bursátiles y, al mismo tiempo, protegerse frente a las caídas.

Otra característica de los fondos balanceados es el llamado “manejo activo”. Esto significa que el porcentaje de renta variable y de renta fija se modifica de acuerdo al comportamiento coyuntural de los mercados. Es decir, si la situación europea empeora, se reducirá el porcentaje de acciones en la cartera.

Lo más importante al momento de invertir es tener conciencia del nivel de riesgo que estamos dispuestos a soportar como inversionistas. Si somos agresivos y estamos dispuestos a tolerar pérdidas en el corto plazo, entonces hoy podemos invertir en fondos accionarios o fondos balanceados agresivos. En caso contrario, conviene invertir en alguna gama de fondos balanceados más conservadores o en renta fija.

 

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