Antoni Estabanell: “Somos algo más que growth pero no sólo value, nos identificamos con el estilo GARP”


Ni growth ni value. En EDM rehúyen de encasillamientos sobre su estilo de gestión aunque, si tuvieran que autodefinirse, optarían por un concepto intermedio. “Somos algo más que growth pero no sólo value, nos identificamos con el estilo GARP”, afirma Antoni Estabanell, consejero delegado de la firma barcelonesa. Se trata de las siglas anglosajonas de Growth at a Reasonable Price (crecimiento a un precio razonable, en español), una estrategia de inversión en renta variable a caballo entre las dos anteriores. Casi, podría decirse, “hacemos capital riesgo en compañías cotizadas”, asemeja Estabanell.

Aunque el 70% del patrimonio bajo gestión del grupo -que asciende a 2.900 millones de euros- está invertido en “acciones conservadoras para clientes conservadores” a través de su gama de fondos de inversión, la firma también cuenta con gestores y fondos especializados en renta fija. De hecho, junto a sus dos productos estrella en renta variable, el EDM Inversión (de bolsa española) y el EDM Strategy (de bolsa europea), el tercer vehículo más destacado de la boutique es el EDM Ahorro (de crédito a corto plazo), lo que pone de manifiesto la polivalencia del equipo de Inversiones.

Gestionar renta fija en estos momentos se antoja complicado, más cuando el 40% de la deuda pública europea tiene rendimientos negativos. “La renta fija tiene su origen en generar rentas. Ahora, sin embargo, es un instrumento especulativo donde sólo se puede jugar con el precio del activo”, pone de manifiesto Eusebio Díaz-Morera, presidente de la entidad. Uno de los activos de deuda preferidos por EDM en la actualidad es el high yield. “Llevamos invirtiendo en high yield desde 2008 y no hemos tenido ningún impago. Las compañías tienen liquidez y activos vendibles”, defienden.

Las posiciones en renta fija privada high yield, en renta variable estadounidense y emergente, así como en su fondo de hedge funds, las implementan a través de gestión delegada, que supone un 30% de su modelo híbrido de gestión. Es decir, buscan gestoras con la misma filosofía de inversión que la de EDM cuya propiedad, además, sea de sus socios y directivos para así poder acceder a los activos donde, por falta de experiencia, no pueden hacerlo mejor que otros. Gracias a este modelo híbrido, el equipo de gestión de EDM se concentra en lo que mejor sabe hacer: gestión propia (el otro 70%) de renta fija pública y privada investment grade y, sobre todo, de renta variable española, europea y latinoamericana.

Su estilo de inversión

Para ilustrar su estilo de inversión, basta con observar algunos de los ratios financieros de las compañías que conforman su cartera europea. Se caracterizan por tener crecimiento estable y baja ciclicidad. Atesoran un ROE del 28,5% en 2015, un BPA del 11,6% y un PER estimado de 16,6 veces para 2016. Sus gestores también tienen cada vez más en cuenta que las empresas en las que invierten tengan un equipo directivo de calidad. Esta filosofía se traduce en posiciones en “compañías de calidad” que “no pertenecen a sectores que necesiten que la economía crezca mucho cada año”, justifican.

Algunas de sus apuestas de alto crecimiento -un BPA mayor que el 15%- son Dufry, Dassault Systemes, ARM o Essentra. Con un crecimiento medio -entre el 10% y el 15%-, destacan Capita, Air Liquide, Schindler o Grifols. En el rango de bajo crecimiento -en el entorno del 10%-, sobresalen Roche, Reckitt Benckiser o Diageo.

Radiografía de su negocio

El gran salto patrimonial de EDM se produjo entre 2011 y 2013, justo en el ecuador de la crisis económica y financiera global. Se trataba de una época en la que en España se comenzó a poner en valor la gestión independiente y en la que, además, la firma se abrió en mayor medida al cliente institucional.

Con presencia geográfica en España, Luxemburgo, Irlanda y México, el 25% de sus clientes son institucionales, siendo el 75% restante inversores privados. Un 53% de su actividad es dedicada al wealth management y el otro 47% al asset management.

En los últimos años, el mercado latinoamericano se ha convertido para EDM en una prioridad estratégica. Por un lado, dispone de tres mandatos de gestión de dos fondos mexicanos y un fondo chileno que aglutinan en conjunto 130 millones de dólares (unos 122 millones de euros) y que replican sus estrategias en renta variable española y europea. Por otro, hace año y medio lanzó el fondo EDM Latin American Equity, un vehículo de renta variable latinoamericana en el que tiene puesta muchas esperanzas una vez la tormenta de los emergentes se disipe y permita entrever que en Latam hay empresas con buenos fundamentales.

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